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Jesús Carrasco, escritor: "Creo que 'Intemperie' es un fresco sobre la dignidad"

ANTONIO MEDINA DIAZ 06/05/2013

Y de pronto... llega Intemperie , una novela que está revolucionando el panorama literario español; una novela que, incluso antes de salir publicada en España por Seix Barral, sus derechos fueron vendidos en la última Feria de Frankfurt a editoriales de 12 países; una novela que, con apenas 200 páginas y tres personajes, tiene el aliento de un clásico: Pedro Páramo , Cien años de soledad , el mejor Delibes, el mejor Cela... Son palabras mayores, pero son palabras que ya comparten los miles de lectores que, solo en nuestro país y en pocos meses, han hecho que la novela vaya por la octava edición. Intemperie es un relato duro, salpicado de momentos de gran lirismo donde la presencia de una naturaleza inclemente hilvana toda la trama y en la que la dignidad del ser humano brota del paisaje seco y polvoriento con una fuerza inusitada. Intemperie es todo eso y más y aún guarda otra sorpresa: su autor, Jesús Carrasco, es extremeño. Nació en Badajoz en 1972. Sus padres son de Olivenza. Extremadura está en el lenguaje de la novela y en el paisaje de la obra, dotado de una fuerza protagonista que al aparecer sin referencias de lugares, nombres y tiempo permite al lector centrarse exclusivamente en los hechos. Carrasco será el pregonero, el sábado día 11, de la Feria del Libro de Badajoz.

 

--¿Qué es Intemperie ? ¿Una tragedia clásica? ¿Una lucha entre la violencia y el mal? ¿El triunfo de la dignidad?

 

--Todas las lecturas que apunta son, desde luego, lecturas posibles. Si debo elegir una, me quedo con la última, pero alterada. Más que un triunfo de la dignidad, creo que es un fresco sobre la dignidad.

 

--¿Cómo es su proceso de creación? ¿Parte de una idea previa y la empieza a escribir cuando ya la tiene bien elaborada o se va haciendo sobre la marcha?

 

--Comparto la idea de Auster cuando dice que sabe cómo comienza y termina una obra, y que el espacio blanco que hay entre medias, se llena dejando a los personajes vivir. Parto, generalmente, de una intuición. Mi trabajo, a priori, consiste en acotar el espacio donde esa intuición ha de tomar una forma.

 

--Uno tiene la impresión de que el texto de su novela se construye sobre un lenguaje que no es literario, el que se encuentra leyendo, sino vivido, el que se respira en la casa, la familia, en el sitio en que se vive y se aprende a hablar. ¿Es así?

 

--El lenguaje de la novela es en parte natural y en parte buscado. En cualquier caso, busco mi propia cadencia a la hora de construir el texto. Ha de sonarme bien cuando lo leo en voz alta, independientemente de que tenga o no resonancias literarias. Ha de ser algo parecido a la respiración.

 

--No hay nombres ni fechas, solo el niño, el abrero, el alguacil. ¿Ha eliminado lo demás para que estos personajes lleguen al lector más intensamente?

 

--En parte sí. Lo simbólico, por definición, tiende a concentrar significado y a intensificar su presencia. Despojando a los personajes de sus atributos particulares, lo que nos queda son arquetipos capaces, por un lado, de tener una mayor presencia y, al mismo tiempo, de encontrar a una mayor cantidad de receptores dispuestos a acogerlos.

 

--Al lector extremeño no le resulta difícil identificarse con el paisaje, con la desolación del campo, de las ruinas, de las edificaciones; por supuesto, también con el lenguaje. Aunque se le ha relacionado con el mundo de Delibes, parecería como si estuviese pensando en Extremadura mientras escribía la novela. ¿Es cierto?

 

--Aunque los paisajes de Intemperie existen en la realidad, no estaba pensando particularmente en Extremadura. A pesar de que los haya desdibujado, necesitaba esas imágenes para construir la obra y tiré del escenario que, por circunstancias de la vida, me quedaba más a mano. Pero lo cierto es que ese paisaje aspira a ser ibérico, así que Extremadura, por supuesto, es una ubicación posible para la novela.

 

--En algunas entrevistas confiesa que le ha sorprendido el éxito de la novela. ¿Por qué? ¿Cree que su novela no lo merece?

 

--El éxito, en ocasiones, no se corresponde solo con el merecimiento. Yo he hecho mi trabajo lo mejor posible, pero si no me hubiera cruzado en el camino con la que ahora es mi editora, el lugar que en este momento ocupa el libro no sería el mismo. Para mí, que lo he visto nacer, el libro sigue siendo el mismo texto que había en aquel montón de folios que era el manuscrito.

 

--¿Escribe poesía? Hay párrafos de Intemperie con un gran aliento lírico-

 

--No escribo poesía, pero la leo. El aliento lírico al que ser refiere, tiene que ver, en mi caso, con la mirada. La belleza está delante de nosotros, pero necesitamos entrenar la mirada para que sea capaz de percibirla. Yo hago todo lo posible por mantener mi mirada en forma.

 

--¿Teme que la repercusión internacional de la novela trastoque sus planes de escritor?

 

--Mis planes de escritor, antes de esa repercusión internacional, eran seguir escribiendo a salto de mata mientras trabajaba de cualquier otra cosa. El trastorno al que alude, me va a permitir estar algún tiempo dedicado solo a la escritura.

 

--¿Cuándo podremos ver en las librerías la novela que está escribiendo ahora?

 

--No tengo ni la menor idea. Todavía tengo mucho trabajo por delante para llevar la obra a término. Cuando la concluya, mi editorial tendrá que encontrar el momento más propicio para publicarla. Si sumamos esos dos inciertos plazos, es imposible saber cuándo llegará esa futura novela a las librerías.

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