Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

Menú Accede
Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Accede con redes sociales...
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

En positivo

Mi tía Zaida

 

EEl jueves me acordé de mi tía Zaida. Era una mujer normal, que no ha pasado a la historia, ni pasará, pero para mí fue una auténtica heroína, además de una gran maestra. Ella no protagonizó ningún acontecimiento que aparezca en internet, pero no me cabe duda que como generación, cambiaron nuestra historia y vivieron unas vidas llenas de heroísmo silencioso.

Mi tía Zaida, junto a sus hermanas fueron víctimas de la postguerra. No participaron en historias de resistencias ni represiones políticas, por lo que no será de interés para nadie, y ni le pusieron ni le quitarán calles. Se dedicaron a trabajar desde por la mañana hasta por la noche para salir adelante, y en este caso siendo mujeres con muchas mayores dificultades. Mi tía Zaida y sus hermanas Rafa, Tina y Pepi, no hicieron otra cosa en sus vidas que trabajar, y lo hicieron con gran orgullo y dignidad, nunca les oí quejarse, sino mostrar satisfacción por haber podido salir adelante y rehacer sus vidas. Recordaban una infancia feliz, su padre, mi abuelo, un comerciante de prestigio que se murió arruinado y con una bestial depresión en 1936. Ellas no tenían más salida que tirar para adelante, como tantas otras familias. Las cuatro se pusieron manos a la obra. Montaron un almacén de sal en Cuatro Caminos, donde después estuvo Almacenes San Blas. En los años cuarenta aprendieron a hacer flores artificiales y abrieron un taller en la calle Meléndez Valdés. Sin tener experiencia previa, montaron más tarde unos viveros de flores en la avenida de Elvas, donde ahora está el Hotel Casino, y después una tienda de flores en la calle Muñoz Torrero con el nombre de Florysem, que traspasaron al jubilarse.

Dicho así, en un párrafo y de corrido, suena a algo fácil, y así ellas lo vivieron, pero fue una vida llena de sacrificios, superaciones de dificultades y heroicidades. Que las vivieron muchos españoles, pero que en el caso de las españolas eran de otra dimensión. Sea esta columna de homenaje a mis tías, las García Mata como eran conocidas, y con ellas a toda las generaciones de españolas que partiendo de la situación dramática de la postguerra no tuvieron más remedio que salir para adelante, y consiguieron hacerlo.

Las noticias más...
Deshacer Previsualizar antes de guardar Guardar CMS desarrollado por: CMS desarrollado por DiCom Medios, S.L.