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Cruzando fronteras

Vidas ajenas

 

Cuando mi querida compañera me pidió que le recomendara un libro para regalar a un fiscal amigo, sensible, erudito, un hombre bueno, al que ambas adoramos, no lo dudé: Vidas ajenas de Carrère. Lo recuerdo ahora con una sonrisa satisfecha al pensar en la sentencia del Tribunal de Justicia de la UE sobre la cláusula suelo. Esa cárcel mensual que mantiene al consumidor amarrado de pies y manos sin posibilidad de aprovechar las bajadas del Euribor y lucra a una banca voraz, que solo entiende de beneficios, sin pudor en cómo obtenerlos, pero que no duda en pedir auxilio, y lo consigue, cuando le vienen mal dadas. Luxemburgo contradice a nuestro alto Tribunal, y da la razón a un puñado de juzgados que, tímidamente, se atrevieron a ir más allá. El Libro de Carrère habla de dos jueces. Y al leerlo, renace el estímulo y la satisfacción que supone estudiar y ejercer bien el derecho. Inevitable pensar en algunos «hombres tranquilos», humildes, trabajadores incansables, que visten esa característica de la sabiduría con más orgullo que las puntillas de su toga. Que buscan, que son valientes, que luchan por despojarse de tendencias subjetivas y subconscientes que pudieran obedecer a modas, a presiones de los medios de comunicación, de los que nos gobiernan, de los fuertes. Que no sucumben a la rutina, al cansancio de las apretadas e ilógicas agendas. Uno piensa también en ciertos fiscales y en miles de abogados de oficio, en abogados que aman su trabajo Que se resisten a desvestir de humanidad al justiciable aunque lleve el traje de mil casos repetidos . Que no se contentan con la solución más fácil, si no que escalan por encima de si mismos, sin resuello , con impotencia, batallando una y otra vez. Los protagonistas de esta obra viven en provincias, dedicados a asuntos pequeños. Aplican con rigor las leyes, indagan entre sus resquicios, para conseguir modestos logros que van cambiando sin embargo la vida de las personas. Como esta sentencia del Tribunal de la UE, inciden en su día a día, salvando a muchas del abismo, y sobre todo, recobrando la esperanza en una justicia igualitaria, en una justicia con mayúsculas.