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La quema del Pelele abre el Carnaval

Los mayores disfrutaron de los coquillos y un baile por la tarde. El mago Jorge Luengo dio el pregón. Un millar de personas se dieron cita en una plaza Mayor abarrotada y tomada por Las Lavanderas

P. CÓRDOBA
25/02/2017

 

Cáceres está de fiesta. La quema del Pelele junto con la festividad de Las Lavanderas y, acto seguido, las degustaciones de coquillos --todo ello en una plaza Mayor abarrotada-- dieron ayer por la mañana el pistoletazo de salida al Carnaval. Alrededor de un millar de personas se dieron cita junto a la carpa municipal, donde frente a las escalinatas del ayuntamiento se prendió fuego al Pelele principal y a otros nueve que realizaron varias asociaciones y centros educativos de la ciudad. Hechos de paja, ardieron y quedaron reducidos a ceniza ‘espantando’ al mal tiempo, como marca la tradición.

Muchos de los colegios de la ciudad, como el Pauditerion, Nuestra Señora de la Montaña, Delicias o Donoso Cortés, se volcaron con las tradiciones cacereñas. Disfrazados de lavanderas, aguadores, hortelanos, arrieros, camareros, carteros, bomberos o veterinarios --entre otras profesiones--, los pequeños presenciaron la lectura del manifiesto de Las Lavanderas y las palabras de la alcaldesa, Elena Nevado, que inauguró la fiesta. La regidora cacereña destacó la «gran implicación» tanto de mayores como de niños «para homenajear nuestras raíces» en una festividad «que está viva gracias a todos vosotros».

Tras la tradicional quema del Pelele, los mayores disfrutaron de los coquillos y los licores preparados para la ocasión. Se repartieron alrededor de 150 kilos y una banda de música amenizó un mediodía en el que, a pesar de no contar finalmente con degustación de migas, la cola para probar los coquillos llegaba desde la carpa municipal hasta la fachada del edificio consistorial. Por la tarde, a eso de las 17.00 horas, también movieron el cuerpo en el baile para mayores organizado. «Es una fiesta muy bonita que no se puede perder», remarcó Pepi, una de las cacereñas que llegó a conocer a Las Lavanderas. «Mi madre no era lavandera pero iba con ella a Beltrán. Era un trabajo muy duro, llevaban los bultos en la cabeza, pasaban muchísimo frío... ¿y qué ganaban?», se preguntó retóricamente esta cacereña que, no obstante, recuerda con humor esos tiempos tan difíciles. «El día que hacía buen tiempo sacaban al Pelele en un burro y lo paseaban, pero cuando estaba malo le pegaban con un palo», desveló entre risas.

Por la noche, la plaza Mayor volvió a congregar a los carnavaleros. El mago cacereño Jorge Luengo dio el pregón pasadas las 22.00 horas, antes de dar paso a las actuaciones musicales. La noche, que se prolongó hasta altas horas de la madrugada, contó con la música de Pongamos que hablo de Joaquin, un tributo a Joaquín Sabina; Los Cassettes, como homenaje al pop nacional; y la sesión del dj Coke Bermejo. El Carnaval no ha hecho más que comenzar; hoy y mañana, más.