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Historia de una reconciliación

Magic Johnson e Isiah Thomas cierran la profunda enemistad que empezó en la final de la NBA de 1988


22/12/2017

 

Cuentan que todo empezó con un codazo. Los Angeles Lakers y los Detroit Pistons llevaron al máximo nivel su rivalidad en las finales de 1988 y 1989. La primera de las dos fue especialmente exigente y coronó al equipo californiano después de llegarse al séptimo encuentro. En el tercero de esa serie, en Detroit, en el que los Lakers obtuvieron una victoria clave, Magic Johnson frenó una entrada a canasta de Isiah Thomas cuando estaba en el aire, placándolo con el antebrazo. Hubo algún empujón e intercambio de reproches entre ambos tras esa acción. Y mucha adrenalina disparada en los dos bandos, que acabó consolidando uno de las grandes antagonismos del deporte americano.

Con el tiempo, Thomas reveló en Sports Illustrated que Magic no fue a ver a su hijo, que nació mientras se disputaban esas finales y que, más tarde, Magic rehusó contestar sus llamadas, después de lesionarse el tobillo en el sexto partido, para que le permitiera utilizar las instalaciones de los Lakers para recuperarse.

A partir de aquel día nada fue igual. El beso con el que Magic y Thomas se saludaban desde su etapa universitaria, una muestra de respeto y cariño entre dos orgullosos representantes de la comunidad negra, entre dos amigos, casi hermanos, perdió su simbología.

Fuera de Barcelona-92
En el libro que narra la historia de Magic Johnson y Larry Bird, escrito junto a Jackie MacMullan en el 2009, «When the game was ours», traducido «Cuando éramos los mejores» en España, Magic reconoció que hizo todo lo que pudo para evitar que Thomas fuera uno de los integrantes del Dream Team que participó en en los Juegos de Barcelona, convencido de que el jugador de los Pistons fue uno de los que expandió los rumores sobre su sexualidad al ser diagnosticado con el virus del SIDA. Thomas negó esas acusaciones y recriminó a Magic que hubiera sido incapaz de decirselo a la cara. 

«Isiah hundió sus propias opciones de ir a los Juegos. Nadie quería jugar con él», aseguró Magic en el libro. «Ni Jordan, ni Pippen, ni Bird, ni Malone. Nadie».

Magic e Isiah se reencontraron este martes en NBA TV, casi tres décadas después que se abriera la herida, sincerándose y sellando su reencuentro con una abrazo. «Eres mi hermano, así que déjame perdir perdón si te he hecho daño y por no haber podido estar juntos», se confesó la leyenda de los Lakers, en un momento de la conversación, cuando recordaban episodios pasados. Las lágrimas brotaron en los ojos de ambos, que se fundieron en un emotivo abrazo. «Siempre estaré ahí, pero aún estoy cabreado porque me ganaste», intentó bromear Thomas, volviendo a 1988, cuando todo empezó.