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BALONCESTO

Warriors y Cavaliers repiten final en la NBA por cuarto año consecutivo

Golden State se impuso a Houston por 92-101 en el séptimo partido de la conferencia Oeste

Ricardo Mir de Francia
29/05/2018

 

El mejor equipo contra el mejor jugador. La historia se repite por cuarto año consecutivo. Golden State Warriors volverá a medirse a los Cleveland Cavaliers de LeBron James en la final de la NBA tras eliminar a los Houston Rockets en el séptimo partido de la conferencia Oeste con un marcador final de 92-101. Como sucedió en el sexto envite, la clave estuvo nuevamente en el tercer cuarto, cuando el equipo de San Francisco le dio la vuelta al marcador con un parcial arrollador para gestionar la ventaja desde entonces y volar hasta el que podría ser su tercer anillo en cuatro años. El despertar de Kevin Durant fue decisivo. Las metió de todos los colores, con triples estratosféricos que dejaron sin resuello a los Rockets del gran James Harden, nuevamente sin premio ante el poderío colectivo de los californianos.

Pintaba mal para el equipo de Durant y Stephen Curry al descanso. Campo adverso. Ocho abajo. Y casi siempre a remolque desde el principio. La bronca en el vestuario debió de ser monumental. “He visto uno de los peores cuartos que hemos jugado nunca”, le dijo el entrenador Steve Kerr a las cámaras de TNT. “Si logramos centrarnos, nos irá bien”. Hasta entonces la escuadra local había marcado la pauta, con Harden de director de orquesta, y Eric Gordon y Clint Capela en los vientos para anotar cuando la estrella de los Rockets cedía el protagonismo. Tras siete partidos en 15 días que han puesto de relieve las vulnerabilidades de los Warriors, la grada llegó a creerse ganadora, con una ventaja que llegó a los 15 puntos y un partido descabalgado donde las defensas se fueron desintegrando para regocijo de los espectadores.

Pero faltaba la parte más difícil. Ese tercer cuarto que hundió a Houston en el sexto partido y que ha sido el fuerte de Golden State durante toda la temporada. Curry se enchufó, tras una primera mitad muy discreta, para anotar 11 puntos consecutivos y cerrar el partido con 27, a los que hay que sumar 10 asistencias y nueve rebotes. Lo mismo que hizo Durant, con su desgarbada plasticidad, para meterlas desde cualquier esquina y acabar como máximo anotador de la noche con 34 puntos. Al final del tercer tiempo, parcial de 18 arriba para los Warriors. Y 76-69 de ventaja. Draymond Green dominó bajo los aros con 13 rebotes. Y Klay Thompson apareció de forma intermitente para completar la remontada de los Warriors. 

No hubiera sido posible sin la desastrosa sequía detrás de la línea de tres puntos de los Rockets, que fallaron 27 intentos consecutivos, en el peor parcial de la historia de los play-offs de la NBA. Harden se fue desdibujando. Con Paul e Iguolada lesionados, no bastaron sus 32 puntos. La mejor temporada en la liga regular de los Rockets, con nada menos que 65 victorias estaba a punto de acabarse en el Toyota Center de Houston.

El jueves comienza la final de la NBA, una final que será histórica se mire por donde se mire porque nunca en la historia del deporte en Estados Unidos se han enfrentado los dos mismos equipos en cuatro años consecutivos. De las tres anteriores, los Warriors ganaron dos. LeBron James volverá a tener una nueva oportunidad para redondear su era.