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CATALUÑA

Torra trata de seducir a la CUP con un duro y reivindicativo discurso

El 'presidenciable' se presenta como el continuador del 1-O y la DUI

EFE
12/05/2018

 

‘No soy Carles Puigdemont, pero soy lo que más se parece’. Ese fue el principio motor del discurso de investidura Joaquim Torra. “Les pido el voto en mi nombre y en el nombre de Carles Puigdemont. Sed conscientes de la grave hora que vivimos”, ha aseverado al final de su discurso. Unas palabras que tenía como objetivo a los ciudadanos de Catalunya pero cuyo destinatario indudable era la CUP, la fuerza que este domingo puede dinamitar su elección como ‘president’.

Una intervención en la que además de promulgar su obediencia al ‘expresident’ residente en Berlín, subrayó que no hay ni habrá  involución autonomista posible y que su gestión supone continuar con el hilo del 1-O, de la declaración de independencia y las elecciones del 21-D. “Seremos leales al mandato del 1-O y lucharemos por alcanza el estado independiente en forma de república” que se puso a votación ese día, ha señalado antes de advertir que solo él y su Govern serán los responsables de lo que, a partir de ahora, puedan decidir y poner en práctica. Es decir, hay un relevo provisional, pero no se acaba ninguna etapa. Y es que la ‘república’, a diferencia de lo ocurrido en la anterior sesión de investidura, la que cursó un Jordi Turull sobre el que pendía la espada de Damocles de la cárcel, ha estado siempre presente.

No ha ahorrado en epítetos Torra. Ha tildado de “chapucero” el trabajo del Gobierno, de “indecente” el encarcelamiento a media investidura del propio Turul, de “ignominiosa” la demanda contra Artur Mas por el 9N.

Demostrada la dureza y el compromiso con la República, la segunda parte de la seducción apareció en el apartado de la obra futura de Govern. Fue sucinta y poco detallada, es decir, no apareció el canal Segarra-Garrigues, pero seguramente causó buena impresión en los anticapitalistas. Entre otros motivos porque el primer ítem que puso sobre la mesa fue la lucha contra la corrupción. “La nueva república debe de contar con instituciones libres” de la malversación. Y que todo ello debe de definirse en un proceso constituyente –palabra también fetiche para la CUP.

No acabó ahí Torra, quien llegó a proclamar que la república que se busca será, entre otros adjetivos,  “feminista”. Así, recordó el problema de la pobreza en Catalunya y recordó la aprobación de la renta garantizada de ciudadanía, al tiempo que prometió recuperar todos los contenidos de las leyes aprobadas por el Parlament y suspendidas por el Tribunal Constitucional, casi todas ellas de índole social. Como la de la universalización de la sanidad o los impuestos a los bancos para promover políticas de redistribución de la pobreza.

Torra también ha tirado de castellano e inglés para hacer llegar su mensja sin intermediarios. En la lengua de Cervantes, el rey Felipe VI, del que recordó un par de discursos de hace 28 años para sentenciar: “Pues resulta que en Catalunya hay presos políticos y que no se respeta la voluntad de las urnas. Majestad, asi, no”. Es decir, la misma coletilla que usó Puigdemont en su respuesta al mensaje del monarca del 3 de octubre. También tiró de castellano para pedir diálogo a Mariano Rajoy, “para sentarse en la misma mesa y hablar de todo sin condiciones”

El idioma de Shakespeare lo guardó para el presidente de la Comisión Europea, Jean –Claude Juncker, la que ha pedido “mediación para favorecer el diálogo”, al hilo de lo que el propio luxemburgués había señalado hace pocos días.

De su biiografía personal, Torra no ha hecho ninguna referencia ni petición de disculpas por sus tuits sobre “los españoles”. Si ha hecho votos para que, tanto en el PArlament como fuera de la Cámara, “los insultos” no formen parte del paisaje. En ese punto, la bancada de Ciudadanos, que asistió a todo el discurso con una sonrisa sardónica en los labios, aplaudió de la manera más sarcástica que pudo y supo.

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