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LA SORPRESA DE LA F-1

¿Qué le pasa a Hamilton que está desconocido?

"Mi rendimiento es un desastre", dice el desdibujado tetracampeón sin entender qué está sucediendo. "No parece, no, el Hamilton de siempre, no sé, no le veo combativo, pero volverá", asegura Pedro de la Rosa

MIGUEL MARTÍNEZ
16/04/2018

 

Albert Park, sábado. La primera clasificación de la temporada. Lewis Hamilton aventaja en ocho décimas al segundo a los Ferrari. Todo apuntaba, de nuevo, a un paseo militar de Mercedes hacia el quinto título del chico de Stevenage. Pero aquel sábado de Melbourne fue la última vez que se le vio sonreír. Es verdad que Mercedes ha cometido errores de estrategia desde el muro, que las 'flechas de plata' sufren para hacer trabajar los neumáticos, pero lo más preocupante es ver a Hamilton batido, una y otra vez, por su compañero Valtteri Bottas, los soprendente es ver al tetracampeón abatido, sin capacidad de lucha, resignado a su suerte, con la condescendencia de quien se ve víctima de errores ajenos.

¿DÓNDE ESTÁ EL HAMILTON DE SIEMPRE?

En Australia, sí, allí sí pudo culpar a su equipo. Entraron al trapo de la estrategia con el cebo que Ferrari les mostró con Kimi Raikkonen, y Sebastian Vettel les robó la cartera. Hamilton se veía ganador el sábado, con un coche muy superior, y acabó viendo cómo su máximo rival al título descorchaba el champagne. Y lo peor es que en aquella primera carrera dañó la caja de cambios y se presentó a la clasificación de Bárein sabiendo que tendría que ceder cinco puestos por sanción.

El Hamilton de otras temporadas, el Lewis de los mejores momentos, se hubiera enrabietado y hubiera buscado su mejor versión para lograr la pole bajo la noche de Baréin. Pero se vino abajo y clasificó cuarto por detrás de su compañero Bottas. Y después, en carrera, remontó sí, de noveno a tercero, gracias sobre todo a un coche de seguridad, pero sin mucha ambición, sin pensar nunca en nada mejor.


Lewis Hamilton abandona su Mercedes, en Shanghai (China). / AP / ANDY WONG

Lo peor llegó en la tercera carrera, en China, su territorio, el de Mercedes, donde las 'flechas de plata' habían logrado las seis últimas 'poles positions', donde Ferrari solo había logrado una y nada menos que 14 años atrás, donde Hamilton había cosechado cinco victorias. Después de un viernes esperanzador, todo se vino abajo el sábado. “No sé que hemos hecho, pero yo era cuatro décimas más rápido que nadie el viernes, y ahora estoy por detrás”, dijo abatido cuando se vio cuarto en clasificación, de nuevo el último de los cuatro grandes, por detrás de los Ferrari y superado de nuevo por Valteri.

Y como en Bárein se vio a Hamilton timorato en la salida, demasiado precabido en las primeras curvas, como sin su carácter habitual en la primer vuelta, perdiendo batallas por la posición aquí y allá. Es como si le hubiera afectado el toque con Verstappen en Barein. En China cayó a la quinta posición, y solo se mantuvo firme de nuevo ante Verstappen. Pero los mensajes por radio, su actitud…“Kimi fue muy agresivo”, se disculpó tras salir perdiendo en la pelea con el finlandés por la tercera posición.  “Aprieta los dientes”, le dijo entonces su ingeniero. Pero no acabó ahí y el tetracampeón del mundo recriminó la estrategia a sus ingenieros. “¿Viene alguien por detrás con neumáticos más blandos?”, preguntaba en mitad del coche de seguridad. “Teníamos que haber cambiado los neumáticos. Os lo dije”, insistió.

EL JEFE DE HAMILTON NO ESTÁ INQUIETO

“No parece el de siempre, no sé, no le veo combativo, pero mejorará, acabará ganando muchas carreras, volverá el Hamilton que conocemos”, asegura Pedro de la Rosa, que fue su compañero en McLaren. “Lewis tiene periodos en los que nadie puede acercársele y, después, tiene carreras en las que no va", insiste Nico Rosberg, su compañero y único rival en Mercedes entre 2013 y 2016. “Hamilton siempre vuelve y, cuando vuelve, golpea fuerte, pero ahora no está”.

Su jefe Toto Wolff también fue muy claro en el 'paddock' de Shanghai: “Es el mejor piloto en mi opinión, pero los mejores también tienen días en los que no están al 100%. Y si llevas un monoplaza que no funciona como se esperaba y unos neumáticos que no hacen lo que crees que tienen que hacer, la estrategia va en tu contra".


Lewis Hamilton, pilotando su Mercedes en el Gran Premio de China. / AP/ ANDY WONG

¿Qué le pasa a Hamilton? No debería afectar nada que esté negociando el mejor contrato de la historia de la F-1, 50 millones por temporada, 150 en tres años, porque ya lo ha hecho antes mientras ganaba carrera tras carrera. Tampoco se pueden buscar dusculpas en las distracciones fuera de la pista porque las ha tenido siempre. Quizá la dieta vegana que comenzó el año pasado le ha ya dejado sin energía, o ese rollo zen que se trae desde hace tiempo lo ha dejado sin la mala leche necesaria para sobrevevir en es deporte.

Son solo especulaciones medio en broma medio en serio que se hace el 'paddock' de la F-1 sobre su principal figura. “Mi rendimiento ha sido un desastre”, asume Hamilton sin paliativos. "No he tenido el ritmo desde el sábado y me he estado peleando con el coche”, diagnostica.  Y avisa: “No voy a rendirme. Tengo que volver a mi nivel de rendimiento habitual antes de perder más puntos valiosos. Tenemos que trabajar duro para entender por qué hemos estado luchando y empezar la escalada hacia la cabeza”.

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