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EL SECRETO DEL ENLACE REAL

El sencillo vestido de Meghan

Finalmente el traje ha sido un diseño minimalista de Clare Waight Keller, primera directora artística de Givenchy

EL PERIÓDICO
19/05/2018

 

 A las 12 en punto de este sábado, Meghan Markle entraba, finalmente sola, en la capilla de San Jorge y el novio la recibía con un 'You look amaising' (Estás impresionante). Se desvelaba entonces el nombre del diseñador del vestido de la novia, uno de los secretos mejor guardados que encumbrará un nombre para la historia de la moda, el de Clare Waight Keller, la primera directora artística de Givenchy. 

Una elección que ha sido aplaudida y no porque la diseñadora sea de Birmingham sino por su aire moderno y sencillo. Según ha revelado la casa real británica, la diseñadora inglesa y Meghan Markle se conocieron a principios del año pasado 2018 y han trabajado mano a mano en este diseño minimalista.

Y es que mientras en otros enlaces de la familia real británcia se han visto encajes y detalles decorativos en el escote y las mangas, Meghan Markle ha optado por la absoluta sobriedad. Ni en el cuerpo ceñido y con escote barco, ni en la falda de silueta 'A', el vestido de Meghan Markle, de color blanco y elaborado en cadi de seda, un tejido que aporta cuerpo y algo de rigidez, contaba con adorno alguno. Como ha recalcado más de un comentarista, "ella llevaba el vestido y no el vestido a ella".

Aunque el precio no ha trascendido, y seguramente se mantendrá oculto, los medios británicos apuntan que habría costado menos de la mitad del vestido de la duquesa de Cambridge. Aquel diseño con el que Kate Middleton se convirtió en la duquesa de Cambridge con un vestido de Sarah Burton, diseñadora de la fima Alexander McQueen, costó más de 350.000 euros. 

Cinco metros de velo
Frente a la sencillez del vestido, el velo ha cobrado protagonismo y según apunta Hola!, ha recordado mucho al que Diana de Gales llevó el día de su boda con el príncipe Carlos, el 29 de julio de 1981. De cinco metros de largo y confeccionado con tul de seda, en él sí se han visto bordados florales. Según ha revelado la casa real, Markle ha hecho con él una referencia a los 53 países que configuran la Commonwealth. Para ello, investigó junto a la diseñadora Waight Keller en la flora de estos territorios, para seleccionar una flora por país y configurar una suerte de guía botánica que ha sido bordada a mando. A esas 53 flores, Meghan Markle quiso añadir dos más: la flor de macasar, que crece en los terrenos del palacio de Kensington frente a Nottingham Cottage, y la amapola californiana, la flor del estado donde nació ella. En la parte delantera del velo, dos espigas de trigo simbolizan la caridad y el amor.

La tiara de filigrana
La ya duquesa de Sussex ha sorprendido al mundo con una tiara que no se barajaba, la tiara de filigrana, con motivos geométricos en vez de los florales tradicionales. Se trata de una joya de diamantes y platino que perteneció a la reina Mary, la abuela de Isabel II, y se creó en 1932, aunque el broche central data de 1893. 

También de diamantes son los pendientes Galanterie y el brazalete Reflection, todo de oro blanco y de la colección Alta Joyería de Cartier de Alta Joyería con los que Meghan Markle ha acompañado su anillo de compromiso, diseñado por el propio Enrique. Elaborado en oro amarillo, esta joya tiene tres diamantes engastados: uno central procedente de Botsuana, y dos laterales, más pequeños, que pertenecieron a Diana de Gales. Para dar forma a este anillo tan especial, el príncipe Harry confió en la casa joyera inglesa Cleave and Company, la misma que ha elaborado las alianzas de los novios: en oro galés y creado a partir de una pepita regalado por la reina Isabel II a Meghan, y en platino con relieve para Enrique.

El ramo de flores de primavera
El ramo de la novia es un homenaje a Diana de Gales, ya que incluye nomeolvides, las que fueran sus flores preferidas. La florista Philippa Craddock ha diseñado este pequeño ramo de lirios del valle, jazmín, astrantia y guisante perfumado, que sí ha seguido una tradición: añadir ramitas de mirto, símbolo de pureza y fidelidad. Finalmente, Meghan Markle ha caminado, un tramo sola hasta el altar, con unos 'stilettos' de seda satinada firmados por Givenchy. 

© ¡HOLA! Prohibida la reproducción total o parcial de este reportaje y sus foto

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