La Crónica de Badajoz | Sábado, 24 de febrero de 2018

La atalaya

Lenguas

FERNANDO Valdés 05/02/2018

Todavía se piensa que la conquista árabe de 711 provocó un cambio general que se hizo notar de la noche al día. No fue así. Eso es un error muy difundido. Parte de las teorías nacionalistas, necesitadas de un cambio drástico para justificar sus tesis. Los hispanos, en sentido geográfico, no se acostaron latinoparlantes y cristianos y se levantaron arabófonos y musulmanes. Solo a comienzos del siglo XI podemos afirmar que la sociedad andalusí estaba completamente islamizada, porque en ciudades pequeñas, como Batalyaws, comenzaban a nacer ulemas, doctores en ciencias religiosas, que ya se habían criado en familias musulmanas. La arabización, el cambio de lengua, hubo de ser más rápido. No se podía ser experto sin dominar el idioma árabe. La vieja teoría de que en al-Andalus esta lengua era solo administrativa y usada en esferas oficiales no se sostiene hoy. La población pasó a hablar árabe y olvidó el latín. Eso no quiere decir que no hubiese reductos culturales o religiosos donde se hablara latín, la lengua culta en todo el occidente europeo. Muchos judíos, dedicados al comercio, pasaron a emplearlo. Lo necesitaban en sus viajes transfronterizos. Por eso se los utilizaba como intérpretes –trujimanes- y como secretarios. El hebreo lo usaban para rezar, pero no fue, hasta donde sabemos, un medio de comunicación oral. Era frecuente que escribieran árabe con letras hebraicas, por respeto a la lengua sagrada de la Torá. Se conservan muchos documentos de este tipo.

Batalyaws, fundado por musulmanes arabófonos, habló árabe más de trescientos cincuenta años. Y, seguramente, hubo núcleos de población que siguieron utilizándolo tiempo después de la conquista leonesa de 1230. Aquí o fuera, porque mucha de la población emigró o fue deportada a territorios septentrionales, para poblar zonas poco habitadas. Los cristianos de Toledo, que no aceptaron de buen grado las nuevas formas religiosa impuestas por la Iglesia después de 1085, siguieron empleando el árabe, no el latín, para sus documentos privados. Nada de eso ocurrió por este Occidente, aunque, en la última fase árabe, no hay que descartar una cierta jerga fronteriza árabo-leonesa-galaico/portuguesa-castellana. ¿Qué hablaba Geraldo Sempavor?.