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ORIENTE PRÓXIMO

Israel augura que más países reconocerán a Jerusalén como su capital

El Gobierno israelí negocia con varios estados para intentar que sigan el mismo camino que EEUU y Guatemala

MATEO TORRES
26/12/2017

 

Un ambiente de euforia apenas disimulada prevalece en la sede del Ministerio de Exteriores israelí, del que es titular el primer ministro, Binyamín Netanyahu, después de que el presidente de Guatemala, Jimmy Morales, anunciara este fin de semana el próximo traslado de la embajada guatemalteca de Tel Aviv a Jerusalén, para el que Morales todavía no ha fijado una fecha específica.

Tzipi Hotovely, la número dos del Ministerio de Exteriores, dijo el lunes que hay más de una decena de países dispuestos a seguir la estela de Guatemala. Aunque Hotovely no indicó con qué países está negociando Israel el traslado de la embajada, aquí se comenta que uno de ellos es Honduras. Eso significa que la unidad que ha mantenido hasta ahora la comunidad internacional se está resquebrajando.

Un funcionario del Ministerio reconoce que las relaciones de Israel con la Unión Europea (UE) son "francamente malas" y que se han deteriorado sensiblemente en los últimos años, pero subraya que algo muy distinto son las florecientes relaciones que Israel mantiene con numerosos países de África, América Latina y Asia.

Prematuro
Hotovely dijo ayer al diario 'Haaretz' que las negociaciones de Exteriores con los países proclives a considerar la iniciativa israelí giran en torno a reconocer la capitalidad de Jerusalén, y no en lo que se refiere al traslado propio de las embajadas de Tel Aviv a Jerusalén, un paso que Israel comprende que todavía puede ser prematuro para algunos países.

La semana pasada Guatemala votó en la Asamblea General de la ONU en contra de condenar la declaración unilateral del presidente de EEUU, Donald Trump, el 6 de diciembre, reconociendo a Jerusalén como capital de Israel, junto con otros ocho países entre los que figuran Honduras, las Islas Marshall, Micronesia, Palau y Togo.

Tanto los palestinos como los jordanos han criticado la decisión de Guatemala. El titular de Exteriores jordano, Ayman Safadi, ha calificado ese paso de "absurdo" y de "violación del derecho internacional". Guatemala, sin embargo, no es el primer país que anuncia su intención de trasladar la embajada, puesto que hace solo unos días hizo lo mismo el presidente de la República Checa, Milos Zeman, aunque por el momento se trata de declaraciones de intenciones y no de decisiones en firme con fechas concretas.

El mensaje de Abbás
Pero la euforia israelí procede también del mensaje de Navidad que el pasado viernes dio el presidente palestino, Mahmud Abbás, y que los israelís consideran un auténtico regalo que han perseguido durante años: que los palestinos abandonen el proceso de paz. Desde luego, Abbás no lo dijo con estas palabras, pero ese es el sentido que le dan en Israel.

Los palestinos "no aceptaremos a EEUU como mediador en el proceso de paz, ni vamos a aceptar ningún plan que provenga de EEUU", dijo Abbás en su mensaje navideño. En medios políticos israelís se considera que Abbás se ha subido a un árbol muy alto del que tendrá que bajar para poner los pies en la tierra y no aislarse aún más.

"Si hay un objetivo al que Netanyahu ha dedicado su carrera política (desde que era joven en los años 70) es tratar de cortar las relaciones entre los estadounidenses y los palestinos. Y Abbás se lo está dando ahora, así de fácil", escribió ayer un analista del diario 'Haaretz'.

Obsoleto
Después de la declaración de Trump del 6 de diciembre, Abbás ha pedido a Rusia, China y Francia que asuman sus responsabilidades para liderar una nueva iniciativa en el proceso de paz, una iniciativa que sustituya a la de EEUU, cuyos trabajos Abbás considera obsoletos y que no avanzan en ninguna dirección.

Esta actitud de Abbás se interpreta como un intento de congraciarse con la población palestina que ve que la política de su presidente, la que ha seguido durante la última década desde la muerte de Yaser Arafat, ha causado más mal que bien a la causa palestina. Un sondeo publicado este mes recoge que el 70% de los palestinos quiere que Abbás se vaya a su casa, un resultado que muestra por dónde van los sentimientos de la población.