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CRISIS HUMANITARIA EN EL MEDITERRÁNEO

Las mafias desvían a los inmigrantes a Marruecos por el cierre de puertos italianos

Los traficantes de personas propician entradas masivas por la verja para evitar las devoluciones en caliente


09/08/2018

 

«Salida prevista a España en los próximos días desde Casiago (en la frontera marroquí con Ceuta). Llegad al bosque porque necesitamos un efectivo de entre 400 y 1.000 personas ». Mensajes como este son los que alientan a los cientos de inmigrantes que recorren las calles de Marruecos pidiendo limosna para poder comer y pagar el alquiler de los pisos pateras donde viven hacinados. Todos ellos tienen un objetivo entre ceja y ceja: cruzar el Estrecho, llegar a Europa y convertirse en el héroe de toda una familia o vecindad. 

Aquel mensaje de texto fue el que recibieron los inmigrantes procedentes de diferentes ciudades marroquís días previos al 26 de julio para que se organizaran y estuvieran a la hora y lugar previsto -suele ser en los bosques colindantes al territorio español- con el fin de lograr saltar la valla de Ceuta. Solo una entrada masiva de personas trepando la verja es la que interrumpe las devoluciones en caliente y permite superar el control de las autoridades españolas al otro lado.

«Dicen que nosotros, los inmigrantes, actuamos con violencia pero realmente nos tenemos que defender porque todos conocemos la utilización de los medios violentos por parte de las autoridades españolas», explica a EL PERIÓDICO Gabriel Assari, de Níger, con más de seis años de residencia en Marruecos pero todavía sin papeles a pesar de haberse acogido al proceso de regularización masiva iniciado por el Estado marroquí.  

Menores no acompañados
Assari vive en la Medina de Tánger y semanalmente ve pasar a nuevos candidatos a la inmigración clandestina, sobre todo menores subsaharianos no acompañados, para intentar entrar en España. «Ahora se ven a más inmigrantes porque por Libia es muy difícil cruzar, pero también están encontrando muchas dificultades desde Argelia porque han levantado una verja y un profundo foso en su frontera con Marruecos», añade. Esta es la explicación al aumento de las salidas desde las costas marroquís: solo en julio entraron en España 22.858 inmigrantes irregulares, según la Organización Internacional de Migraciones (OIM), 750 más que en todo un año.

Bloqueada la ruta Libia
El descenso de la inmigración por la ruta de Libia por el cierre de fronteras y puertos de Italia ha vuelto a situar a Marruecos en el foco internacional. Las mafias han decidido recolocarse en los pasos clandestinos que nacen en Senegal, Níger, Nigeria, Guinea o Mali para desviar a los simpapeles hacia el canal magrebí con rumbo al Mediterráneo occidental, es decir, al sur de España. Si bien es cierto que la frontera marroquí contiene una mayor presión migratoria, las autoridades marroquís niegan a EL PERIÓDICO que «esta situación se deba a las políticas migratorias del actual Gobierno español sino a la dinámica habitual de cerrarse unas fronteras y abrirse otras». 

La ruta del África Occidental dejó de mirar a la pasarela libia desde que los guardas costas libios tomaron el control sobre sus aguas, en el Mediterráneo Central, una vez se replegaron mar adentro los buques militares, entre ellos los españoles, de la operación militar de la Unión Europea (EUNAVFORMED Sophia) y delegaron la misión de lucha contra las mafias y rescates de personas a los autóctonos. Eso sí, la retirada a medias de la operación europea se produce tres años después de un inédito efecto llamada que profesionalizó a las mafias que trafican con personas y generó una de las mayores crisis en la historia de la migraciones.

Los rescates diarios frente a las costas libias generó una incalculable economía criminal que creó nuevos conflictos intertribales por el control de los flujos migratorios desde Fezzan, al sur de Libia, frontera con los países del África Occidental y Oriental, hasta la Cirenaica (este) y tripolitana (oeste).

Control y protección de los derechos humanos
Con el cierre de la ruta marítima entre Libia e Italia,  el paso por Marruecos se reactiva, por lo que las autoridades se enfrentan a una nueva situación que deberá gestionar para seguir respondiendo a las exigencias de su socio europeo como «gendarme al sur de Europa de los flujos migratorios» aunque también reduciendo su propia presión migratoria con una menor vigilancia.

Es decir, el país magrebí mantiene una doble política migratoria: control de su frontera con Europa en la zona norte pero, al mismo tiempo, activa una política «humanista» de protección de los derechos de los inmigrantes tras iniciar dos procesos de regularización masiva, que implicaría convertirles en ciudadanos con derechos. Es un desafío a superar si realmente Marruecos quiere convertirse en una «nación» africana como el Rey, Mohamed VI, ha declarado en más de un discurso oficial.