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SALUD

Dos dosis para erradicar la enfermedad de pian

La estrategia de la OMS en los países endémicos necesitará una toma suplementaria del fármaco azitromicina. El investigador Oriol Mitjà iniciará en breve una campaña para inmunizar una provincia de Papúa-Nueva Guinea

ANTONIO MADRIDEJOS
08/02/2018

 

Curar el pian, una enfermedad tropical contagiosa que causa graves úlceras en la piel y deformaciones en los huesos, particularmente en los niños, es posible con la administración de azitromicina, un antibiótico muy común y de reducido coste, pero serán necesarias al menos dos dosis para lograr la erradicación completa. Con una sola, como propone actualmente la OMS, no basta. Así lo ha confirmado un estudio de campo en Papúa-Nueva Guinea, uno de los países más afectados por la enfermedad, que ha liderado Oriol Mitjà, investigador del Instituto de Salud Global (ISGlobal) de Barcelona.

Los resultados se han publicado en la revista The Lancet.

El pian, causado por la bacteria Treponema pertenue, ocasiona unos 100.000 nuevos casos cada año en los 14 países desfavorecidos en los que aún es endémico, fundamentalmente en África central y Asia-Pacífico. Gracias a la estrategia propuesta por Mitjà y el ISGlobal, centro científico impulsado por la Fundación La Caixa, la OMS confía en que el pian se convierta en la segunda enfermedad en ser erradicada del planeta tras la viruela, cuyo último caso se documentó en 1979.

LLEGAR A TODO EL MUNDO

Tras ocho años de trabajo en Lihir, una pequeña isla en el noreste de Nueva Guinea, un territorio pobre y muy rural, Mitjà ha confirmado que la erradicación del pian no ha sido posible porque la administración del fármaco no llegó a un 16% de la población -sobre todo adultos que no tomaron o no quisieron tomar la pastilla de azitromicina- y porque surgieron cepas resistentes de la bacteria. Los casos de pian se redujeron al mínimo, pero siguió habiendo.


Oriol Mitjà, con unos niños en Papúa-Nueva Guinea. / DAVID FONTSECA

Concretamente, los resultados que publica The Lancet muestran que la prevalencia de la enfermedad en Lihir disminuyó drásticamente tras la administración del fármaco (del 1,8% de la población a solo el 0,1%), pero comenzó a resurgir al cabo de 24 meses y a los 42 subió al 0,4%. "Aunque la mayoría de casos eran personas que no habían tomado el tratamiento masivo, también hubo algunos casos importados de otras regiones", recuerda Mitjà.

PERMANECE LATENTE

Uno de los problemas, como explica el investigador del ISGlobal, es que la enfermedad permanece latente, pero sin manifestarse, en buena parte de la población adulta. "La transmisión es por contacto piel con piel, una situación muy frecuente entre los niños que juegan y entre hermanos -dice-. Por eso ellos son los más afectados". A partir de los 15 años, los adultos generan una inmunización natural y no se les forman las llagas en la piel características del pian.

Ahora, Mitjà propone administrar dos o tres dosis de azitromicina cada seis meses a todo el mundo, sin excepción, y para ello asume que es necesaria la colaboración de las autoridades locales y la confección de un censo. Los ensayos en Lihir se ampliarán a toda la provincia de Nueva Irlanda y se desarrollarán durante dos años. El programa empezará el próximo abril.

RESISTENCIAS Y CASOS REBELDES

Para los casos de resistencia a la enfermedad, se ha creado un test para la detección y se propone un tratamiento con penicilina benzatina. Debido a sus costes y la dificultad para administrarla (una inyección), la penicilina no es un arma efectiva para grandes poblaciones, pero sí puede emplearse en estos casos difíciles, considera Mitjà. "Creemos que puede ser una solución", añade. Para la próxima campaña en Papúa-Nueva Guinea, la multinacional Ken Pharma aporta gratuitamente medio millón de dosis.

El proyecto, que alcanzará a 50.000 personas, cuenta con el impulso de la Fundación La Caixa y la colaboración de dos empresas mineras que trabajan en Lihir (Nautilus Minerals y Newerest Mining), así como de los laboratorios ISDIN y Kern Pharma, la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo (ACCD), el Ayuntamiento de Barberà del Vallès y el Hospital Clínic, entre otros. Sin embargo, todo ello no es suficiente para llegar a los 400.000 euros que costará la administración de medicamentos. "Nos falta un tercio", concluye Mitjà en un llamamiento a la colaboración de empresas y particulares.

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