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DESAPARICIÓN EN MAYO DEL 2015

Prórroga de 18 meses para encontrar a Caroline del Valle, desaparecida con 14 años

La causa de la desaparición de esta adolescente se reabre temporalmente para acabar con la angustia de la familia

EL PERIÓDICO
01/04/2018

 

El juzgado de instrucción número 2 de Barcelona ha reabierto el caso de la desaparición de Caroline del Valle, una adolescente de 14 años que se esfumó una madrugada, la del sábado 14 al domingo 15 de marzo del 2015, frente a una discoteca de la Zona Hermética de Sabadell. Horas antes su madre Isabel le había dicho: "Hasta luego, hija. Te quiero". Tres años más tarde, sigue recordando esta frase porque fue la última vez que habló con ella. La investigación policial, a cargo de la Unitat Central de Persones Desaparegudes de los Mossos d’Esquadra , encalló y el juez, al ver cómo la causa se enfriaba sin que apareciera ninguna pista, decidió archivarla provisionalmente. Hace pocas semana, sin embargo, a petición de la familia, se ha reabierto por un periodo de un año y medio. 18 meses para encontrar a Caroline.

14 de marzo del 2015
Caroline del Valle, una adolescente que vive con sus padres y un hermano pequeño en un octavo piso de un edificio de la Zona Franca de Barcelona, engaña a su madre, Isabel, para salir de fiesta con amigas de una pandilla nueva. La chica ha cambiado desde que ha entrado en el instituto IES Montjuïc. De pequeña había sido "muy miedosa", recuerda Isabel. Cuando sonaba el timbre y en casa no esperaban visita, Caroline se negaba a abrir sola la puerta. Pero ahora ha dejado de vestir como una niña y ya no echa las tardes jugando en los aledaños de la plaza Cerdà. Hace semanas que se mueve por centros comerciales, como el Splau o tiendas como la de Apple en la plaza de Catalunya, para buscar wifi gratis. Encaja dentro de la tribu urbana llamada 'swaggers' y en su nuevo grupo hay varios chicos tutelados por la Generalitat que se fugan de los centros de acogida. 

La desaparición
A menudo terminan las escapadas en la discoteca In Time de la plaza de Urquinaona. Pero este sábado 14 de marzo quieren ir a la Zona Hermética de Sabadell. Por eso Caroline le ha dicho a su madre que se quedará a dormir en casa de Silvia, una versión que el propio padre de la amiga confirma a Isabel. Después de bailar y grabarse dándose un beso con alguno de los chicos, ya de madrugada, Caroline y la pandilla salen afuera. Están frente a la discoteca Gloobal. De repente, y por ambos lados de la calle a la vez, asoman coches patrulla de los Mossos d'Esquadra. Entre los amigos de Caroline hay menores con antecedentes por hurto y por robo con violencia. Al ver a los policías, el grupo se deshace y todos huyen en direcciones distintas. Caroline escoge seguir a Justin, el "macho alfa" del grupo, según fuentes de los Mossos. Aquí acaban los hechos probados de su desaparición. 

La versión de Justin 
La última versión que ha dado Justin es que tras doblar la primera esquina del Gloobal, y cuando apenas han recorrido unos 20 o 30 metros, Caroline grita que "ya no puede más". Justin, al escucharla, se da la vuelta y ve a Caroline esconderse "debajo de un coche". Él sigue corriendo y llega en solitario al final de la calle, cruza por delante de una gasolinera y se refugia en el castillo de Can Feu. Agazapado entre aquellos muros antiguos, deja pasar dos horas. Durante ese tiempo, no hace ninguna llamada con su teléfono móvil. Sobre las seis de la madrugada, coge un tren de regreso a Barcelona. 

Esta versión dispara las sospechas de los Mossos. No cuadra que una niña de 14 años -en plena subida de adrenalina- se canse a los 20 metros y que elija esconderse debajo de un coche. Tampoco encaja que Justin -el líder- esté más asustado que el resto de la pandilla. Mientras él se esconde durante dos horas, los otros, 15 minutos después de la huida, ya están juntos comiendo patatas fritas en un McDonalds. A los Mossos tampoco les cuadra que Justin no contactara con ninguno de sus amigos durante esas dos horas y regresara solo a Barcelona sin hablar con nadie. No parece muy normal, asimismo, que ni una sola de las amigas de Caroline se preocupara por ella antes de marcharse de Sabadell. Ni siquiera lo hizo Silvia, la amiga con la que, supuestamente, iba a pasar la noche.

El castillo de Can Feu es un sitio apartado al que a menudo recurren algunas parejas jóvenes que necesitan intimidad al salir de una discoteca. Los Mossos creen que si Justin se fue al castillo posiblemente fuera porque estaba con Caroline. Por eso no dijo nada a nadie durante dos horas. El problema es que la única cámara que podría demostrarlo -ubicada en la gasolinera de la calle de la desaparición de Caroline- esa noche no funcionaba. Por cojo que resulte el relato de Justin, no resulta posible desmentirlo.

Las mentiras
Al día siguiente, a la hora de comer, Isabel llamó a Silvia y le preguntó cuándo regresaría Caroline. Silvia le dijo que su hija se quedaría a comer en su casa y después iría hacia casa. Horas más tarde, Isabel llamó de nuevo. Silvia, esta vez, respondió que Caroline ya había salido de casa y mostró su extrañeza ante el hecho de que no hubiera llegado todavía. Hacia las 20.00 horas, Isabel, desesperada, abrió la sesión de Facebook con el ordenador de su hija y comenzó a chatear con las amigas. Las chicas la enredaron, hasta que una de ellas dijo basta. Esta última fue quien le informó de que Caroline había desaparecido de madrugada en la Zona Hermética. Isabel puso esa misma noche una denuncia por desaparición en los Mossos d’Esquadra.

Una investigación complicada
"No hay ningún caso, ninguno, al que hayamos dedicado más esfuerzos", aseguran a este diario fuentes de los Mossos d'Esquadra. Las mismas fuentes que lamentan que ninguno de los amigos que aquella noche estaban con Caroline haya colaborado para encontrarla. Todos eran menores a los que no podían detener para interrogar. Algunos, además, también eran fugados de centros de acogida a los que era casi imposible localizar.

Los Mossos han hecho diversas batidas por Can Feu y han ido descartando hipótesis. Dadas las características de Caroline, y de su familia, saben que la chica no se fue voluntariamente. Y, si esa noche no fue secuestrada por un desconocido, indiciariamente, lo más probable es que Justin haya mentido. Los investigadores tratan el caso como un homicidio con desaparición de cadáver.

El nuevo abogado de la familia, Manuel Navarrete, solicitará ahora más pruebas al juzgado, también que Justin sea nuevamente citado. El letrado quiere aprovechar esta nueva ventana de tiempo de 18 meses para que se aclare dónde está la chica. Isabel, que sigue perdiendo la cabeza por las noches, cuando la atrapa la angustia de imaginar a Caroline en manos de un secuestrador que le hace daño, necesita averiguarlo. Aunque ella nunca querrá escuchar otro final que no sea el del regreso a casa de su hija. 

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