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Almendralejo

Acceso a la universidad en Extremadura: La cuenta atrás ha comenzado

Cientos de estudiantes llenan estos días la biblioteca municipal y los cafés preparando la nueva prueba de acceso a la Universidad, que llegan con cambios importantes y cuyos exámenes volverán a realizarse en el Palacio del Vino y la Aceituna de Almendralejo, un lugar acondicionado para ello desde que se impusiera en la época de la pandemia por el covid

Sesión de exámenes de una prueba anterior realizada en el Palacio del Vino.

Sesión de exámenes de una prueba anterior realizada en el Palacio del Vino. / EP

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Almendralejo

Almendralejo se prepara este junio para una de las convocatorias educativas más esperadas y, al mismo tiempo, más inciertas de los últimos años. La nueva PAU, heredera reformada de la EBAU, marca el final de etapa para cientos de estudiantes almendralejenses que han vivido un curso de transición, de adaptación forzada y de preguntas sin respuestas fáciles. Atrás queda el modelo de opciones múltiples, el temario flexible o la disparidad entre comunidades. Este 2025, la palabra clave es «unidad»: un examen muy similar para todos, una estructura común y una selectividad que, por fin, parece hacer honor a su nombre.

En el IES Santiago Apóstol, como en el Carolina Coronado o en el Arroyo Harnina, la tensión se ha convertido en parte del paisaje habitual. Desde mayo, las aulas se llenan de repasos, esquemas, ensayos de redacción y consejos de última hora. Los profesores caminan una delgada línea entre el ánimo y la exigencia; los alumnos, por su parte, parecen divididos entre el cansancio acumulado y la ilusión de cerrar un ciclo. «Es una prueba diferente a las anteriores», explica Marta, alumna de 2º de Bachillerato, « porque sentimos que no hay margen para el error. Todo está más controlado, más milimetrado, y eso genera inseguridad».

La nueva PAU contempla una única opción de examen por asignatura, con criterios homogéneos de corrección. Cada prueba dura 90 minutos y no todas se celebran simultáneamente en las universidades del país. En el caso de Extremadura, la convocatoria ordinaria se celebrará del 3 al 5 de junio, mientras que la extraordinaria tendrá lugar del 1 al 3 de julio. Desde principios de año, la Universidad de Extremadura ha ido publicando modelos orientativos que han servido de guía a los centros. Sin embargo, muchos docentes coinciden en que el cambio ha llegado demasiado rápido. La intención es buena, pero falta rodaje, señala Alvaro, profesor de Historia. «Hubiera sido útil un curso piloto o una adaptación gradual. Aún así, estamos haciendo todo lo posible para que el alumnado llegue preparado, añade..

Uno de los aspectos logísticos que más ha marcado esta convocatoria en Almendralejo es la ubicación de los exámenes. Al igual que en los últimos años, se llevarán a cabo en el Palacio del Vino y la Aceituna, un recinto amplio y bien acondicionado. Allí se habilitarán pabellones con puestos individuales para acoger a todos los alumnos de la localidad y de municipios cercanos. La elección de este espacio responde tanto a criterios de capacidad como de comodidad organizativa. y su amplitud permite garantizar la distancia suficiente, una buena visibilidad y una óptima accesibilidad. 

La PAU llega, además, en un contexto de fuerte presión académica. Las notas de corte siguen siendo elevadas para determinadas carreras, especialmente en el ámbito sanitario y científico. En la Universidad de Extremadura, Medicina, Enfermería, Psicología o Fisioterapia figuran entre las más demandadas. Y es ahí donde un decimal puede marcar la diferencia. Para muchos alumnos, más allá del conocimiento, lo que se juega es la posibilidad de estudiar lo que sueñan, donde lo desean. Esa combinación de mérito, azar y sistema genera un cóctel difícil de digerir. «Llevo dos años con la vista puesta en Biotecnología. Sé que tengo que sacar mínimo un 12,6. Así que tengo muy poco margen de error».

Pero si hay algo que caracteriza a los alumnos de Almendralejo es la determinación. A pesar del cansancio, la incertidumbre o la carga emocional, la mayoría se enfrenta a la PAU con una mezcla de respeto y ganas. Las bibliotecas están llenas, los cafés se alargan hablando de filosofía, matemáticas o inglés, y los grupos de estudio se convierten en pequeñas comunidades de apoyo. Porque en este proceso, nadie camina solo. «Es duro, pero lo estamos haciendo juntos. Y eso se nota. Nos ayudamos, compartimos apuntes, nos animamos antes de cada simulacro. Al final, la Selectividad también enseña a ser solidarios” dice MAría, alumna del IES Santiago Apóstol.

El día después, claro, también importa. Cuando las notas lleguen, a mediados de junio, se abrirá otro capítulo no menos decisivo: el de la preinscripción universitaria. Elegir carrera, ciudad, universidad. Apostar por un camino que, con suerte, marcará el resto de la vida profesional. Aquí, de nuevo, los institutos juegan un papel esencial, ofreciendo orientación individualizada y resolviendo dudas administrativas. Pero más allá del papeleo, lo que estará en juego es algo más íntimo: la sensación de haber superado un reto, de haber dado lo mejor de uno mismo, de haber llegado al final del camino sin perder el rumbo. En Almendralejo, todo se prepara para días que marcan el futuro.

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