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Almendralejo

Crisol, una ventana abierta para quienes buscan un empleo

Crisol Almendralejo cumplirá su sexto año de trabajo desarrollando planes de formación para personas en riesgo de exclusión social o alta vulnerabilidad y casi cuatro de cada diez participantes en los últimos programas han logrado después de la formación insertarse en el mercado laboral

Alumnos del curso de soldadura de Crisol Almendralejo este año.

Alumnos del curso de soldadura de Crisol Almendralejo este año. / EP

Almendralejo

El programa CRISOL se ha consolidado en Almendralejo como uno de los principales recursos de apoyo a la inserción sociolaboral de personas en situación o riesgo de exclusión. Desde su puesta en marcha en 2019, el proyecto atiende a vecinos de la ciudad derivados tanto de los servicios sociales como de entidades del tercer sector, con el objetivo de mejorar sus oportunidades de acceso al empleo y favorecer procesos reales de inclusión.

CRISOL está formado por un equipo compuesto por tres educadoras sociales y una trabajadora social. Se trata de una iniciativa financiada por el Fondo Social Europeo, gestionada por la Junta de Extremadura y desarrollada en coordinación con el Ayuntamiento de Almendralejo. El programa está presente en todas las ciudades extremeñas con más de 30.000 habitantes, lo que permite trabajar con una estructura común adaptada a las necesidades de cada territorio.

El día a día del programa combina la atención individualizada con actividades grupales. Cada participante inicia un itinerario personalizado de inserción sociolaboral, una de las señas de identidad del proyecto, que se diseña en función de su situación personal, formativa y laboral. A partir de ahí, se trabaja en distintos ámbitos: orientación laboral, mejora de habilidades de comunicación, preparación de procesos de selección, conocimiento de los recursos necesarios para acceder al empleo y acompañamiento durante todo el proceso.

A esta labor se suman cursos de formación y talleres específicos, muchos de ellos enfocados a mejorar la cualificación profesional de las personas participantes. En numerosos casos, una de las primeras actuaciones es precisamente la mejora de la formación, especialmente entre perfiles con baja cualificación académica, ya que esta carencia dificulta notablemente el acceso al mercado laboral. El programa también ofrece espacios de atención social y actividades de convivencia, con visitas a distintos lugares de la ciudad y propuestas de ocio compartido, con el objetivo de generar vínculos y confianza.

CRISOL trabaja con perfiles muy diversos. Existe un importante número de mujeres participantes, una realidad que refleja la feminización del desempleo y de la precariedad laboral. También se atiende a personas migrantes que encuentran dificultades para homologar o adaptar la formación adquirida en sus países de origen, así como a personas con discapacidad y a vecinos que arrastran situaciones prolongadas de exclusión social.

Con el paso de los años, el programa ha ido creciendo y consolidándose. Las asociaciones y los servicios sociales municipales conocen ya su funcionamiento y trabajan de manera coordinada con el equipo, lo que ha permitido aumentar el número de participantes. Desde su inicio en Almendralejo, CRISOL ha atendido a unas 500 personas, y solo en 2025 se han incorporado alrededor de 200 nuevos participantes, todos ellos residentes en la ciudad y con acreditación de situación o riesgo de exclusión social.

Los resultados comienzan a reflejar ese trabajo continuado. En el último año, el 36% de las personas participantes ha conseguido acceder a un empleo, además de mejorar su formación, obtener certificados profesionales o avanzar en procesos que suponen un cambio importante en sus vidas. «Vemos cómo las situaciones personales mejoran y cómo las personas van ganando autonomía», explican desde el equipo.

De cara al futuro, el programa continuará activo en 2026. La planificación ya incluye nuevos cursos de formación, muchos de ellos vinculados a certificados de profesionalidad y desarrollados en colaboración con el SEXPE. Aunque todavía no se han concretado todos los detalles, el objetivo sigue siendo el mismo, reforzar la empleabilidad y acompañar a las personas en todos estos procesos de inserción manteniendo así su apuesta por un trabajo cercano y sostenido en el tiempo, basado en la atención individual y en el acompañamiento continuo.

Crisol es un modelo que apuesta por construir oportunidades desde la base haciendo además crecer a la ciudad.

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