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Almendralejo

La Merced, siempre cuando se necesita

La Hermandad del Santísimo Cristo de la Merced volvió a salir un año más a la calle durante el mes de diciembre para, al son de la música, recoger alimentos que destinará a familias más necesitadas

Grupo de voluntarios de la Hermandad de la Merced tras las dos caravanas solidarias.

Grupo de voluntarios de la Hermandad de la Merced tras las dos caravanas solidarias. / EP

Almendralejo

Diciembre vuelve a ser, un año más, sinónimo de solidaridad en Almendralejo. En plena recta final del año, cuando las calles se llenan de luces y actividad, la Hermandad del Santísimo Cristo de La Merced ha vuelto a sacar su compromiso social a la calle a través de una iniciativa ya consolidada, la Caravana Solidaria. Dos jornadas, los días 13 y 28 de diciembre, en las que música, cercanía y ayuda directa se dieron la mano para apoyar a las familias que más lo necesitan.

El balance de esta edición vuelve a confirmar la implicación de la ciudad. Entre ambas caravanas se lograron recoger 2.150 kilos de alimentos no perecederos, destinados íntegramente a Cáritas Interparroquial de Almendralejo. Una cifra que no solo refleja la cantidad de productos recogidos, sino también el respaldo de vecinos, comercios y colaboradores.

Las caravanas recorrieron distintos puntos de la ciudad, acercando la iniciativa tanto al centro como a barrios como San Roque o la zona de las Mercedes. El paso del remolque lleno de alimentos y la presencia de la Agrupación Musical del Santísimo Cristo de La Merced convirtieron la recogida en un acto muy participativo, en el que la música sirvió como hilo conductor para animar a los vecinos a salir a la calle y colaborar. «Todo el mundo sale a la puerta, anima mucho y se vuelca», explica Isabel María Herrera Navarro, Hermana Mayor de la Hermandad.

«Siempre Almendralejo se ha volcado con las caravanas solidarias, pero este año además bastante», señala Herrera, subrayando que el apoyo se ha mantenido constante a lo largo de ambas jornadas. La recogida se centró en alimentos no perecederos, siguiendo el criterio habitual, aunque este año hubo también un gesto que marcó la jornada: la aceptación de un juguete donado por un niño que rompió su hucha para colaborar. «No podíamos dejarlo», reconoce la Hermana Mayor.

Todo lo recogido ha sido entregado a Cáritas Interparroquial de Almendralejo, entidad con la que la Hermandad mantiene una colaboración continuada.

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