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Almendralejo

La tradición pudo con la meteorología

El tiempo dio una mínima tregua a la fiesta tradicional de Las Candelas de Almendralejo y las hogueras pudieron encenderse con el repique de la torre de Los Almendros para mantener viva la tradición

Encendido de la candela oficial con el grupo Tierra de Barros y Manuel Sánchez, de la peña Luis Reina.

Encendido de la candela oficial con el grupo Tierra de Barros y Manuel Sánchez, de la peña Luis Reina. / Rodrigo Morán

Almendralejo

Amenazó la lluvia, el viento y las circunstancias. Pero Las Candelas se encendieron y se disfrutaron un año más en Almendralejo. Y no era fácil porque la climatología había cambiado los planes de muchos vecinos y, sobre todo, de los colegios. De hecho, varios centros educativos decidieron aplazar la jornada de convivencia para otro día mejor. El motivo no era otro que el intentar hacer tómbolas con más gente y una recaudación que sirve a los alumnos para sus excursiones.

Pero Las Candelas siempre toca el 1 de febrero y el tiempo dio la tregua exacta para celebrarlas. Se encendieron menos de las 60 previstas, pero no faltó la convivencia, la tradición, el chorizo, la panceta y las risas entre amigos y vecinos en un día que gusta y mucho a los almendralejenses.

La candela oficial del Palacio del Vino vivió una jornada intensa desde primera hora de la mañana. Fue un trabajazo, en primer lugar, de los integrantes de la Asociación Cultural y Folclórica Tierra de Barros,q ue este año se hizo cargo de la barra y fue todo un éxito. En organización y participación.

Fueron muchos los almendralejenses que pudieron disfrutar de varios espectáculos programados antes del repique de campanas de la Torre de Los Almendros. Los bailes de los alumnos de flamenco de Carmen La Parreña, los ritmos que siempre proponen los grupos de Una Vida Bailando o el aroma a tradición y tierra que deja siempre el grupo rociero Cosita Buena ayudaron a vivir un día especial.

Le costó arder a una candela condicionada por las finas lluvias de todo el día. Pero prendió, como tantas otras, y el humo y el fuego se apoderó de una ciudad que vive encantada con esta fiesta.

Algunos vecinos desafiando a la lluvia en la candela.

Algunos vecinos desafiando a la lluvia en la candela. / Rodrigo Morán

Por todos los barrios y colegios se quemaron pantarujas de todo tipo, simbolizando la quema de los males y la mala fortunada, además de los malos espíritus.

La guinda la pusieron los bailes folclóricos del grupo Tierra de Barros en una fiesta que, pese al paso de los años y a ser muy tradicional, siempre genera un encanto especial y mucha participación. Y este año, contra el tiempo, también ganaron Las Candelas.

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