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Almendralejo

La imagen de la Virgen de la Piedad se somete a un proceso de conservación

Su retirada del santuario se hará el próximo 6 de mayo para ser restaurada en Mérida y, mientras tanto, se pondrá una talla anterior de manera provisional

Imagen de la Virgen de la Piedad saliendo del santuario.

Imagen de la Virgen de la Piedad saliendo del santuario. / Rodrigo Morán

Almendralejo

La imagen de la Virgen de la Piedad, uno de los principales símbolos devocionales de Almendralejo, será retirada de su santuario el próximo 6 de mayo para someterse a un proceso de conservación preventiva en Mérida. Se trata de una actuación habitual en piezas de gran valor histórico y artístico que no han sido intervenidas en años, con el objetivo de garantizar su correcta preservación sin alterar su aspecto original. La decisión responde a la necesidad de anticiparse a posibles deterioros que, aunque no son visibles a simple vista, sí se detectan en revisiones técnicas más detalladas.

El rector del santuario, Francisco González Lozano, ha explicado que la intervención no responde a un problema grave, sino a una medida preventiva que permitirá mantener la talla en óptimas condiciones. La iniciativa, que ya había sido planteada anteriormente, fue retomada hace unos meses y trasladada a la Delegación de Patrimonio de la Archidiócesis, organismo encargado de autorizar este tipo de actuaciones. Tras la visita de técnicos especializados, se confirmó la conveniencia de actuar ahora para evitar intervenciones más complejas en el futuro, detectándose pequeños desperfectos propios del paso del tiempo, como leves arañazos o desgaste en zonas concretas.

Los trabajos se desarrollarán en las instalaciones de la Junta de Extremadura en Mérida, donde especialistas en conservación del patrimonio se encargarán de evaluar y tratar la imagen. Aunque no se ha concretado la duración exacta del proceso, existe el compromiso de que la Virgen regrese antes del mes de agosto, coincidiendo con la novena y las fiestas patronales, uno de los momentos más relevantes para los fieles. Durante su ausencia, una talla anterior ocupará de forma provisional su lugar en el santuario, garantizando así la continuidad del culto.

Desde la parroquia se insiste en trasladar un mensaje de tranquilidad, subrayando que la intervención no modificará la imagen, sino que permitirá conservarla en las mejores condiciones para las generaciones futuras. «Que la gente esté tranquila que la imagen seguirá siendo la misma», comenta el rector.

Este tipo de actuaciones forman parte del mantenimiento habitual del patrimonio religioso y artístico, muchas veces invisibles para la ciudadanía, pero fundamentales para su conservación a largo plazo. En este sentido, desde el santuario recuerdan que intervenir a tiempo es clave para evitar daños mayores y preservar la imagen tal y como se conoce.

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