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Almendralejo

Recuperar la confianza, y San Roque, el reto de los donantes de sangre en Almendralejo

La hermandad de donantes de sangre en Almendralejo sigue experimentando un descenso ya prolongado de bolsas recogidas en las últimas campañas y anhela con cambiar pronto la dinámica

Sala de donaciones en el centro de salud de San José.

Sala de donaciones en el centro de salud de San José. / EP

Almendralejo

Durante años, donar sangre en Almendralejo fue casi un gesto automático. Bastaba con acudir al centro de salud San Roque cuando se organizaba una campaña y la respuesta ciudadana era masiva. Sin embargo, esa dinámica ha comenzado a cambiar. Las cifras hablan por sí solas: de rozar el millar de bolsas en anteriores campañas se ha pasado a 675 en la actualidad. Un descenso significativo que preocupa a quienes sostienen este sistema solidario y que tiene en el cambio de ubicación uno de sus principales focos de debate.

El traslado de las colectas desde el centro de salud San Roque al de San José, en apariencia una decisión logística, ha terminado afectando directamente a la experiencia de los donantes habituales. Antonio García Martín de las Mulas, delegado local de la Hermandad de Donantes de Sangre, reconoce que la situación es compleja y admite no conocer con exactitud los motivos del cambio. «No se nos ha dado una explicación clara», señala. Según explica, la decisión se comunicó con escaso margen, apenas unos días antes de una campaña, lo que dejó poco espacio para la organización. «Fue un cambio repentino, sin planificación», añade.

El origen de esta decisión, según apunta, estaría en problemas internos en el propio centro de San Roque. «Se pusieron muchas dificultades para poder trabajar allí, obstáculos constantes que acabaron generando una situación insostenible», explica. Esta situación derivó en el traslado definitivo a San José, un espacio que no ha convencido a buena parte de los donantes.

Más allá de la ubicación, el problema radica en las condiciones. Donantes veteranos como Isabel, con más de dos décadas de experiencia, describen un entorno poco adecuado. «El cambio es exponencialmente peor», asegura. Habla de espacios reducidos, falta de privacidad y una organización que mezcla distintas fases del proceso en una misma sala. «Mientras rellenas la ficha estás viendo a quien está donando. Las camillas están muy juntas, sin intimidad», relata.

Uno de los aspectos más delicados es la entrevista médica previa a la donación. Según denuncian, se realiza en un espacio común, sin separación suficiente, lo que compromete la confidencialidad. «Hay gente escuchando. Eso influye más de lo que parece en la decisión de donar», apunta Mulas. A esto se suma el tránsito constante de personas ajenas al proceso, ya que el centro de salud continúa con su actividad habitual. Usuarios que acuden a consultas o rehabilitación atraviesan la zona, generando una sensación de desorden.

Las incomodidades no terminan ahí. El frío, provocado por la cercanía a la puerta automática que se abre continuamente, o la falta de control del espacio, completan una experiencia que dista mucho de la que ofrecía San Roque.

No obstante, el descenso en las donaciones no es un fenómeno exclusivo de Almendralejo. En toda Extremadura se ha registrado una bajada progresiva durante los últimos meses.

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