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Almendralejo

Ser piloto de drones como una salida laboral muy viable

En Almendralejo se impulsa por segundo año consecutivo una formación gratuita para ser piloto profesional de drones, una especialidad que antes sólo parecía estar reservada para el ocio, pero que muchas profesiones ya la están demandando y se ha puesto muy cotizada en el mercado laboral

Prácticas en simuladores realizados durante la primera edición del curso.

Prácticas en simuladores realizados durante la primera edición del curso. / EP

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Almendralejo

Hubo un tiempo no muy lejano en el que hablar de drones era pensar en aparatos para grabar pasar el rato durante el fin de semana en el campo con los niños. Hoy la realidad es muy distinta. Profesionales y empresas de todos los sectores que puedas imaginar utilizan cada vez más esta tecnología como una herramienta de trabajo. Y esa creciente demanda ha vuelto a demostrarse en Almendralejo, donde las plazas del curso de Piloto de Drones en Categoría Abierta se agotaron en apenas 24 horas.

La formación, que alcanza este año su segunda edición, se desarrollará entre el 3 y el 17 de julio en la Incubadora de Realidades Inmersivas de Almendralejo (IRIA). Detrás de la iniciativa se encuentra Carlos Martínez Tolosa, instructor y examinador de drones, además de coordinador del curso.

La idea nació el pasado año tras una conversación con responsables de la Universidad Popular y el concejal encargado del área de cultura. El objetivo era acercar a la ciudadanía una formación cada vez más demandada y que pudiera servir como complemento profesional para numerosos sectores. «Los drones están en pleno apogeo y pensamos que podía ser interesante ofrecer un curso orientado a obtener el título oficial y a conocer sus salidas laborales», explica Carlos.

Y es que las aplicaciones son mucho más amplias de lo que muchas personas imaginan. Desde la fotografía y el vídeo profesional hasta la arquitectura, la arqueología o la inspección de instalaciones industriales. Incluso profesiones como la fontanería o el mantenimiento de placas solares utilizan actualmente drones para realizar comprobaciones técnicas sin necesidad de acceder físicamente a determinados espacios.

Sin embargo, pilotar uno de estos aparatos es mucho más complejo de lo que puede llegar a parecer. De hecho, una de las partes más importantes del curso se centra precisamente en enseñar a los alumnos cómo desenvolverse dentro de la normativa vigente.

«Muchas personas desconocen que para volar en determinadas zonas hay que realizar coordinaciones previas y solicitar autorizaciones», señala el instructor. En el caso de Almendralejo, por ejemplo, existen condicionantes relacionados con el espacio aéreo que obligan a coordinar determinadas operaciones. A ello se suman otras limitaciones vinculadas a la protección de aves, zonas sensibles o espacios urbanos.

Por eso, la formación se divide en tres grandes bloques. El primero estará orientado a preparar a los alumnos para obtener el certificado oficial de piloto expedido por la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA). El segundo se centra en mostrar las principales salidas profesionales que ofrece el sector. Y el tercero abordará toda la parte relacionada con la planificación de vuelos y las restricciones.

La respuesta obtenida en esta segunda convocatoria confirma el interés creciente por este ámbito. Según explica Martínez, el pasado año participaron perfiles muy diversos. Entre ellos había fotógrafos profesionales, arquitectos, arqueólogos, integrantes de Protección Civil e incluso alumnos procedentes de otras localidades de la comarca. «Al final es una formación que sirve para muchos sectores distintos. Tener este certificado supone un complemento más dentro del currículum profesional», afirma.

El curso consta de cinco sesiones teóricas y una práctica final. Aunque para obtener el certificado oficial no es obligatorio realizar prácticas de vuelo, la organización ha querido incluir una jornada específica con simuladores virtuales para que los participantes puedan experimentar de primera mano cómo funciona el pilotaje de estas aeronaves.

«Lo que pretendemos es que los alumnos tengan una primera toma de contacto con el mundo de los drones y entiendan realmente cómo se trabaja con ellos», explica el coordinador.

La rapidez con la que se agotaron las plazas demuestra el interés. Lo que hace apenas unos años parecía una tecnología reservada a unos pocos se ha convertido en una herramienta cada vez más presente y Almendralejo no quiere quedarse al margen de una revolución tecnológica que incluso sobrevuela el mercado laboral.

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