Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Almendralejo

Una final, un mundial y un cinturón para ayudar a Daniel

Almendralejo acogerá el 24 de octubre una velada de Muay Thai donde se pone un título mundial en juego, aunque el luchador de Solana de los Barros, Tomás Parra, tan sólo quiere utilizar este evento para ayudar a Daniel Suárez, un niño con una enfermedad degenerativa que necesita más ayuda económica para vivir

Tomás Parra con el pequeño Daniel Suárez.

Tomás Parra con el pequeño Daniel Suárez. / EP

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Almendralejo

El luchador de Solana de los Barros, Tomás Parra, ha decidido que la disputa del Mundial XFC del próximo 24 de octubre en Almendralejo tenga un carácter solidario de corazón. La historia de Daniel Suárez Rivero estará presente en una velada con la que Parra pretende demostrar que los deportes de contacto también pueden servir para dar visibilidad a causas sociales, transmitir valores y acercar disciplinas como el Muay Thai a nuevos públicos.

Cuando Tomás Parra entre en la jaula el 24 de octubre en la Caseta Municipal de Almendralejo, habrá mucho más en juego que un cinturón. Frente a él estará Marcelo, campeón de Sudamérica y Brasil y uno de los grandes nombres del ranking XFC. En las gradas estarán familiares, amigos, alumnos y aficionados. Pero en la cabeza del luchador extremeño habrá también un niño de cinco años llamado Daniel Suárez Rivero. Su historia ha conseguido que uno de los acontecimientos deportivos más importantes de la carrera de Parra se transforme también en una oportunidad para ayudar.

Parte de la recaudación obtenida con las entradas y de la propia bolsa de Tomás Parra será destinada a Daniel, que padece una enfermedad degenerativa y necesita afrontar elevados costes derivados de su tratamiento. Además, se habilitará una Fila 0 para permitir colaborar incluso a quienes no puedan asistir al evento. «Cada gota de sudor o de sangre puede ayudar a un niño», dice el luchador.

Parra conoció a Daniel cuando apenas tenía dos años. Fue en el gimnasio donde trabaja. Aquellas sesiones terminaron dejando una profunda huella en el deportista. Tomás recuerda cómo Daniel podía caerse y necesitaba desplazarse gateando hasta una pared o alcanzar las cuerdas para conseguir levantarse. Con el paso del tiempo fue capaz de ponerse nuevamente en pie desde el mismo punto en el que había caído.

Detrás de aquella evolución, Parra encontró una lección que iba mucho más allá de cualquier entrenamiento. «Me ha dado lecciones de constancia, superación, esfuerzo y moral», reconoce. Valores que, curiosamente, son también algunos de los que el luchador reivindica en su deporte.

Por eso decidió que su gran oportunidad deportiva debía servir también para amplificar otra lucha. Tomás podría limitarse a pensar en el rival, en el cinturón y en la recompensa económica de una noche de estas características. Ha elegido otro camino. «Si todo sale bien y conseguimos una gran taquilla, podría irme a Ibiza o a Tailandia de vacaciones, pero soy más feliz ayudando a Daniel, porque ese dinero le hace falta de verdad».

Romper estereotipos

La iniciativa pretende igualmente abrir una ventana hacia disciplinas que todavía luchan contra determinados estereotipos. El Muay Thai continúa siendo asociado por una parte de la sociedad exclusivamente con golpes, agresividad o violencia. Tomás quiere utilizar precisamente un gran evento para mostrar la otra cara de los deportes de contacto.

Habla de disciplina, respeto, compañerismo, autocontrol, autoestima, sacrificio y capacidad de superación. Valores que considera especialmente importantes cuando esta modalidad se practica desde edades tempranas. «Hay niños que a través del Muay Thai canalizan su agresividad y su mal comportamiento», asegura.

El gimnasio se convierte así en algo más que el lugar donde aprender a golpear o defenderse. Es un espacio para adquirir hábitos, superar la timidez, relacionarse con otras personas y aprender a gestionar las emociones. Insiste además en una enseñanza fundamental para sus alumnos: saber combatir nunca debe significar utilizar esos conocimientos para ejercer la violencia fuera del ámbito deportivo.

Esa vertiente educativa es también una forma de dar a conocer modalidades minoritarias que difícilmente disfrutan del espacio mediático de otros deportes. La celebración de un Mundial XFC en Almendralejo permitirá conoce mucho más una competición de Muay Thai, ver por primera vez esta disciplina y conocer lo que existe detrás de quienes la practican.

Tracking Pixel Contents