Pertenece a la familia Rubio Gómez-Caminero

El padre que ha perdido la vida con su hijo en el río Miño era de Badajoz

L. C. R. C. vivía con su mujer y sus dos hijos en Vigo, donde trabajaba en Bosch desde 2008

Labores de rescate en el río Miño.

Labores de rescate en el río Miño. / SXENICK

Ascensión Martínez Romasanta

Ascensión Martínez Romasanta

L. C. R. C., el hombre de 42 años que perdió la vida el sábado por la tarde en el río Miño, cuando se lanzó al agua para intentar salvar a su hijo, de 10 años, que también falleció, era de Badajoz, donde nació, creció y se formó y donde tiene a buena parte de su familia paterna, muy numerosa. Desde hace muchos años vivía con su mujer y sus dos niños en Vigo y nunca perdió su vinculación con sus familiares pacenses.

Luisca, como lo conocían sus amigos, fue a pasar el día con su mujer y sus hijos a una playa fluvial en el municipio pontevedrés de Arbo. Cerca de allí sus suegros tienen un terreno. Arbo está a unos 50 minutos de Vigo (57 kilómetros). El lamentable accidente se produjo la tarde del sábado cuando al hijo mayor se le cayó una chancla al agua y se introdujo en el río para intentar recuperarla. Fue arrastrado por la corriente. Su padre se metió para rescatarlo y aunque consiguieron abrazarse, se separaron. La madre avisó alarmada al 112. Al padre lograron sacarlo del agua con signos de ahogamiento y pese a los esfuerzos los efectivos sanitarios no lograron reanimarlo. El niño permaneció desaparecido hasta ayer domingo. Su cuerpo sin vida fue encontrado sobre las 15.00 horas por buzos de la Armada a unos 350 metros río abajo de lugar donde cayó, a varios metros de profundidad y enganchado a una rama. Se daba por finalizado el dispositivo de emergencia. Ambos cuerpos fueron trasladados al hospital Nicolás Peña, en Vigo, para practicarles la autopsia.

Estudio en el colegio Piloto Guadiana y Bibliotecomía y Documentación en la Universidad de Extremadura

"Somos una familia muy unida y estamos destrozados, aquí estamos en el tanatorio, con la cabeza baja, en grupitos, todos en silencio", comentaba hace unos momentos uno de los tíos de Luis Carlos. En Badajoz vive su padre y su hermana. L. C. R. C. creció en su casa del paseo Fluvial, se formó el colegio Guadiana (entonces Piloto Guadiana) y estudió Biblioteconomía y Documentación en la Universidad de Extremadura. Por motivos de trabajo se trasladó a Vigo, donde conoció a su mujer, que aunque de origen vasco es viguesa, y tuvieron a sus dos hijos. El más pequeño tiene 8 años.

La tragedia ha sacudido a esta conocida familia pacense, los Rubio Gómez-Caminero. Son siete hermanos (los mayores, de la conocida empresa Sonido Rubio), entre los que se encuentra el padre del fallecido. "Está destrozado", comenta un hermano, que junto con los demás ha viajado hasta Vigo para acompañarlo. Su madre es de Zamora. Ambos seguían esta mañana aguardando para poder ver el cuerpo de su hijo. Buena parte de los familiares ha viajado hasta Vigo y se encuentran en el tanatorio, a la espera de que termine la autopsia del niño. Ambos, padre e hijo, serán incinerados, posiblemente a última hora de esta tarde, según ha explicado un familiar, aún consternado por el desarrollo de los hechos. "Crees que algo así nunca te puede pasar a ti", se lamenta. "Está siendo una pesadilla".

Lo que saben es que estaban junto al río cuando el niño cayó al agua y el padre se lanzó a socorrerlo, llegaron a abrazarse pero se soltaron. El agua estaba helada y bajaba con mucha fuerza, por lo que les resultó imposible salir por si mismos. El caudal del Miño había subido varios metros con la apertura de las compuertas "y es peligrosísimo, todo era muy arriesgado", relata este mismo familiar. En la operación del búsqueda llegaron a cerrar las compuertas para poder localizar los cuerpos.

"Era un chico estupendo, muy activo, un padrazo", lo describe uno de sus tíos, que hace mención a lo que también han destacado medios de comunicación de Vigo. Según publica Faro de Vigo, Luis Carlos Rubio Calvo trabajó como 'team support' en uno de los centros de la ciudad olívica de Bosch Communication Center. En la actualidad continuaba en la empresa Bosch, donde el trágico accidente que han sufrido él y su hijo ha caído como un jarro de agua fría. Sus compañeros destacan de Luis Carlos su pasión por sus hijos, como demostró hasta el último momento, su compañerismo y que era una persona inteligente, franca y auténtica. A Luis Carlos le gustaba la fotografía y el contacto con la naturaleza. Visitaba a menudo Badajoz y solía quedarse en una parcela que tiene su padre en Tres Arroyos. En alguna ocasión lo hizo en una caravana, con la que viajaba la familia. También su padre viajaba a Vigo, donde ahora queda una familia desgajada por la desgracia.

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