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Más de 50 familias viven sin agua corriente potable ni red de saneamiento

Vecinos de la barriada pacense de Tulio llegan a la ONU con sus problemas con el agua

El relator de los derechos humanos de este área en Naciones Unidas les ha contestado que estudiará su situación

Micaela lleva agua embotellada a su casa de la barriada de Tulio.

Micaela lleva agua embotellada a su casa de la barriada de Tulio. / Andrés Rodríguez

Ascensión Martínez Romasanta

Ascensión Martínez Romasanta

Badajoz

No piden que sus calles tengan alumbrado público, aceras o asfalto en la calzada en lugar de tierra. Para estos vecinos es lo de menos. Lo que sí urgen es que al abrir el grifo de sus casas salga agua potable y contar con red de saneamiento en lugar de fosas sépticas en cada vivienda. Cansados de suplicar soluciones a las administraciones más cercanas, en las que no encuentran respuestas a su situación de abandono, estas familias se han dirigido, a través de la asociación de consumidores Facua Extremadura, a las Naciones Unidas, porque consideran que se están vulnerando derechos humanos.

Las familias de la barriada de Tulio, también llamada Fuente Caballero, han acudido al relator especial de la ONU sobre los derechos humanos al agua potable y al saneamiento, Pedro Arrojo Agudo, que, de momento, les ha contestado que estudiarán su situación en cuanto puedan. «Somos conscientes de la importancia del asunto y les aseguramos que le daremos el debido seguimiento lo más pronto posible», ha sido la respuesta dirigida al presidente de Facua Extremadura, José Manuel Núñez.

Para el presidente de la asociación de vecinos Tulio, Antonio Rosario, es una puerta abierta a la esperanza, después de todas las que les han ido cerrando. Decidieron acudir a la ONU «porque no se nos hace caso, no avanzamos nada». Rosario desconoce aún si el relator visitará su barrio para conoce in situ la situación, como hizo en enero de 2020 en la barriada pacense de Santa Engracia.

«Lo único que estamos pidiendo, porque es un derecho humano, es tener acceso a agua potable y al saneamiento, porque no estamos en África, es vergonzoso», recalca Rosario, que espera que la respuesta del relator de la ONU que les ha llegado implique que «no nos va a dejar de lado, confiamos en que haga algo». Según el representante vecinal, Naciones Unidas puede exigir al ayuntamiento que acondicione este barrio, por lo menos que solucione los problemas con el agua. «El agua potable es un bien necesario como el saneamiento para evitar infecciones», insiste. «No entendemos la pasividad de este consistorio, que no hace nada».

Ascensión con las garafas de agua vacías en la puerta de su casa.

Ascensión con las garafas de agua vacías en la puerta de su casa. / Andrés Rodríguez

En Tulio viven más de 50 familias. Las primeras viviendas se empezaron a construir hace 30 años. Sus aguas fecales van a fosas sépticas y para el abastecimiento se surten de un pozo comunitario cuyo agua es insalubre, lo que los obliga a comprar agua embotellada. Miedo les da pensar que el pozo pueda llegar a secarse. En casa de Antonio Rosario, donde viven 5 personas, cada día consumen dos botellas de 8 litros, con el gasto que supone y tener que cargar con ellas. Además del consumo eléctrico de la bomba del pozo, que está continuamente funcionando.

El problema de origen es urbanístico, pues estas casas se levantaron sobre suelo urbano no consolidado. Para convertirse en urbano necesitarían un programa de ejecución, con un proyecto de urbanización y de reparcelación y ceder los terrenos dotaciones. El ayuntamiento argumenta que al ser una actuación privada, la financiación no puede proceder de fondos municipales. En La Banasta y en Cerro de San Miguel se hizo con fondos europeos, que sigue esperando el gobierno local pero no acaban de convocarse, según el concejal de Urbanismo, Carlos Urueña. Rosario ya no cree nada. «Si el ayuntamiento no presenta un proyecto, Europa no va a conceder fondos», lamenta. El presidente vecinal recuerda que cada año este barrio pagan 30.000 euros de IBI que ingresan en las arcas municipales «con los que se pueden hacer muchas cosas. «Esperamos que la ONU tome una decisión firme en este asunto, porque que en un país como España estemos en esta situación es penoso y lamentable», remarca.

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