hosteleros, comerciantes y habitantes del centro afirman que la situación «es insostenible» y la convivencia, «imposible»
Los vecinos del Casco Antiguo de Badajoz: «Esto es territorio comanche»
Denuncian que han aumentado los puntos de venta de droga y la presencia de toxicómanos en el barrio
Exigen más control en la zona. «Acabaremos teniendo que huir del corazón de la ciudad»

La calle San Juan, una de las vías principales del Casco Antiguo. / Andrés Rodríguez

«La situación actual es insostenible. La droga está volviendo a causar estragos en el barrio, parece que hemos viajado en el tiempo», afirma Ángela, vecina del Casco Antiguo de Badajoz desde que era una niña.
Con su mismo temor están los vecinos de la calle Concepción, Amparo, Sepúlveda y alrededores. «En los años 80 no se podía vivir aquí pero luego todo cambió. Se te cae el alma a los pies cuando ves que vuelve una situación que tú ya has visto en estas calles». Según explican, han crecido los puntos de venta de droga, lo que inevitablemente ha servido de efecto llamada para toxicómanos. «Hay muy poca vigilancia en el barrio y los vendedores lo tienen fácil para operar con impunidad». La calle Concepción, afirman, es un «trasiego constante» y la esquina del rastro, «un punto de encuentro por el que no puedes pasar tranquilo».
Esta situación también dificulta la vida de quienes tienen un negocio en la zona. Laura García, gerente del Carmen Gastrobar, afirma que la situación es «insostenible». «Esto es estar todo el día en tensión. Tienes que tener mil ojos porque molestan a los clientes, se encaran con los trabajadores... en los once años que llevo con el negocio abierto he visto con mis propios ojos el deterioro del ambiente de estas calles». Ella ha llegado a encontrar en los baños de su local a un hombre afeitándose y ha vivido cómo un toxicómano le ha robado la cuenta pagada que unos clientes habían dejado en la terraza. «Es muy difícil porque no sabes si encararte con ellos o no». Laura no es la única pero el miedo a las represalias hace que otros comerciantes no quieran hablar sobre el tema.
Uno de los colectivos más implicados en la vida del barrio, SOS Casco Antiguo, explica a través de su portavoz Luis Pacheco que «el aumento de los puntos de venta de drogas es exponencial y muy preocupante: vemos caras nuevas en el barrio. Llegan nuevos suministradores y se traen a su 'clientela habitual', que se suman a lo que ya existía» y confirma el aumento de delitos menores. «Hace algo menos de un mes atracaron a una vecina con discapacidad a los pies de Espantaperros, le quitaron hasta las llaves de casa, por lo que tuvo que cambiar la cerradura. Hay robos de calderilla, sillas y hasta mesas en los bares. Los 'gorrillas' han tomado el aparcamiento del Campillo y los vecinos ven cómo diariamente hay desperfectos en sus coches. Toda esta avalancha de actos son un termómetro claro de lo que hay en el barrio».
«Hay miedo»
La inseguridad que sienten los habitantes del barrio se ha contagiado a las personas que vienen a consumir en él. Víctor Flores, cliente habitual de los bares del centro, dice que «es frustrante acabarse acostumbrando a que te pidan varias veces por la calle, pero en menos de una hora sentados en una terraza de un bar nos han interpelado cinco veces y les han quitado el aperitivo a la mesa de al lado en un despiste. No podemos normalizarlo», y también muestra preocupación por el aumento de personas durmiendo en la calle. Esta situación se da incluso en los propios edificios municipales: el porche de la céntrica biblioteca de Santa Ana presenta colchones, cartones y mantas.

La biblioteca de Santa Ana. / Andrés Rodríguez
Cristian Cienfuegos ha sido vecino del barrio desde que nació pero hace 16 años se trasladó a otra ciudad. Cada vez que vuelve, nota el deterioro. «Siempre hemos convivido con la problemática pero hacía muchos años que no estaba la cosa como ahora. No se qué está pasando». Este pacense señala que la situación es ahora más grave aún «porque son violentos. Los toxicómanos se encaran contigo» y es esa agresividad la que hace imposible la convivencia.
Cienfuegos critica la inacción de los responsables políticos ante una situación conocida por todos pero ante la que no dan respuesta. «Me extraña que no lo vean. Yo creo que no lo quieren ver. Es doloroso ver cómo nuestra ciudad se degrada de esta manera. Cada vez incomoda más venir al Casco Antiguo y, sobre todo, ¿qué imagen damos a la gente que viene de fuera?». Laura García reafirma esas palabras. «No sabes qué hacer. Acabaremos teniendo que huir del Casco Antiguo, el corazón de la ciudad».
Luis Pacheco dice que ya se han puesto en contacto con la nueva concejala de Policía Local, Gema Cortés, «para que tome conciencia de cómo están las calles» y desde su puesto en la administración «presione a Delegación de Gobierno para combatir este problema tan serio».
Tanto vecinos como comerciantes piden la creación de una estrategia que permita recuperar la zona. «Ya se recuperó en su día San Pedro de Alcántara y la plaza Alta. ¿Qué se hizo entonces que no se pueda hacer ahora?».
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