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Las candelas de la margen izquierda se celebrarán el próximo sábado 27 de enero

José Manuel Garófano, 30 años siendo el padre de los marimantas de Badajoz

Este año será el encargado de prender la pira en la noche de las Candelas

José Manuel Garófano, 30 años siendo el padre de los marimantas de Badajoz

Santiago García Villegas

Irene Rangel

Irene Rangel

Badajoz

José Manuel Garófano es lo más parecido que tenemos en Badajoz a un fallero. No es valenciano sino «granadino de adopción extremeña» -su padre se mudó a Castuera cuando él era un niño-, pero cada año ve cómo las creaciones que hace a mano, con todo el tesón, se consumen entre las llamas ante la mirada atenta de un público totalmente inmerso en la celebración. 

La suya es una de las muchas historias de generosidad que hacen grande el Carnaval de Badajoz. Desde hace 30 años, este vecino de Santa Marina crea cada febrero el marimanta que se quema en las Candelas. Ahora tiene 82. «Es algo que hago porque no puedo estar parado, inactivo. La falta de actividad mata. Hago pintura, talla escultura... en su día hacía falta alguien que diera un paso adelante para hacerlos y me ofrecí», explica Garófano, que ha trabajado toda su vida en Telefónica. Desde entonces solo ha fallado el año pasado, cuando un problema de salud le alejó de su tarea. 

«El marimanta primitivo se hacía con ropa rellena de papeles. Eso, como todo, ha evolucionado con otro aire que se le ha ido dando», señala. Ahora este muñeco, que simboliza «que todo lo malo del año se quema en la hoguera», se hace con papel, cola y agua. «Trituro todo el papel que se gasta en la asociación con la destructora de papel y eso es lo que utilizo como materia prima». Marimanta con conciencia ecológica. Cuando las decenas de sacos de papel están en el taller, lo mete en agua, lo tritura con una batidora y le echa cola blanca hasta que queda una masa compacta y húmeda que guarda en una fiambrera. A partir de ahí empieza a trabajar en la forma. «Son muñecos con cara de malo o de enfado, no tienen intención política alguna, pero a veces sí que tienen significado: en 2022 representaba al covid, por ejemplo, para echarlo al fuego purificador que limpia todo lo malo del año».

Lo primero es la cara, que se fabrica valiéndose de un globo y una base donde apoyarla. Normalmente no sale a la primera: el autor es exigente con su obra y hace pruebas hasta que queda conforme. Después, las manos, la silla y la ropa. No sabe calcular cuánto tiempo le dedica cada año a esta tarea ni tampoco decir cuándo empieza a trabajar en ella, depende de la fecha del Carnaval y de lo inspirado que esté ese año, pero podemos asegurar que el marimanta de 2025 ya está en marcha en este taller de Santa Marina. 

Tras terminar el muñeco, Garófano le da vida a los carteles que cada comparsa lleva en el desfile. También dibuja la pira para que el carpintero que la monta sepa cómo hacerlo correctamente. En eso es en lo que está trabajando en este momento. 

Ahora busca un heredero. «Si hay chiquillos a los que les guste el arte o tengan curiosidad, quiero enseñarles gratuitamente. En verano, cuando estén de vacaciones y con permiso de sus padres, que venga quien quiera y aprendan. Me gustaría que estos chiquillos lo hicieran: yo ya soy mayor, quiero buscar la continuidad en esto». 

Garófano muetra el marimanta de este 2024, que ya está listo en el taller.

Garófano muetra el marimanta de este 2024, que ya está listo en el taller. / S. GARCIA

Él prenderá la candela

Este año Garófano encenderá la pira que hará desaparecer su creación. Tras 30 años dándoles vida, la asociación ha decidido que sea él quien ostente el título de candelero de la edición 2024. «Me hace ilusión, por supuesto, es un honor. Es un acto que simboliza que desaparece lo malo». Esto ocurrirá a las 19.15 horas del próximo sábado 27 de enero.

Confiesa que ya ha tenido que hacerlo en alguna ocasión «cuando el candelero nombrado ha llegado tarde o ha habido algún problema para encenderla», pero esta vez lo hará con todas las de la ley. «Me emociono mucho en ese momento, especialmente cuando veo a los chiquillos que se ponen cerca del fuego. A los que vienen acompañando al marimanta les doy un paquete de chucherías y un pin, por ejemplo. Ellos se alegran mucho, pero algunos se echan a llorar cuando ven el fuego. Es gracioso verlos llorando a lágrima viva pero sin dejar de comerse las chucherías. Les pregunto por qué lloran y no es por miedo, es porque les da pena. Yo intento explicarles que el muñeco es malo y que por eso hay que quemarlo. Disfruto mucho ese momento porque le da sentido al trabajo que se hace aquí». También afirma sentir el apoyo de todo el barrio «y de la ciudad entera. Manolo Rojas fue quien dijo que nuestras candelas son el pórtico del Carnaval de Badajoz. Esta fiesta ya es de todos», dice Garófano mientras muestra la colección de carteles que tiene de todas sus creaciones carnavaleras. Es incansable. «La edad nos obliga a dejar de hacer cosas que no querríamos porque nos frena, claro, pero yo seguiré hasta el final».

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