La iglesia de San Agustín de Badajoz aspira a ser Bien de Interés Cultural

El párroco solicitará a la Junta que declare Bien de Interés Cultural todo el conjunto: el templo y los claustros. Manuel Ruiz presenta el tercer libro de la trilogía sobre su historia, centrado en el periodo de la desamortización

Manuel Ruiz Durán, párroco de San Agustín e investigador, posa con su nuevo libro sobre la historia del conventual exclaustrado.

Manuel Ruiz Durán, párroco de San Agustín e investigador, posa con su nuevo libro sobre la historia del conventual exclaustrado. / JOTA GRANADO

Belén Castaño Chaparro

Belén Castaño Chaparro

Nadie sabe más que él de la iglesia de Santa María la Real de Badajoz, conocida por casi todos como San Agustín. No es porque sea su actual párroco, sino por la labor investigadora que Manuel Ruiz Durán lleva años desarrollando para recuperar la historia del conventual exclaustrado. Este trabajo lo ha recogido en una trilogía, cuyo tercer libro, ‘San Agustín de Badajoz: de convento a cuartel y parroquia’ ha presentado este sábado, acompañado por Miguel Ángel Sanguino, encargado de hacer la semblanza del autor.

El propósito de sus investigaciones es doble: por un lado, descubrir y difundir la historia de San Agustín y, por otro, dar argumentos para que el conventual en su conjunto -el templo y los claustros, como se concibió en 1431- sea declarado Bien de Interés Cultural (BIC).

«Me parece que tiene suficiente entidad y los libros contribuyen a fundamentarla», ha defendido Manuel Ruiz, quien presentará formalmente a la Junta de Extremadura la solicitud. Así lo avanza en el prólogo de su último libro y lo ha anunciado en su presentación, que ha reunido a decenas de personas en la iglesia de San Agustín.

Los anteriores volúmenes de la trilogía, ‘Mi querida iglesia de San Agustín. Acercamiento histórico a los ermitaños de San Agustín’ (2022) y ‘La fábrica de los ermitaños de San Agustín’ (2023), el autor los dedicó a los inquilinos del conventual y sus propiedades, y en el tercero se centra en el periodo de la desamortización. Así, arranca con el Real Decreto del 1 de octubre de 1820 y termina casi un siglo después. En sus páginas desgrana cronológicamente, mes a mes, cómo fue ese periodo y qué cambios se realizaron para acomodar el convento para su uso como cuartel y parroquia.

Manuel Ruiz (derecha) y Miguel Ángel Sanguino (izquierda), durante la presentación en la iglesia de San Agustín este sábado.

Manuel Ruiz (derecha) y Miguel Ángel Sanguino (izquierda), durante la presentación en la iglesia de San Agustín este sábado. / JOTA GRANADO

Para su investigación ha bebido de tres fuentes principales: el Archivo Militar de Madrid, el eclesiástico de Mérida-Badajoz y el Archivo Histórico Municipal, donde se custodian las actas que le han proporcionado la cronología exacta de ese periodo de la historia del conventual. 

Planos inéditos

El libro incluye 21 planos del convento y el cuartel, de los que 19 son «inéditos y sorprenden», y una veintena de fotografías, que ayudan a comprender qué supuso para la fisonomía arquitectónica del conventual la desamortización. Las consecuencias fueron el cierre de bóvedas, el campanario y las entradas al claustro; se originaron las dos últimas capillas y hubo que realizar muchas obras para poner solución a los problemas de salubridad -alcantarillado- y para ampliar las cocinas y habitaciones la numerosa tropa. El templo, el primero castrense de la ciudad, se denominó Santa María la Real. Tenía actividad litúrgica, pero no parroquial y en aquella época llegaron a la iglesia la primera pila bautismal de la diócesis y la imagen de su titular, que preside el altar mayor.

Como en los anteriores, los beneficios obtenidos por la venta del libro se destinarán a recuperar el patrimonio de San Agustín, en este caso serán para financiar la restauración del cuadro de 'La Sagrada Familia’.