La sala de máquinas ocupa más de 170 metros

Bajo tierra: El corazón de la piscina de La Granadilla de Badajoz

Parte de las entrañas de este recinto se aloja en el antiguo foso de baño que tenía seis metros de profundidad

Ramón Leal, uno de los técnicos de mantenimiento, en la sala de máquinas de La Granadilla.

Ramón Leal, uno de los técnicos de mantenimiento, en la sala de máquinas de La Granadilla. / Celia Rojas

Jonás Herrera

Jonás Herrera

La piscina de La Granadilla guarda algunos secretos, uno de ellos es la sala de máquinas en la que se limpia y se procesa el agua de sus tres vasos. A través de potentes filtros y motores, los millones de litros que llenan estos espacios se bombean desde el subsuelo para que la experiencia del baño sea excelente.

La sala de máquinas se aloja en dos espacios bajo los vasos de las piscinas y se extienden en una superficie superior a los 170 metros cuadrados. En una de estas zonas se ubican 12 filtros, ocho de ellos para la piscina olímpica, dos para la piscina polivalente y otros dos para la infantil.

Un espacio singular

La otra zona habilitada se encuentra en un espacio singular, justo debajo de la piscina polivalente, el lugar que antes era el foso. Este foso era uno de los tres vasos de los que se componía el complejo de verano y que se eliminó en las obras de 2009. "Esa piscina medía seis metros de profundidad y traía muchos problemas: se caían objetos al fondo y tenía filtraciones; por eso se decidió eliminar", explicaba José Antonio Gómez, coordinador de actividades acuáticas de la Fundación Municipal de Deportes (FMD).

Vaso de compensación en el lugar en que se ubicaba el foso de La Granadilla.

Vaso de compensación en el lugar en que se ubicaba el foso de La Granadilla. / Celia Rojas

En aquellas obras de mejora se redujo la profundidad de ese vaso a tan solo un metro y medio, el espacio restante hacia abajo se utilizó para instalar un vaso de compensación, "en este aljibe se recoge el agua que va rebosando de las tres piscinas, se filtra y se devuelve a ellas", relataba Gómez. En la actualidad, se sigue viendo la pintura azul de las paredes del foso en esta sala que puede definirse como el corazón de las instalaciones.

Su 'cirujano'

Uno de los responsables de ese corazón de la piscina de La Granadilla es Ramón Leal. Él es técnico mantenedor especialista en tratamiento de aguas y, desde hace cinco años, cuida de que el agua del recinto esté en condiciones óptimas para el disfrute de los usuarios. Su principal tarea es controlar el estado del agua, "para tenerla a punto mido constantemente los parámetros oportunos", explica Leal. 

Este trabajador cada año se encuentra con contratiempos de distintos orígenes, esta temporada han tenido que realizar una obra para mejorar la capacidad de filtración y la depuración del agua, aunque los más comunes son los que suceden una vez abierto al público: "Hay veces que te encuentras deposiciones de niños, y no tan niños, eso repercute directamente en mi trabajo", afirma Leal. 

Protocolo de limpieza

En este tipo de casos el protocolo indica que tienen que evacuar de ese vaso a todos los usuarios y clausurarlo hasta que los parámetros sean óptimos. Esto es lo que ocurre en la superficie, en el subsuelo Ramón y sus compañeros tienen otras tareas muy importantes: "Hay que clorar el agua a unos altos niveles, limpiar el filtro y luego bajar los niveles de cloro para que sean aceptables para las personas, en la piscina olímpica esto pueden tardar unas cuatro o cinco horas", relata este trabajador. Leal especifica que se extiende durante tanto tiempo, en parte, porque hay que actuar sobre los dos millones de litros de agua que llenan el vaso más grande.

Imagen de la piscina olímpica de La Granadilla antes de ser abierta al público.

Imagen de la piscina olímpica de La Granadilla antes de ser abierta al público. / Celia Rojas

Para evitar que esto ocurra los trabajadores de la piscina piden responsabilidad, que los menores estén siempre bajo vigilancia de un adulto y que los usuarios vengan con ganas de pasárselo bien.