Homofobia

Una pareja LGTBI de Badajoz recibe una carta con amenazas: «A lo mejor un día les pegan»

La misiva, anónima y manuscrita, llegó a la tienda de Jesús y Valeriano tras aparecer en una entrevista como referentes del colectivo en la ciudad

Vale (izq.) y Jesús (dcha.) en su tienda de Badajoz.

Vale (izq.) y Jesús (dcha.) en su tienda de Badajoz. / ANDRÉS RODRÍGUEZ

Irene Rangel

Irene Rangel

«Soy un católico que ha visto una entrevista a los dueños o gerentes de esta tienda del Casco Antiguo». Así comienza la carta que Jesús Marín y Vale Llera, propietarios de La Mamarracha Vintage, recibieron en su establecimiento hace pocos días. 

La pareja apareció en este diario el día 28 de mayo, semana previa a la celebración de Los Palomos 2024, como personas referentes del colectivo LGBTI en la ciudad. En aquella ocasión ambos defendieron valores como la diversidad y la tolerancia. «Moriremos luchando. Esto no tiene fin», decía Marín en aquellos días. No podían imaginar lo que ocurriría poco tiempo después. 

«El cartero llegó a la tienda y me entregó el sobre. Me resultó raro pero lo abrí. Al ver una carta manuscrita me hizo ilusión, pensaba que sería alguien que se había sentido identificado con nosotros», afirma Marín. «Me costó trabajo leerla, pero luego la hemos releído cien veces». Valeriano, que en aquel momento no estaba en la tienda, fue a quien llamó en primer lugar. «No sabía si reírse o llorar. Es fuerte, me sigue doliendo que hoy en día, en el año 2024, tengamos que seguir aguantando este tipo de cosas terribles». 

La misiva es totalmente anónima y está firmada como ‘Vecino de Badajoz’. En ella se hace referencia a algunas de las ideas que Llera y Marín defienden. También se pone el foco en ‘tener la necesidad de exhibirse’ y utiliza términos como ‘desviados’. «Llevamos décadas luchando por nuestros derechos, explicando conceptos básicos constantemente. Duele», dicen. «Su mensaje es homófobo y súper tránsfobo».

La carta incluye lo que busca ser un aviso a esta pareja, «a lo mejor un día les pegan», y concluye diciendo que «tiene que haber unos límites morales. El que los transgreda, que asuma las consecuencias». 

«Te da miedo, claro, porque hay gente muy loca, pero es señal de que estamos haciendo las cosas bien, haciendo de este negocio un espacio seguro para gente del colectivo». 

Cuando la recibieron, la pareja llamó a Fundación Triángulo. También van a denunciar los hechos ante la Policía Nacional. «Pero queremos que la gente sepa las cosas que aún tenemos que seguir aguantando. A cualquier mínima visibilidad que tengamos te encuentras con este tipo de respuestas. Ha sido una carta, pero podíamos esperar cualquier agresión. Estamos hartas, pero esto nos hace pelear más. ¿Te molesta mi pluma? Pues voy a hacerlo más». 

La vida invivible

Ambos señalan la cobardía del autor como hecho a tener en cuenta. «Yo pongo mi cara, mi nombre y apellido, mi tienda... y tú vienes bajo el anonimato», dice Llera. «Este tipo de argumentos son muy peligrosos y este comportamiento solo señala que estas personas nunca han sentido miedo de ser quienes son. Nosotros sí, hemos sentido miedo de personas como esta, que nos han hecho la vida invivible», añade Marín. «Están los que nos matan y los que nos hacen la vida invivible, ¿a qué grupo pertenece este señor?». 

Reforzados por las ganas de seguir luchando por los derechos del colectivo, ambos aseguran que «este es el motivo de celebrar el Orgullo, de celebrar los Palomos. Él se sentirá orgulloso de su mierda de opinión y de su carta, nosotros lo estamos de ser quienes somos. ¿Qué van a hacer? ¿Mandarnos cartas? ¿Insultarnos? ¿Pegarnos por la calle? Somos duros como piedras. Como dice la canción de María Peláe, que vengan a por mí. Pretenden invisibilizarnos pero no lo van a conseguir. Si algo se nos da bien en la vida es ser maricón, no vamos a entrar en sus normas. Aquí se queda mi pluma, somos como somos». 

También hacen hincapié en «los momentos que estamos viviendo» y en la necesidad de unión «desde dentro, para los jóvenes que vengan y que se están encontrando este odio repentino» pero también en que «necesitamos a la gente que no pertenece al colectivo. Es tiempo de que se nos una. No nos vale el ‘yo te entiendo’, quiero que te manifiestes conmigo, que pares la injusticia que veas y que saques las uñas por el colectivo».