RECONOCIMIENTO Y GRATITUD

Juan Manuel Sánchez Polo, policía nacional víctima de ETA: "Sigue doliendo, no se olvida nunca"

Por primera vez, se celebra en Extremadura un acto de homenaje a las víctimas del terrorismo en la Policía Nacional. 13 agentes de origen extremeño fueron asesinados entre 1968 y 2015. «Hace años, a los muertos en atentados terroristas los enterrábamos a escondidas; había que meterlos en el furgón y despacharlos como si fuesen paquetes de mercancía», recuerdan quienes los sufrieron y sus familiares

Belén Castaño Chaparro

Belén Castaño Chaparro

Una bomba lapa adosada a los bajos de su coche particular lo lanzó por los aires el 14 diciembre de 1990. Sufrió lesiones en la espalda y el aparato digestivo. Tuvo más suerte que otros compañeros: sobrevivió, pese a las graves lesiones. Juan Manuel Sánchez Polo llevaba cinco años destinado en el País Vasco como policía nacional cuando fue víctima de un atentado de ETA. Sabía que era objetivo de la banda terrorista, que apenas un mes antes ya había dejado otra bomba en la puerta de su casa, donde vivía con su mujer y sus dos hijos de 2 años y medio y un año por aquel entonces. No estaban en casa, eso los salvó. «Si nos coge, no salimos de allí ninguno».

Recuerda al detalle lo que pasó. «El momento de la explosión es muy fuerte, piensas que te vas a morir, te empiezas a despedir de tu familia, es doloroso, pero al final soy una víctima afortunada, porque lo puedo contar, otros compañeros, por desgracia, no pueden», reflexiona.  

Juan Manuel Sánchez Polo fue uno de los protagonistas del acto de homenaje a las víctimas de terrorismo en la Policía Nacional, que se ha celebrado por primera vez en Extremadura y ha acogido este martes la sede de la Delegación del Gobierno en Badajoz. Junto a él han estado otros compañeros heridos en atentados terroristas y familiares de policías nacionales asesinados. 

A todos ellos se les reconoció su sacrificio. «La sociedad siempre estará en deuda con vosotros, no tengáis la más mínima duda», les ha dicho la jefa superior de Policía, Elisa Fariñas, que ha presidido el acto junto al delegado del Gobierno, José Luis Quintana.

«Sigue doliendo, no se olvida nunca. Es algo que lo llevaremos siempre dentro y en nuestro recuerdo siempre estarán los compañeros fallecidos y sus familias, que lo han pasado tan mal o peor que nosotros», reconocía Sánchez Polo, que tenía 30 años cuando sufrió el atentado terrorista. «Estuve muchos años que me costaba montarme en un coche o oía un petardo y me ponía descompuesto», aseguraba.

«Muchas veces ha parecido que hemos sido los verdugos, en vez de las víctimas y a los que nos ha matado ha sido a nosotros por el simple hecho de ser policías»

Juan Manuel Sánchez Polo, policía nacional víctima de ETA

Para él como para el resto de víctimas este homenaje es «emotivo y digno de agradecer». No se han sentido reconocidos y valorados siempre. «Hace años, a los policías y guardias civiles muertos en atentados terroristas los enterrábamos a escondidas; había que llevarlos rápidamente, meterlos en el furgón y despacharlos como si fuesen paquetes de mercancía. Ni se les recordaba ni se les homenajeaba», lamentaba. 

Juan Manuel Sánchez Polo, policía nacional víctima de un atentado de ETA.

Juan Manuel Sánchez Polo, policía nacional víctima de un atentado de ETA. / LA CRÓNICA

«Muchas veces ha parecido que hemos sido los verdugos, en vez de las víctimas y a los que nos ha matado ha sido a nosotros por el simple hecho de ser policías», añadía.

Mantener viva su memoria

Ya no es así. «Este es un acto de justicia y tributo a los hombres y mujeres que dieron su vida por la libertad y seguridad de nuestro país», ha señalado en su intervención el delegado del Gobierno, quien ha asegurado que era una obligación «mantener viva su memoria» para que su «legado perdure a través del tiempo y que las generaciones futuras no olviden el alto precio que costó la paz».

Más de medio centenar de extremeños han sido asesinados por terroristas, de ellos 13 eran policías nacionales, cuyos nombres, población de origen, edad y fecha de la muerte recordó la jefa superior de Policía.

Andrea y María Josefa Seco, hermanas de Damián Seco, policía nacional asesinado por el Grapo en 1977.

Andrea y María Josefa Seco, hermanas de Damián Seco, policía nacional asesinado por el Grapo en 1977. / LA CRÓNICA

Uno de ellos fue Damián Seco. Sus hermanas, Andrea y María Josefa no quisieron faltar a su homenaje. Este policía nacional de Badajoz fue asesinado a tiros por un comando del Grapo en Sevilla el 25 de mayo de 1979. Tenía 35 años y dos hijos. «Estos actos representa mucho para nosotros, porque los recordamos y recordarlos es mantenerlos vivos. Mientras los tengamos en nuestra memoria y los saquemos a la luz de la sociedad mantendremos su vida presente y eso es lo más importante», decía su hermana Andrea.

«Estos actos representa mucho para nosotros, porque los recordamos y recordarlos es mantenerlos vivos"

Andrea Seco, hermana de Damián Seco, asesinado por el Grapo en 1979.

El asesinato de su hermano marcó el resto de sus vidas, sobre todo la de su madre. «Nosotras lo sufrimos como hermanas, pero ella... no se puede expresar. La tristeza se fijó en su rictus. Murió con su tristeza y aferrada al reloj de su hijo y a la medalla del Ángel de la Guarda que le había regalado cuando ingresó en la Policía Nacional», relataba. 

María del Carmen Godoy, hermana de Valentín Godoy, policía nacional asesinado por ETA.

María del Carmen Godoy, hermana de Valentín Godoy, policía nacional asesinado por ETA. / S. GARCÍA

También el asesinato a manos de ETA de Valentín Godoy, policía nacional de Santa Amalia, dio un vuelco a las vidas de su madre y su hermana María del Carmen. Fue asesinado a tiros en 1977 en Pozuelo de Arganzón (Burgos). «Mi madre no lo superó nunca. Nos ha condicionado toda la vida para mal», reconocía. Su padre había muerto de manera repentina solo unos meses antes. «Estuvimos muy solas y es gratificante que se acuerden de él, sobre todo la Policía Nacional», agradecía emocionada.

«Mi madre no lo superó nunca. Nos ha condicionado toda la vida para mal»

María del Carmen Godoy, hermana de Valentín Godoy, policía nacional asesinado por ETA en 1977.

Los otros policías nacionales extremeños asesinados por terroristas fueron José María Martínez Morales (Fregenal de la Sierra); Higinio Rico Gómez (Valdefuentes), Pablo Sánchez César (Badajoz), Wenceslao Maya Vázquez (Badajoz), José Antonio Barrado (Madroñera), Eduardo Hidalgo (Badajoz), Ramón Díaz García (Casillas de Coria), Miguel Marcos Martínez (Cilleros), Valentín Martín Sánchez (Grimaldo), Javier González Navarro (Fregenal de la Sierra) y Domingo Durán Diez (Villar del Rey).