SEGUNDA SESIÓN DEL JUICIO EN LA AUDIENCIA, TRAS EL PACTO DE TRES DE LOS CUATRO AGENTES IMPUTADOS

El inquilino del piso de Badajoz al que entraron los policías locales: "Temí por mi vida"

Reconoce que cometió un «error» al no identificarse la primera vez que los agentes acudieron al piso, pero asegura que «jamás» los insultó ni agredió

Todas las víctimas señalan al oficial como quien los golpeó

El oficial de la Policía Local de Badajoz, este jueves en el banquillo de la Audiencia.

El oficial de la Policía Local de Badajoz, este jueves en el banquillo de la Audiencia. / LA CRÓNICA

Belén Castaño Chaparro

Belén Castaño Chaparro

«No sé el motivo por el que se me detuvo y fue la mayor barbarie que he sufrido. Me sacaron a la fuerza de mi vivienda, desnudo completamente y me dieron con la porra por todos lados». Es el relato del inquilino del piso de la calle Francisco Vera de Valdepasillas, en el que, la madrugada del 30 de mayo de 2020, irrumpieron los cuatro policías locales de Badajoz acusados de entrar sin consentimiento y de agredir a cinco de las seis personas que se encontraban en ese momento en el interior. ««Temí por mi vida», llegó a afirmar en su declaración ante el tribunal.

Tres de los imputados, tras el acuerdo entre las partes, han reconocido los hechos y han pactado una condena de 5 años. El cuarto, el oficial al mando de la intervención, mantiene su inocencia y el juicio prosigue contra él. 

Este jueves declararon la pareja que tenía arrendado el piso y los otros cuatro amigos que estaban con ellos, tres de ellos personados como acusación particular en la causa por las lesiones que sufrieron. Todas las víctimas identificaron al oficial como la persona que ordenó las detenciones y los golpeó «repetidamente» con una defensa extensible. El acusado negó en su declaración que las hubieran usado, pero los denunciantes aseguraron que las utilizaron «varios agentes».

El inquilino reconoció que cometió un «error» al no identificarse la primera vez que dos de los agentes acudieron a su vivienda, pero negó que «jamás» hubiera insultado o agredido a los policías en ninguna de las dos ocasiones. La segunda vez que fueron, ya cinco en lugar de dos, fue cuando se produjo el altercado.  

El denunciante aseguró que no consintió en «ningún momento» que accedieran a su domicilio y que, tras negarse de nuevo a mostrarles su DNI, de repente, el oficial pegó un empujón a la puerta, entró y lo agarró. Él comenzó a llamar a su pareja, se le echaron encima varios agentes y le «arrancaron» la ropa. Mientras, su novia y sus amigos, que se colocaron haciendo «tapón» en el pasillo para que no pasaran más allá, gritaban a los agentes que dejaran de agredirlo y les advertían de que tenía una discapacidad -tiene reconocido un 41% por padecer esclerosis múltiple- . También les dijeron que estaban «cometiendo un delito» por haber entrado en la vivienda. Negaron que su estancia en el domicilio hubiera sido fugaz, sino que estuvieron «bastantes minutos» y que penetraron hasta la altura de las puertas del salón y de la cocina (entre 5 y 8 metros). 

El inquilino contó que, con ayuda de sus amigos, que tiraron de él, logró zafarse y se fue al salón, desde donde llamó a la Policía Nacional alertando de que lo estaban asaltando. Dijo que dio este motivo y no lo que estaba pasando porque creyó que así «llegarían más rápido».

En ese momento, fue cuando detuvieron a su novia, por lo que volvió al vestíbulo de la casa. A la mujer, según declaró ella misma, «se la llevaron en volandas, con el vestido levantado y descalza» y a él, lo arrastraron al descansillo, le pisaron «las muñecas y el cuello» y lograron esposarlo. Mientras tanto, otro policía sujetaba la puerta «para impedir» que pudieran salir los cuatro amigos que quedan dentro. «Mi amigo llegó a quedarse con el picaporte de la puerta en la mano de tirar para socorrerme», relató.

Desnudo por completo

Lo bajaron desnudo a la calle, donde, según contó, lo volvieron a golpear antes de introducirlo en el coche policial y llevarlo al Hospital Perpetuo Socorro (su pareja fue trasladad al Universitario). Cuando llegó al centro hospitalario, fue el médico de Urgencias que lo atendió, el que pidió una sábana para taparlo, pues, según declaró, no llevaba ninguna manta térmica. La víctima reconoció haberse sentido humillado por haber sido expuesto públicamente desnudo. Presentaba lesiones en los brazos, la cara, el torso, el hombro y el pie, pero en el informe no consta que ninguna fuera «longitudinal».

El facultativo también explicó que horas después se personaron en el hospital varios agentes de la policía local para que les realizara el parte de lesiones. «Uno de ellos me dijo que le pusiera que tenía lesiones en el antebrazo, pero le dije que no», afirmó.

Lesionados

De los tres de los amigos que estaban con la pareja en el piso -uno permaneció en el salón paralizado «por el miedo»- que resultaron lesionados, uno sufrió fractura de cúbito; una joven un golpe en la cabeza tras ser empujada contra la pared; y el tercero, un empujón y un golpe en el hombro. 

También testificaron este jueves vecinos del bloque donde vivían los denunciantes. Un matrimonio contó que en el piso de los denunciantes había «mucho jaleo» desde hacía horas y, cuando el marido iba a subir para quejarse, vio subir corriendo por la escalera a dos policías. Su mujer relató que oyó gritar a un chico «deja a mi novia que la estáis matando», pero no a nadie pidiendo auxilio.

Otros dos vecinos de la misma planta sí aseguraron haber escuchado una voz femenina pidiendo socorro, como defiende el oficial, así como que antes de llevarse al varón detenido la policía solicitó ropa a las personas que estaban en el interior del piso, que contestaron con insultos, un extremo que negaron los aludidos.

También los policías locales que declararon afirmaron que al detenido se le proporcionó una manta térmica para que ocultara su desnudez. Uno de los agentes declaró que él mismo se la dio.

Un vídeo grabado con un teléfono móvil que dio un giro al caso

La segunda sesión del juicio contra el oficial acusado de irrumpir a la fuerza en un piso y agredir a sus ocupantes comenzó con la proyección de los vídeos grabados el día de los hechos por la inquilina. Uno recoge la primera visita de la Policía Local, en la que se advierte al morador de que están causando molestias con las voces y la música. Él pregunta si han llamado los vecinos y le dicen que se escucha desde la calle. Le pide el DNI y se corta la grabación. No se lo facilitó.

En el segundo vídeo, que graba la misma persona más de una hora después, se ve al inquilino hablando de nuevo con un agente, cómo se coloca la mascarilla y cómo al preguntarle si tiene el DNI «por ahí», contesta que no. Entonces, se dispone a cerrar la puerta mientras aún le está hablando y se aprecia cómo un policía empuja la puerta y accede al interior. El inquilino se da la vuelta y empieza a gritar «mi vida, mi vida» a su pareja. Según la novia, dejó de grabar en ese momento porque el móvil se le cayó y salió a por su novio. Un perito certificó que los vídeos no están manipulados y corresponden a las fechas en las que se grabaron.

Los hechos ocurrieron en mayo de 2020 y los inquilinos presentaron la denuncia contra los policías en octubre, más de 4 meses después. Entonces eran investigados y los agentes habían prestado declaración ante el juez. Los vídeos dieron un giro al caso y pasaron a ser las víctimas.