Jóvenes valores

«Puse las manos sobre la mesa y se lo dije: papá quiero ser ganadera»

Ángela del Carmen Santiago Guerrero (Alconchel, 1999) descubrió hace unos años su verdadera vocación. Tras un tiempo detrás de su sueño, actualmente es ganadera trashumante de caprino, equino y de ovino. Cuenta con una explotación en Castilla y León, junto a su pareja, de aproximadamente 855 cabezas merinas en su mayoría negras. Asimismo, desde el pasado mes de mayo es, a la edad de 24 años, la secretaria general de la Asociación Nacional de Criadores de Ganado Merino

Ángela junto a dos reses.

Ángela junto a dos reses. / LCB

Claudia Goyeneche

Claudia Goyeneche

¿Cuál es el propósito de la crianza de merinas?

En la explotación tenemos 830 cabezas de ovino merino negro, aunque también estamos incorporando merino blanco ya que nos hacía ilusión tener las dos variedades. Nuestro objetivo es llegar a los mil manteniendo la raza y su pureza. Nuestra intención es mejorar la línea y que cuando la gente la vea la reconozca. Siempre dentro del estándar morfológico de la raza para llegar a ser importantes en el sector ganadero. 

¿Existe tradición ganadera en su familia? 

Mi padre trabajó en Correos y se tuvo que prejubilar por enfermedad. Él no quería estar parado sin hacer nada y compró un pequeño rebaño de unas 10 o 15 ovejas. Yo era muy pequeña por entonces y el rebaño fue creciendo. Yo era la que la ayudaba, iba con él y desde ahí comenzó mi amor por el campo. 

¿Cuándo tuvo claro que quería dedicarse a la ganadería?

El campo siempre se ha visto como un último recurso. Mi padre era un hombre mayor y tradicional y quería verme en un trabajo distinto. Siempre me motivó a estudiar otras cosas con las que, según decía, llegaría más lejos en la vida. Yo estudié un grado superior de Informática ya que busqué otra opción pero veía que no era lo mío. Cuando tenía un rato, dejaba el ordenador y me iba al campo con mis animales. Hace cuatro años conocí a mi pareja, Daniel, que hacía la trashumancia desde León hasta Alconchel y cuando comenzamos la relación me pregunté: ¿por qué si él puede, yo no? ¿Es porque yo soy mujer y él es hombre? Ahí puse las manos sobre la mesa y se lo dije a mi padre: papá, quiero dedicarme a la ganadería.

¿Está la ganadería muy masculinizada?

Sí. A día de hoy sufro muchos problemas a la hora de tratar con compradores. Yo soy la que trata principalmente con ellos y la mayoría buscan hablar con hombres, en este caso con mi pareja. Poco a poco se agradece que cada vez haya más mujeres porque el sector primario está muy masculinizado.

Ángela junto a uno de sus perros y un rebaño.

Ángela junto a uno de sus perros y un rebaño. / LCB

En ese sentido, ¿ha encontrado barreras a la hora de desarrollarse como ganadera en comparación a su pareja?

Sí. Este sector tiene muchas trampas. A la hora de recibir ayudas te miden mucho más que a los hombres porque es raro que una mujer, sin heredar una explotación, quiera dedicarse al mundo ganadero. A pequeños rasgos, hay hombres del sector que piensan que las mujeres no tenemos la capacidad de gestionar las explotaciones como ellos.

¿Cree que la vida y el sector rural se fomenta desde las administraciones públicas?

Creo que poco a poco se están impulsando mejoras como las titularidades compartidas, lo que tenemos mi pareja y yo. En algunos aspectos también estamos abandonados, las ayudas son injustas. La Política Agraria Común (PAC) está hecha para el ganadero con poder adquisitivo.

¿Cuál es el papel de la ganadería en la sociedad?

Es el sector más importante. España es la despensa de Europa en ganadería y agricultura. La pena es que la mayoría de los corderos de España van a países extranjeros subdesarrollados. Nosotros somos grandes exportadores. En España no se valora esto, el 90% de mis corderos se van en barco a otros países. Los que se consumen aquí vienen de fuera. Es una pena, nuestro país ha sido durante siglos la cuna del merino. Hemos llegado a un punto en el que tenemos que externalizar productos fueras para poderlos vender cuando España los trae de otros países. Qué mínimo que el producto nacional se quedase aquí, es más saludable y garantiza unos estándares de calidad que desde otros países no se pueden demostrar.

¿Qué le recomendaría a una mujer que quisiera ser ganadera?

Que no tenga miedo. Yo lo tuve al principio. Si te gusta y es tu sueño, siempre sale. 

El test pacense

  • Palabra que mejor describe a Badajoz: Armonía.
  • Un consejo para los visitantes: ¡No os olvidéis de visitar el museo del carnaval!
  • Lugar favorito de la ciudad: La plaza Alta.
  • La comida que siempre le recuerda a Badajoz: Las tostadas de cachuela.
  • Un aspecto de Badajoz que le haga sentir orgullosa: Su gente.
  • Actividad favorita para hacer en Badajoz: Reencontrarme con mi familia.
  • Momento más memorable vivido en Badajoz: Año 2020, desfilando por primera vez en los carnavales de Badajoz y decimoctavo accésit para mi comparsa Stanmajaras de mi pueblo, Alconchel.