Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La situación en el centro de menores de medidas judiciales

Nuevas agresiones en el Marcelo Nessi: los vigilantes afirman estar «al límite»

Hace más de un año que «mantienen una huelga» y entre las medidas de presión, según aseguran otros trabajadores del edificio, optan por no intervenir en conflictos «para evitar ser denunciados»

Foto de archivo de unas de las protestas de los trabajadores en la puerta del Marcelo Nessi.

Foto de archivo de unas de las protestas de los trabajadores en la puerta del Marcelo Nessi. / LA CRÓNICA

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Rocío Sánchez Rodríguez

Rocío Sánchez Rodríguez

Badajoz

Esta vez la denuncia ha partido del sindicato USO, que representa a los vigilantes de seguridad del centro de menores de medidas judiciales Marcelo Nessi, donde ingresan quienes han cometido un delito pero por no haber cumplido los 18 años no pueden ir a la cárcel. El objetivo de este recurso es la reinserción social. No obstante, los trabajadores del centro claman con frecuencia que falta personal y formación específica para tratar con los menores en este contexto y, en consecuencia, lograr el objetivo que, en teoría, se busca.

En esta ocasión, la citada denuncia de USO hace referencia a sucesos ocurridos el pasado domingo y dos días después. «Uno interno se niega a seguir instrucciones, se ven en la obligación de tener que intervenir y reducir al menor ante la agresividad que muestra. Uno de los vigilantes de seguridad recibe un puñetazo en la nariz y el otro un puñetazo en el ojo», relatan.

«Chalecos antitrauma»

Además, añaden: «Y el pasado martes por la tarde otro menor trató de quitar unos documentos a una de las educadoras, debiendo intervenir un vigilante de seguridad, al cual propinó una patada provocándole una fractura de tobillo, por lo que tuvo que ser trasladado al hospital Universitario de Badajoz. Ese mismo interno, estando en contención, se niega a seguir las instrucciones del personal del centro, debiendo actuar nuevamente otros vigilantes. Uno de ellos recibe un puñetazo en la cabeza quedando aturdido y debiendo ser desplazado también al Universitario».

Ese es el panorama que describen desde USO. Por ello, subrayan la necesidad de implementar mayores medidas de seguridad y dotar, por ejemplo, de chalecos antitrauma a los vigilantes que allí prestan sus servicios.

De este modo, aseguran que el colectivo está «al límite» y que por ello «mantienen una huelga desde junio de 2023».

Ante la situación descrita, desde USO Extremadura informan de que ya preparan una demanda dirigida a los responsables del centro. Habría que recordar que el Marcelo Nessi depende de la Consejería de Salud y Servicios Sociales de la Junta de Extremadura.

La versión desde dentro

Asimismo, desde el interior del Marcelo Nessi, otros trabajadores también dan su versión de la situación que se vive en el día a día. Varios de ellos subrayan que una de las «medidas de presión» que ponen en práctica los vigilantes de seguridad es «no intervenir», esto es, no reducir al menor cuando se pone agresivo para «evitar ser denunciados».

Estos trabajadores explican que si se diera el caso de que el interno quiere señalar una agresión por parte de un vigilante, es la dirección la que tiene que tomar cartas en el asunto, la cual depende directamente de la citada consejería de Salud.

Desde la misma, y tras los últimos incidentes, no han hecho ningún tipo de manifestación, al menos de momento. 

Los trabajadores sí aseguran que uno de los vigilantes de seguridad del centro ha sido despedido recientemente después de uno de estos episodios violentos.

Frente a lo expuesto, en lo que todos los afectados coinciden es en la falta de personal, especialmente de educadores.

«Se disparan balines desde Los Colorines»

El centro de menores de medidas judiciales Marcelo Nessi se ubica en el barrio de Los Colorines, justo en la carretera de Campomayor, una de las zonas de Badajoz históricamente más conflictivas. De hecho, a Los Colorines cuesta trabajo que lleguen los taxis, la comida a domicilio o el servicio de Correos. Aunque ha habido diversos intentos de recuperar la zona con escuelas-taller de todo tipo, la realidad es que la huella de la marginalidad está más que presente.

Cuando se planteó, hace ya más de una década, la posibilidad de crear un nuevo edificio más amplio y con más recursos, en ningún momento hubo opciones de que el Marcelo Nessi saliera del entorno de Los Colorines.

Ahora los trabajadores vuelven a denunciar lo que esta ubicación implica: «Se disparan balines contras las ventanas. Se insultan entre los internos y la gente de fuera».

Aseguran que este problema se podría solucionar levantando un muro y evitando así la comunicación con el exterior. «Pero ni siquiera cuando se hicieron las obras de reforma del centro se planteó la posibilidad de levantar ese muro», aseguran quienes día a día acuden al edificio para desarrollar su trabajo.

Tracking Pixel Contents