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Está situado en La Codosera (Badajoz)

Chandavila recibe el título de Santuario Diocesano

El arzobispo regala a la Virgen un pectoral de Benedicto XVI y un rosario bendecido por el Papa Francisco

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LA CRÓNICA DE BADAJOZ

La Codosera

El arzobispo de Mérida-Badajoz, José Rodríguez Carballo, ha elevado este domingo el santuario de Chandavila, en la localidad pacense de La Codosera, a la categoría de Santuario Diocesano, el paso previo a su declaración como Santuario Nacional (dependería de la Conferencia Episcopal Española) e Internacional, que sería decisión del Vaticano.

Esta declaración supone convertir este santuario en un lugar de referencia dentro de la diócesis. Se ha producido en el transcurso de una eucaristía en la explanada del santuario, a la que asistieron más de un millar de fieles procedentes de distintos puntos de la diócesis y de Portugal, que participaron en la procesión posterior de velas alrededor del recinto.

Velas encendidas para la procesión.

Velas encendidas para la procesión. / LA CRÓNICA DE BADAJOZ

Se colocaron 500 sillas, que se ocuparon rápidamente, y otras tantos devotos permanecieron de pie. Entre los presentes, la consejera de Cultura y Turismo, Victoria Bazaga, y el alcalde de La Codosera, Juan Manuel Gómez Herrera.

Esta declaración llega tras la carta de la Santa Sede del 22 de agosto, con la firma del Prefecto para la Doctrina de la Fe y del propio papa Francisco, que reconoce la «riqueza espiritual» del Santuario de Chandavila, sin hacer una manifestación expresa sobre la veracidad o no de las apariciones de 1945, primero a Marcelina y después a Afra, y el Nihil obstat al culto mariano en Chandavila del propio Arzobispo de Mérida-Badajoz, el 24 de agosto.

El arzobispo, en el camarín de la Virgen.

El arzobispo, en el camarín de la Virgen. / LA CRÓNICA DE BADAJOZ

Antes de la misa se leyó la carta del cardenal Prefecto para la Doctrina de la Fe y el decreto del arzobispo. Posteriormente, monseñor José Rodríguez subió al camarín de la Virgen para regalarle un pectoral de Benedicto XVI y un rosario bendecido por el papa Francisco. Además, en un lateral del santuario descubrió una placa que rememora lo ocurrido ayer. En su intervención, el arzobispo puso en manos de la Virgen de Chandavilla el trabajo que va a realizar en la diócesis y recordó, como anécdota personal que, siendo niño, estuvo enfermo, su madre lo encomendó a la Virgen de los Dolores y se salvó. Animó a peregrinar a Chandavilla y anunció que visitará a Marcelina, que aún vive, en Sevilla, donde es hermana de la Cruz. n

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