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27 Aniversario de la riada en Badajoz

Los vecinos del Cerro de Reyes, en contra de edificar junto a los arroyos

Piden que en los solares afectados por la riada se construyan zonas de ocio como parques o un circuito de BMX en lugar de viviendas

Cauce del arroyo Rivillas a su paso por el Cerro de Reyes en Badajoz.

Cauce del arroyo Rivillas a su paso por el Cerro de Reyes en Badajoz. / Santi García

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Claudia Goyeneche 1

Badajoz

27 años después de la devastadora riada de Badajoz, los vecinos del barrio del Cerro de Reyes siguen lidiando con las consecuencias de la catástrofe. Los residentes se oponen firmemente a la construcción de viviendas en zonas próximas a los arroyos Rivillas y Calamón. La memoria de aquella tragedia aún pesa en una comunidad que teme que el crecimiento descontrolado y sin previsión pueda reabrir heridas y revivir el desastre.

Miguel García, presidente de la Asociación de Vecinos del Cerro de Reyes, asegura que la catástrofe aún marca a la población. «A los vecinos que sufrieron la riada les queda huella», dice García recordando los daños irreparables que se vivieron en aquel fatídico 5 y 6 de noviembre de 1997. García manifestó ayer que, de las 14 hectáreas afectadas por la riada, muchas viviendas continúan en ruinas, y otras «deberían ser derribadas» para evitar riesgos.

En relación a los proyectos que se han planteado en la zona, García explicó que hace dos años se propuso la construcción de un circuito de BMX en una de las áreas afectadas, como Antonio Domínguez, Cerro de Reyes o Pardaleras, con la intención de revitalizar la zona a través del ocio. Sin embargo, este plan no prosperó. «Ese proyecto o no se presentó bien o no llegó a tiempo y se canceló», afirmó el presidente de la asociación de vecinos. En lugar de viviendas, Miguel García y los residentes en esta parte de Badajoz piden que el barrio cuente con más zonas verdes y de recreo: «Hacen falta parques en la barriada. Si hay que construir casas, que se construyan en zonas más altas, donde no pueda llegar el agua».

La zona donde se ubicaron las viviendas que quedaron destruidas en 1997 sigue prácticamente intacta desde entonces, y para los vecinos es esencial que cualquier proyecto nuevo se aleje del margen de los arroyos. «Si se construye debe ser lejos del cauce, en el margen del río no. Cerca del regato, nada. En la riada de 1997 había casas a 50 y 100 metros del regato y las cogieron. El agua llega», expresó García.

Este temor es compartido por los vecinos, quienes viven en permanente alerta cada vez que las lluvias llegan. Manuela Nevado, vecina afectada por la riada y residente del Cerro de Reyes, afirma que este miedo persiste en las nuevas generaciones de su familia. «Tengo una nieta a la que no la ha cogido la riada, pero tiene pánico en cuanto caen dos gotas. Mientras que vivamos, lo sufriremos», comentó la mujer.

Manuela Nevado, vecina afectada por la riada.

Manuela Nevado, vecina afectada por la riada. / LCB

La preocupación de los vecinos se hace presente al observar construcciones en zonas cercanas a los ríos. Para Miguel García, este tipo de edificaciones son peligrosas, ya que las inundaciones, exacerbadas por fenómenos climatológicos como la DANA, podrían repetirse como se ha visto en Valencia recientemente. «Cerca de los ríos no se puede construir. Lo pienso y lo pensamos toda la gente del barrio», expresó García, quien destacó que «la amenaza del cambio climático es una realidad que nos afecta a todos».

Libertad Morales, otra vecina del barrio cuyo hermano perdió su hogar en la riada, comparte esta inquietud y aboga por la demolición de las estructuras que quedaron en pie y en estado de abandono: «Las casas abandonadas las deberían tirar».

A pesar de los años, la herida que dejó la riada sigue abierta en el Cerro de Reyes, donde los vecinos continúan exigiendo a las administraciones una planificación prudente que no ponga en peligro la seguridad de la comunidad.

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