Era la novedad de esta Navidad
El mercado de Santa María en Badajoz no ha funcionado y el ayuntamiento estudia reubicarlo en el futuro
Los comerciantes instalados no está satisfechos con las ventas, por la escasa afluencia
Uno incluso ha renunciado
El concejal de Cultura valora trasladarlo la plaza Alta y ampliarlo

Así estaba el mercado navideño de la plaza de Santa María el viernes al mediodía. / Andrés Rodríguez

Fue una apuesta del Ayuntamiento de Badajoz como una de las principales novedades de esta Navidad. El resultado no ha sido el esperado. El mercado navideño organizado en la plaza de Santa María se planteó como una iniciativa para atraer gente al corazón del centro histórico, pero no ha tenido afluencia. El concejal de Cultura, José Antonio Casablanca, no renuncia, sin embargo, a un mercadillo navideño en el Casco Antiguo, aunque se plantea otra ubicación para la próxima Navidad: posiblemente en la plaza Alta.
Casablanca señala que, evidentemente, el objetivo de la concejalía era que los dos mercados navideños (el de Santa María y el del paseo de San Francisco) funcionasen muy bien y que los comerciantes hiciesen el máximo negocio posible «porque si les va bien a ellos, le va bien a la ciudad». Reconoce que la iniciativa en Santa María era «una apuesta que sabíamos que era difícil». Sabe que quizá la ubicación no ha sido la más adecuada, el cierre de la calle Norte no ayuda, porque no es un lugar de paso, y además la iluminación del centro histórico se retrasó. A pesar de todo, la idea es seguir apostando por el Casco Antiguo, así como llevar la Navidad a otros barrios.
Apunta que cuando se reunió con los artesanos que aceptaron instalarse en la plaza de Santa María fue «sincero», les explicó cuál era la idea, que habría un escenario con actuaciones, decoración cuidada y el reclamo de la exposición de dioramas y del belén monumental en el Museo de la Ciudad. «Queríamos apostar por esta plaza porque esta parte del Casco Antiguo necesita vitalidad», que tanto demandan la ciudad y muchos colectivos. Lo hicieron e involucraron a cinco artesanos. Reconoce que la afluencia al principio no fue buena, ha ido mejorando, ha habido «muchas visitas (no es el volumen de San Francisco)», no tanto para los puestos, a pesar de lo cual han estado involucrados y han intentado que la iniciativa funcione.
Para el próximo año, el concejal estudia trasladar la ubicación, quizá a la plaza Alta, si fuese posible por el espacio, y que el mercado sea más grande. De hecho, apunta que «han funcionado muy bien» las dos actividades organizadas en este emplazamiento, tanto el concierto de Furriones, como la zambombá flamenca. «Quizá el paso siguiente es integrar más puestos en una plaza más grande». Lo irán viendo y. si es posible, esa sería la idea. «No me gustaría tener un único mercado en San Francisco», afirma, porque este paseo ya tiene mucha gente y «la ciudad se puede permitir otro mercado navideño más», aduce.

Isabel Sansegundo lleva un puesto de chucherías. / Andrés Rodríguez
«Una plaza que no tiene paso»
Al frente de uno de los puestos, el de chucherías, está Isabel Sansegundo. Cuenta que la afluencia «ha estado flojita, la verdad, salvo los días que ha habido espectáculos, pero cuando se acababan a las ocho y media todo el mundo se iba». Según esta joven, el motivo de que no haya funcionado se debe a que están en una plaza «que no tiene paso y no la conoce mucha gente». Sobre su futuro, descarta que pueda funcionar. Ella no volvería a instalarse «porque no te merece, en otro lugar, sí, que tenga un poco más de paso y que cada día piques algo». Ha habido días en los que no ha vendido nada, «ni un euro». Los grupos que acuden al museo pasan y se van. «De diez se paran cuatro». Aunque hubiera más puestos, insiste en que el problema es el lugar. «Mucha gente pasa y se sorprende, porque no sabía que estaba este mercado, conocen más la plaza Alta».
Para los artistas
De los cinco puestos adjudicados al principio, uno, dedicado a complementos y perfumes, renunció. Casablanca explica que la responsable procedía de otra localidad, por lo que tenía que pagarse el alojamiento y no le salían las cuentas. «Sabíamos que podía pasar, me he estado reuniendo con ellos para cogerles el pulso, sabía cómo iban y les he dado libertad».

El artista Noja. / Andrés Rodríguez
El puesto vacante lo ocupó la asociación de artistas Screart y están exponiendo sus socios, que se muestran satisfechos. Esta semana ha estado detrás del mostrador Noja, ceramista y pintor. Asegura que le ha ido «bien», porque ha vendido, al menos una docena de obras. «Esto no es un trabajo de un día para otro, sino de más de un año, y yo he obtenido resultados». Es verdad que «no hay afluencia». Sabe que en San Francisco le habría ido mejor, pero «yo no me voy con los bolsillos vacíos». Este artista aboga por que esta actividad continúe, pues vive y trabaja en el Casco Antiguo.
Precisamente, según Casablanca, esta puede ser la vía de evolución del mercado: dar cabida a artistas de la ciudad, porque además les dará visibilidad.
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