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Primera sesión del juicio en la Audiencia Provincial por los hechos ocurridos en 2019

Varios testigos sitúan en otro lugar a los acusados de tirotear a un joven en Suerte de Saavedra

Los dos procesados niegan su participación en los hechos: uno asegura que estaba en Arroyo de San Serván con unos amigos y otro, paseando a los perros con su hijo cuando dispararon al joven que perdió un riñón y el bazo

Los dos acusados, este miércoles, en el banquillo de la Audiencia Provincial de Badajoz durante la primera sesión del juicio.

Los dos acusados, este miércoles, en el banquillo de la Audiencia Provincial de Badajoz durante la primera sesión del juicio. / LA CRÓNICA

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B. C.

BADAJOZ

Uno estaba en Arroyo de San Serván con unos amigos y otro paseando, junto a su hijo, a sus perros. Es lo que han declarado ante el tribunal los dos acusados de tirotear en Badajoz a un joven, que, a causa de las lesiones sufridas, perdió un riñón y el bazo. Ambos, que solo han respondido a las preguntas de su abogado, José Duarte, han negado cualquier implicación con estos hechos, ocurridos sobre las 23.30 horas del 3 de octubre de 2019 en la calle Eduardo Naranjo Suerte de Saavedra.

Los procesados son el hijo del hombre asesinado a tiros el pasado 30 de diciembre en Tres Arroyos y un primo suyo (así al menos se han dirigido el uno al otro en el banquillo). En esta causa, también estaba imputado el joven que fue acribillado el 29 de febrero de 2024 en el bar Vaquerizo (cuñado del primero y yerno del tiroteado en Tres Arroyos). Los tres han sido señalados por la víctima como las personas que abrieron fuego contra él «sin ninguna duda». 

Las versiones de los acusados las han corroborado varios testigos, que los han situado en otros lugares durante el tiroteo. Así, un amigo del primero ha dicho que, tal como ha asegurado el imputado, había estado cenando junto a él y su novia en la localidad de Arroyo de San Serván y que, cuando regresaron a Badajoz, ya habían disparado a la víctima, pues se enteraron por las redes sociales de lo que había pasado cuando aún estaban en carretera.  

El hijo del hombre asesinado ha vinculado los disparos a la supuesta disputa que el joven tiroteado había tenido con «unos sevillanos» cuatro o cinco días antes del tiroteo por «dos fardos con 60 kilos de polen», pues lo habrían amenazado diciéndole que «iban a ser los más caros de su vida».

La declaración del otro imputado la han reafirmado un vecino y una vecina del barrio, que han declarado que lo vieron en otra calle cuándo se oyeron los disparos «con su hijo y sus dos galgos». «Es imposible que participara en el tiroteo», han dicho ambos testigos. La vecina denunció al joven herido por amenazas en dos ocasiones, pero en un caso se archivó y en otro resultó absuelto.

Aunque los cargos contra el joven asesinado en el bar Vaquerizo decayó con su muerte, su abogado ha querido que declarara en sala un testigo que, según ha relatado, estuvo con él la noche del tiroteo en un bar de la carretera de la Corte y que, mientras estaban allí, "entró gente de la calle contando que habían pegado tiros". Según ha explicado Duarte, no solo ha pretendido que declarar para reforzar la versión exculpatoria de sus dos representados, sino también «para defenderlo a él (al joven asesinado)».

Para el abogado de la acusación particular, José María Pedregal, la "credibilidad" de estos testigos "hay que ponerla en tela de juicio", pues son personas del entorno "íntimo" de los acusados.

Los tiradores abrieron fuego contra la víctima cuando se encontraba dentro de su coche, que había detenido para hablar con los ocupantes de otro vehículo, que fueron los que luego lo llevaron al hospital El copiloto (el otro no ha comparecido) ha señalado que oyó los disparos, pero que se asustó y se agachó, por lo que no vio a nadie. Otra vecina, que se asomó desde su ventana, ha relatado que solo escuchó dos detonaciones y vio a una persona «con capucha» que se metía en un coche.

Siete detonaciones como mínimo

Sin embargo, la Policía Nacional ha asegurado que al menos se efectuaron 7 detonaciones, pues se hallaron 4 vainas percutidas del calibre 12, munición utilizada en las escopetas de caza, y otras tres vainas de 9 milímetros Parabelum, calibre estándar para pistolas. Es decir, que como mínimo se usaron dos armas.

La Policía Nacional no halló las armas, ni el vehículo tipo «ranchera» utilizado por los tiradores, ni huellas ni ADN de los acusados en el lugar de los hechos. Tampoco en los registros y en las escuchas telefónicas, según ha confirmado uno de los inspectores al frente de la investigación, se obtuvieron pruebas incriminatorias hacia ellos. Aunque sí en las conversaciones intervenidas a la mujer del joven tiroteado, se comprobó que varias personas le señalaban a la familia de los imputados como los culpables, de manera genérica, no dando el nombre de ninguno de los tres investigados.

Una vecina que llamó al 091 tras el suceso, apuntó a dos de ellos, el hijo del asesinado en Tres Arroyos y el joven acribillado en el bar Vaquerizo como «los autores», así como que dos de ellos huyeron en una moto. Eso hizo que los investigadores solicitaran autorización judicial para geolocalizar sus teléfonos móviles.

Según han señalado los policías, tanto el móvil del primero -que estaba a nombre de su mujer-, como el del segundo - cuyo titular era un ciudadano pakistaní, pero que tenía una foto en el perfil de Whatsapp del hijo del imputado- los situaron en la zona. No específicamente el lugar donde estaba el terminal, pero sí su conexión a esas antenas. En este sentido, la fiscalía y la acusación particular insistieron en preguntar si era posible que un teléfono móvil en Arroyo de San Serván se conectara a una antena que da cobertura a Suerte de Saavedra. «Imposible», según varios policías.

Para la defensa, esta prueba no tiene peso, porque no demuestra que los procesados fueran los que portaran esos terminales ni que estuvieran en el momento de los hechos en Suerte de Saavedra, porque la cobertura se extiende a una zona mucho más amplia. "Podrían estar en la calle Eduardo Naranjo como en cualquier otra del Cerro de Reyes (que era donde vivía a la mujer de uno, titular del dispositivo)", ha dicho.  

La fiscalía les imputa un delito de homicidio en grado de tentativa -pide para ellos 10 años de cárcel- y la acusación particular los acusa de intento de asesinato con alevosía -eleva la pena a 15 años, más 1 y dos años, respectivamente por tenencia ilícita de armas-. Por su parte, la defensa solicita su absolución.

Fuertes medidas de seguridad

La primera sesión del juicio se ha celebrado este miércoles en la Audiencia Provincial de Badajoz entre fuertes medidas de seguridad. Cerca de 40 agentes de la Guardia Civil y la Policía Nacional, además de guardias de seguridad, se han encargado de vigilar el interior y el exterior del edificio, ante el temor de que se pudieran repetir incidentes como la batalla campal que se libró con sillas y palos en noviembre de 2023 en el vestíbulo. En este último altercado estuvieron implicados, entre otros, familiares de los acusados y la víctima.

Agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil en el exterior de la Audiencia.

Agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil en el exterior de la Audiencia. / LA CRÓNICA

La vista se ha desarrollado con total normalidad, tanto en la sala, como en el exterior, donde no se han concentrado allegados de ninguna de las partes.

El juicio continúa este jueves con la declaración de los forenses y los informes finales de la fiscalía, la acusación particular y la defensa. También está pendiente que declaren tres testigos que no lo han hecho este miércoles, a los que se iba a tratar de localizar.

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