Durante la reconstrucción, este lunes, de los hechos ocurridos el 9 de julio de 2024 en una vivienda de la calle Belén
La acusada de matar a su pareja en Zafra mantiene que actuó en defensa propia
La imputada asegura que la navaja con la que lo apuñaló era con la que él trato de agredirla previamente
El abogado de la familia del fallecido cree que lo asesinó de forma premeditada y que no fue porque la maltratara

la acusada, con grilletes, en la puerta del número 37 de la calle Belén de Zafra para la reconstrucción de los hechos, este lunes. / S. GARCÍA
Lo apuñaló con la navaja con la que él había tratado de agredirla previamente y lo hizo en defensa propia. Es lo que mantiene la acusada de matar a su pareja, Iván M., de 42 años, la madrugada del 9 de julio de 2024 en Zafra, tras asestarle una puñalada en el pecho después de una violenta discusión.
Seis meses y 11 días después, la mujer regresó este lunes por la mañana a la vivienda del número 37 de la calle Belén, donde tuvo lugar el crimen, para la reconstrucción de los hechos. Según su relato, ella se encontraba ese día en la vivienda cuando el hombre llegó a la casa, propiedad de la familia de este último. Aunque tenía una orden de alejamiento de ella desde febrero de 2024 por violencia de género, según el abogado de la acusada, Juan José Collado, su representada iba al domicilio durante la semana a atender a los animales, pues él trabajaba fuera, y se marchaba los fines de semana, cuando él volvía.
El 8 de julio, según su relato, el hombre no iba a estar en la vivienda porque tenía un viaje, que finalmente suspendió, por lo que coincidieron en el domicilio. Pasada la media noche, entre ambos, que mantenían una relación desde hacía unos 6 meses, se inició una discusión que, después de que él supuestamente la agrediera en varias ocasiones, desembocó en la muerte de él pasadas las cinco de la madrugada. «Él la intentó agredir con una navaja, que en un momento dado soltó, y ella únicamente la coge y se defiende», explicó Collado, al finalizar la reconstrucción.
La mujer asestó dos puñaladas a su pareja en el recibidor: una en el pecho, que fue la que le causó la muerte, y otra en el brazo. Esta última, según su abogado, se produjo «por un acto reflejo», ya que el hombre, pese a estar herido de muerte, se abalanzó de nuevo sobre ella. Tras apuñalarlo, la acusada, según su relato, corrió a la calle para marcharse, pero, al ver que él salía a la calle tras ella pidiendo auxilio, avisó a una vecina, que llamó al 112. «A ella le da pena, porque sabe que algo ha hecho, pero no sabe qué, porque solo actúa con el afán de defenderse. Por eso, vuelve y llama a la vecina para que pida asistencia médica porque él está mal», señaló Collado.
En una primera declaración ante la Guardia Civil, la acusada contó que un desconocido había entrado en la casa y había apuñalado a su pareja. Según su abogado, dio esta versión porque estaba presente la familia del fallecido y temía «por su integridad». «Una vez que se marchan los familiares, reconoce que ha sido ella y cuenta cómo como ha ocurrido», remarcó Collado.

Juan José Collado, abogado de la defensa (izquierda), y Alejendro Ortiz, letrado de la acusación particular, en la calle Belén de Zafra. / S. GARCÍA
Contradicciones
No comparte esta versión el abogado de la acusación particular, Alejandro Ortiz, que representa a la familia de Iván M., que entiende que su muerte fue un asesinato premeditado. «Descartamos que actuara en legítima defensa y vamos a intentar probar que fue un asesinato», afirmó.
La acusación particular sostuvo que la reconstrucción de los hechos había servido para aclarar las «contradicciones» de la acusada ante la Guardia Civil y la jueza. En este sentido, apuntó a la «incoherencia» de su relato en cuanto a la discusión y las agresiones por parte del fallecido esa madrugada. «Cinco horas, en una noche de verano, con las ventanas abiertas... Alguien hubiera oído algo, hubiera hecho algo», dijo.
Ortiz afirmó que la navaja usada en el crimen pertenecía a la mujer y no a la víctima y aseguró que detrás de la muerte de Iván M. no están los malos tratos sufridos por la imputada -el hombre quebrantó la orden de alejamiento con anterioridad-. No obstante, no precisó, de momento, el móvil al que apunta esta parte.
Puesta en libertad
La acusada fue trasladada a Zafra desde Badajoz, donde está en prisión preventiva desde el 11 de julio. Su abogado avanzó que solicitará su puesta en libertad de inmediato, al entender que no existe riesgo de fuga. La acusación particular , por su parte, pedirá que siga en la cárcel al considerar que «no tiene arraigo familiar» y sí «bastantes motivos» para tratar de evadir la acción de la justicia.
El caso sigue aún en fase de instrucción. Se está pendiente de los resultados de los análisis de sangre y otros restos biológicos y la defensa ha solicitado otra "batería" de pruebas para acreditar que la imputada era víctima de violencia de género. "Dos meses antes de estos hechos, él intentó agredirla con un destornillador para quitarle la vida; si no llega a ser por una vecina que llamó a la policía, mi clienta hubiera estado muerta con antes", argumentó Collado.
La muerte de Iván M. será juzgada con jurado popular en la Audiencia Provincial de Badajoz.

El maniquí utilizado para simular el cuerpo de Ivan M., justo en el lugar en el que fue hallado muerto el pasado 9 de julio. / S. GARCÍA
Un maniquí y 90 minutos para reconstruir la muerte de Iván
El panadero tocaba el claxon de su furgoneta para avisar a los vecinos de que llegaba con las barras, bollos y dulces. En la calle Belén de Zafra no había un alma este lunes por la mañana. Lloviznaba. Una vecina salió a recoger el pan y en ese momento un furgón de la Guardia Civil atravesó la calle sin detenerse a la altura del número 37. Volvió media hora después, a las diez en punto, la que había fijado la titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Zafra para iniciar la reconstrucción de la muerte de Iván M. , el hombre de 42 años apuñalado por su pareja el pasado 9 de julio. Minutos después llegaron la jueza, la secretaria judicial, el fiscal, los investigadores de la Policía Judicial y Criminalística -en coche- y los abogados de la defensa y la acusación particular, a pie. Varios agentes cortaron la calle, de un único sentido, y pidieron a la prensa que alejara. Colocaron una carpa en la puerta de la casa para evitar que se captaran imágenes. Fue entonces cuando la acusada, esposada, bajó del furgón.
La reconstrucción se desarrolló en el interior y el exterior de la vivienda: fue apuñalado dentro, pero hallado muerto en la acera, justo en la puerta de su casa. En ese mismo punto, se situó el maniquí vestido con una especie de pijama azul que se utilizó para simular el cuerpo de la víctima. 90 minutos después se dio por terminada la diligencia. En la calle Belén, la reconstrucción no alteró la tranquilidad del vecindario. Sólo algún residente se asomó al ver el movimiento. «¿Qué ha pasado?», se acercó a preguntar a los periodistas una vecina, asustada porque su hermano vive en esa calle. No relacionó la presencia de la Guardia Civil con el crimen de julio. Raro, porque las cintas de precinto en las puertas y ventanas del número 37 siguen en el mismo lugar casi 7 meses después.
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