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Turismo

Los 10 secretos del parque de Castelar, el Central Park de Badajoz

El corazón verde de la ciudad esconde leyendas, joyas botánicas y piezas artísticas

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Irene Rangel

Irene Rangel

Badajoz

El parque de Castelar, en el corazón de Badajoz, es mucho más que un pulmón verde en pleno casco urbano. El Central Park de Badajoz supone un oasis de calma y naturaleza en el centro de la ciudad, un regalo para los sentidos en cada paseo.

A pesar de ser un enclave de sobra conocido por los pacenses, aún hay curiosidades del mismo que merece la pena lucir.

  • De olivar conventual a parque urbano

De sobra es sabido que, inicialmente, la zona formaba parte de los terrenos del convento de Santo Domingo, pero no todo el mundo conoce su uso: era un olivar. El parque de Castelar comenzó a tomar forma en 1902 y se inauguró un año después. Según los archivos, la apertura del parque fue un acto festivo en la ciudad, con una actuación de la banda de música. Desde entonces, pertenece a los pacenses de todas las generaciones.

  • Una tormenta y la Guerra Civil

Pero ese aspecto inicial no es el que conocemos hoy en día. Primero la Guerra Civil y después un vendaval destrozaron gran parte del parque. En 1941, el paisajista Juan Nogre Rauch lideró su reconstrucción, dando forma a su actual diseño. Se conservaron los árboles de mayor tamaño y se añadieron bancos y bordillos, el estanque con la escultura de Carolina Coronado y la de José Sánchez Silva erigida en 1953. Pocos años después se instalaron los bustos del pintor Adelardo Covarsí y del poeta Luis Chamizo.

  • Las Washingtonia, las reinas del parque

Con más de 30 metros de altura, las palmeras Washingtonia son las más altas de Badajoz. Originarias de Estados Unidos, son la esencia tropical del parque. Además, Castelar alberga una rica colección de especies: ginkgo biloba (el 'árbol de Hiroshima'), yucas, bambú japonés, buganvillas brasileñas, bojs baleares o jazmines, entre muchos otros. Todo un jardín botánico urbano.

Las palmeras del parque de Castelar.

Las palmeras del parque de Castelar. / Oto

  • Carteles con curiosidades científicas

Para los amantes de la información, Castelar cuenta desde 2011 con unos útiles carteles con datos curiosos sobre las diferentes especies de la fauna y la flora del lugar.

  • La aportación ciudadana

La última incorporación al parque es una aportación ciudadana. El parque cuenta desde hace menos de un mes con diez papeleras decoradas por alumnos del colegio San Pedro de Alcántara. Cada una es distinta a la anterior, por lo que merece la pena dar un paseo y apreciar el arte de los estudiantes.

  • El estanque, casa de animales y lugar favorito de los niños

El estanque donde vive Carolina Coronado es también el hogar de distintos tipos de aves. Patos, palomas y, en ocasiones, cisnes pueblan el lugar. Este es el lugar favorito de los más pequeños: todos los pacenses han pasado por allí acompañado de sus padres o sus abuelos con un paquete de gusanitos en la mano para darles de comer.

Un hombre pinta a orillas del estanque.

Un hombre pinta a orillas del estanque. / ANTONIO HERNÁNDEZ

  • Los pavos reales, un icono

Son la imagen más representativa del parque y también lo que más sorpresa causa entre los turistas que se alojan en el cercano hotel Zurbarán puesto que suelen deambular libremente. Los pavos reales llegaron al parque en los años 90. Fueron una donación militar, desaparecieron, volvieron y se reintrodujeron varias veces, llegando a alcanzar la docena. Según la época, hay incluso pavos blancos y albinos. Tienen incluso una señal de tráfico propia en la zona para advertir de su presencia.

Los pavos reales, sobre el kiosko de hostelería del parque.

Los pavos reales, sobre el kiosko de hostelería del parque. / S. GARCIA

  • Un hotel para humanos... y otro para bichos

Junto al parque hay un hotel y dentro, otro. Se trata del hotel para insectos que creó Rafael Ibáñez, maestro jardinero de Castelar. Se trata de una caseta para atraer especies que puedan polinizar el parque y acabar con las plagas de forma natural. Además, también hay seis 'casitas' para murciélagos instaladas en las ramas de algunos árboles.

El hotel para insectos y varias casetas para pájaros.

El hotel para insectos y varias casetas para pájaros. / S. GARCIA

  • Dos árboles con significado especial

En el parque hay dos árboles que, además de raíces y ramas, están formados por emociones. Se trata del árbol de los chupetes y el árbol estrella. El primero es una photinia habilitada por los padres para que los niños que dejan de usar sus chupetes los cuelguen. El segundo, una brachychiton rupestris donde familias recuerdan a bebés fallecidos.

  • Las puertas, un tesoro pacense

No mucha gente lo sabe, pero las puertas del parque de Castelar tienen historia. Las entradas principales aún conservan las antiguas verjas de la Puerta de Palmas, que cerraban la ciudad intramuros durante la noche. Toda una joya pacense.

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