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Solidaridad

Una colecta ciudadana permite alojar en un hotel de Badajoz a seis jóvenes de Mali

El Grupo de Apoyo a Migrantes de Badajoz ha reunido fondos para ofrecerles techo y comida durante la ola de calor

Miembros del Grupo de Apoyo a Migrantes de Badajoz.

Miembros del Grupo de Apoyo a Migrantes de Badajoz. / Santi García

Claudia Goyeneche

Claudia Goyeneche

Badajoz

Hasta hace pocas semanas, decenas de personas dormían en la estación de autobuses de Badajoz. Entre ellas, seis jóvenes procedentes de Mali solicitantes de asilo. El desalojo del edificio, en plena ola de calor, los dejó a la intemperie, buscando agua y sombra en jornadas de 40 grados y alertas rojas por altas temperaturas.

«Nos parecía inhumano que un chaval estuviera en la calle con este calor. Decidimos actuar», cuenta Jesús Carrasco, miembro del Grupo de Apoyo a Migrantes de la ciudad. Fue entonces cuando desde la plataforma se pusieron manos a la obra. La solución llegó gracias a una colecta impulsada entre los propios voluntarios, sus familiares, amistades y personas cercanas. Con esas aportaciones han podido costearles alojamiento en un hotel y cubrirles comida durante unos días.

No es la primera vez que el grupo se moviliza. Desde hace meses acompañan a personas en situación de calle en gestiones médicas, trámites administrativos o incluso, en el caso de migrantes, en la traducción de documentos, ya que varios voluntarios hablan francés y dialectos africanos.

Recursos limitados

Sin embargo, desde el grupo recalcan que sus recursos son limitados. «Podemos cubrir una semana, máximo diez días. Después, si las administraciones no intervienen, volverán a dormir en la calle», señala José Luis San Juan, otro miembro.

Los seis jóvenes cuentan ya con la documentación que acredita su solicitud de protección internacional. Según explican desde la plataforma, este estatus les da derecho a una plaza en un centro de acogida gestionado por el Estado. «No se trata de un favor, es un derecho reconocido que no se está cumpliendo. Se están vulnerando sus derechos», denuncia María José Elías.

Por su parte, Montse de Jesús, otra de las voluntarias, describe la gratitud con la que los jóvenes han recibido la ayuda: «Siempre que nos ven nos sonríen, nos dan las gracias y nos abrazan. Llevan más de seis meses en España y todavía no han encontrado un lugar estable donde vivir. Nosotros hemos hecho lo que estaba en nuestra mano», concluye.

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