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Forman parte del sistema estatal de acogida

Los 60 inmigrantes que residían en un hotel de Badajoz son reubicados en viviendas

Según la ONG Provivienda, que gestiona su acogida, el traslado se demoró por la falta de viviendas disponibles y el aumento del precio del alquiler

Los solicitantes de asilo continúan ahora su itinerario formativo y laboral en la ciudad

Uno de los inmigrantes que se alojaba en el hotel, ubicado en la carretera de Sevilla, a principios de año.

Uno de los inmigrantes que se alojaba en el hotel, ubicado en la carretera de Sevilla, a principios de año. / Andrés Rodríguez

Claudia Goyeneche

Claudia Goyeneche

Badajoz

Tras una larga travesía y meses de incertidumbre, los 60 inmigrantes que permanecían alojados a principios de año en el hotel Oriana, a las afueras de Badajoz, ya han sido reubicados en viviendas dentro de la ciudad. Con ello se pone fin a una etapa transitoria que comenzó en enero, cuando el complejo hotelero fue habilitado de forma provisional para acoger a solicitantes de asilo mientras se preparaban los pisos destinados al programa de acogida gestionado por la entidad Provivienda.

El traslado se ha completado tras varios meses de trabajo y coordinación con el sistema estatal de acogida, en un proceso que ha implicado la búsqueda de viviendas adecuadas y la adaptación progresiva de los nuevos espacios donde se alojan los migrantes.

El paso por el hotel, sin embargo, no fue sencillo. Los residentes expresaron el mes de febrero a este medio su malestar por las condiciones del alojamiento, la falta de privacidad y la sensación de aislamiento, debido a la ubicación alejada del hotel. «Fue una solución temporal y excepcional», explica Layla Hamed, responsable del programa en la ciudad, «porque en aquel momento aún no disponíamos de suficientes viviendas adecuadas». La estancia, que debía ser corta, se prolongó varios meses debido a las dificultades para encontrar pisos que cumplieran los requisitos mínimos. «Desde abril empezamos a derivar a las personas a viviendas según las íbamos preparando, pero el proceso fue lento», añade.

El hotel se convirtió, durante ese periodo, en un espacio de tránsito. Los recién llegados, procedentes de distintos países africanos, compartían en grupo habitaciones y esperaban la llamada que confirmara su traslado definitivo a una vivienda pacense. «Fue un tiempo de mucha incertidumbre para ellos», explican desde Provivienda, «porque sabían que su estancia allí era temporal y muchos no entendían por qué el proceso tardaba tanto», señala Hamed.

La ONG opera en la ciudad desde 2023

Provivienda, que llegó a Badajoz a finales de 2023, gestiona actualmente 60 plazas dentro del sistema estatal de acogida para solicitantes de protección internacional en la ciudad. «Nuestro enfoque es ofrecer alojamiento normalizado e integración en la comunidad», explica Hamed. El equipo está formado por profesionales de diferentes áreas —trabajo social, psicología, orientación laboral y jurídica—, la mayoría de ellos pacenses, «porque creemos que el conocimiento del territorio es fundamental para hacer un buen trabajo».

Durante los meses de funcionamiento, el programa ha atendido a personas procedentes principalmente de Mali, Senegal o Costa de Marfil, además de otras regiones afectadas por conflictos. Cada caso es individual y la solicitud de asilo depende de circunstancias concretas. «Hay quienes obtienen protección subsidiaria por provenir de contextos de guerra y otros que siguen a la espera de resolución», detalla Hamed. En la práctica, eso significa convivir con la «incertidumbre administrativa» y, en muchos casos, con la imposibilidad de acceder a un empleo estable hasta recibir una respuesta.

Por este motivo, algunos de los beneficiarios decidieron abandonar el sistema por voluntad propia, generalmente al recibir ofertas laborales en otras provincias. «Muchos optan por marcharse cuando encuentran trabajo en sectores como la agricultura o la industria alimentaria, especialmente en zonas como Murcia», apuntan desde la ONG. Otros, en cambio, han decidido establecerse en Badajoz, donde poco a poco comienzan a construir una nueva vida. «Hay personas que ya están trabajando, otras se están formando o estudiando el idioma», añade.

Para quienes permanecen en el programa, la labor de acompañamiento es continua. Los participantes reciben clases de español, orientación laboral y formación en coordinación con los servicios públicos de empleo. «Se han puesto en marcha talleres específicos para facilitar su inserción, sobre todo en áreas donde hay más demanda de trabajo», explica la responsable. En paralelo, se les ofrece asesoramiento jurídico, apoyo psicológico y mediación con las redes vecinales. «El objetivo es que, cuando salgan del sistema, puedan desenvolverse de manera autónoma».

El modelo de trabajo, según subrayan desde Provivienda, busca «integrar, no aislar». A diferencia de otros programas de acogida basados en centros masivos, este sistema dispersa a los beneficiarios en distintas viviendas de la ciudad. «Queremos que las personas que llegan formen parte del entorno, no que vivan apartadas de él», defiende Hamed.

Mucha demanda y poca oferta

La búsqueda de vivienda fue uno de los mayores retos en el arranque del proyecto. «El mercado del alquiler en Badajoz está cada vez más complicado», afirma Hamed. A finales de verano, el hotel dejó definitivamente de formar parte del programa. Desde entonces, todas las plazas están cubiertas en viviendas ubicadas dentro de la ciudad. «No tenemos capacidad para acoger a más personas porque el recurso está completo», indica Hamed. Aun así, el teléfono de Provivienda no deja de sonar. «Nos llaman cada día, tanto solicitantes de asilo como familias locales que buscan una alternativa habitacional. La necesidad de vivienda es enorme».

Provivienda continúa asentándose en la ciudad tras menos de un año de trabajo, «aún conociendo el territorio y creando redes», dice Hamed. La entidad espera consolidar su presencia en Badajoz y extender su intervención a otras localidades de la provincia. «Trabajar en red es lo que realmente da sentido a nuestro proyecto y lo que permite que las personas que llegan se sientan parte de la comunidad».

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