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Décimo aniversario del encuentro Fondo Negro

400 metros de selva urbana junto al Guadiana a su paso por Badajoz

85 grafiteros de España y otros países plasman su talento y creatividad en el muro de contención de la carretera de Cáceres paralelo al río, conformando una gigantesca obra efímera

Belén Castaño Chaparro

Belén Castaño Chaparro

Badajoz

A las ocho y media de la mañana ya estaban sacando los sprays y repartiendo las ubicaciones. No había tiempo que perder para completar la misión con la que han llegado a Badajoz: plasmar sus creaciones en un muro de 400 metros paralelo al río Guadiana para crear una selva urbana que refleje las señas de identidad de cada uno, pero que a la vez se convierta en una gigantesca obra efímera colectiva.

85 grafiteros procedentes de distintos puntos de España y de otros países participan este sábado en el encuentro de artistas urbanos Fondo Negro, promovido por el pacense José Agúndez y que, después de una década girando por otras ciudades, ha regresado a Badajoz con motivo de su décimo aniversario. La única directriz que dio la organización es que la temática fuera la selva y que los colores utilizados proporcionaran visión de conjunto. Lo demás corre por cuenta de la creatividad de los participantes y su propia interpretación de la jungla.

Vista general de la zona donde trabajan los artistas desde el puente de la Autonomía.

Vista general de la zona donde trabajan los artistas desde el puente de la Autonomía. / JOTA GRANADO

Han hecho mil gestiones para tratar de averiguar a qué institución pertenece el muro sobre el que están pintando, pero no han conseguido dar con la propiedad. Por eso, la única solución que encontraban era avisar a la Policía Urbana de que celebrarían la actividad en este lugar privilegiado, con muros altos y vistas al Guadiana y la Alcazaba de Badajoz.

Lo primero fue pintar de negro los 400 metros de muro sobre los que están trabajando. Han tapado graffitis anteriores -dice Agúndez que aún había uno suyo que pintó en 1993-, pero ningún artista se ofende. "Los grafiteros no tenemos ese apego a la obra", apunta Alejandro Pajuelo, Chino, artista urbano de Badajoz. Con que haya fotografías que dejen constancia de su arte, les vale. Por eso no descartan que en el futuro, los graffitis de este sábado, acaben volviendo a ser un fondo negro para volver a crear.

"Me parece fundamental que haya lugares como este para la gente que pintamos en gran formato; los necesitamos para practicar, porque en casa haces muchos bocetos con papel, lápiz y rotuladores, pero no puedes usar el spray", dice La Caja Maja, nombre artístico de un grafitero de Valladolid que ha viajado a Badajoz junto a otro compañero para participar por primera vez en Fondo Negro.

Ambiente en el camino paralelo al río, este sábado durante el encuentro de artistas urbanos.

Ambiente en el camino paralelo al río, este sábado durante el encuentro de artistas urbanos. / JOTA GRANADO

"Cuando buscas sitios legales para pintar, lo único que encuentras son problemas", lamenta este artista aficionado. "Todos hemos empezado manchando paredes, con 15 o 16 años hemos comenzado haciendo el gamberro, pero con la edad la mayoría lo utiliza como una forma de expresión y de hacer algo bonito", defiende.

El camino del muro se está convirtiendo en una especie de galería de arte urbano al aire libre, que los artistas invitan a descubrir a los vecinos. Ya hay muchos que durante la jornada de este sábado han hecho parada en su paseo para contemplar su trabajo y charlar con ellos.

"Ha pasado mucha gente por aquí haciendo deporte, gente de todas las edades y se ha parado a verlo y a preguntar. Me parece muy bonito ese contacto intergeneracional, que un señor de 70 años le guste, se detenga y se interese por lo que estamos haciendo", destaca Labil, otra de las participantes.

La graffitera cacereña Labil.

Una grafitera realizando su obra. / JOTA GRANADO

Esta grafitera cacereña es una de las pocas mujeres que participa en este encuentro. "Es un mundo aún muy masculinizado, es difícil hacerte un hueco, aunque cada vez se abre más... pero cuando yo empecé hace 20 años era muy complicado", ha reconocido.

De Montijo ha llegado Alex de la Fuente, 'El Ale' de nombre artístico. Al mediodía ya tenía acabado prácticamente el grueso de su obra, una enorme cabeza de orangután con las fauces abiertas. "Me gusta mucho el retrato, siempre intento pintar un rostro. Quería hacer algo con lo que estuviera seguro y sin improvisar".

El grafittero montija El Ale bromea simulando dar su bocadillo al orangután que ha pintado.

El grafittero montija El Ale bromea simulando dar su bocadillo al orangután que ha pintado. / JOTA GRANADO

Tanto este artista como el resto valoran que este tipo de encuentros no solo sirven para mostrar su trabajo, sino que se convierten en una oportunidad para conocerse entre ellos y aprender. "Está guay que la gente vea el proceso creativo de cada uno y a la vez compartir momentos con personas que tienen tu misma pasión".

Beiska es un grafitero francés afincado en Sevilla desde hace más de dos décadas. Es un habitual de Fondo Negro. En su particular visión de la selva hay monos callejeros, con gorra y que escuchan rap. "Es un espacio precioso para pintar", reconoce este artista, que valora la visibilidad que les da un lugar como este, pero que defiende que lo más importante para él es poder hacerlo con otros compañeros.

Bieska trabaja en su obra, este sábado.

Bieska trabaja en su obra, este sábado. / JOTA GRANADO

Hasta que anochezca estarán spray en mano junto al Guadiana.

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