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Testimonio de superación

Luis Calvo: “Caí en un pozo sin fondo, pero Cáritas me ha devuelto las ganas de vivir”

La entidad presenta su memoria anual con motivo del Día de la Iglesia Diocesana, que se celebra este domingo 9 de noviembre. En el acto ha participado Luis Calvo, uno de los usuarios que ha compartido su historia tras haber perdido su casa y su familia y haber vivido una temporada en la calle

Luis Calvo, usuario de los programas de Cáritas Diocesana de Mérida-Badajoz.

Luis Calvo, usuario de los programas de Cáritas Diocesana de Mérida-Badajoz. / Rebeca Porras

Rebeca Porras

Rebeca Porras

Badajoz

“Tomé un mal rumbo y perdí prácticamente todo: mi casa, mi familia y terminé en la calle”, cuenta Luis Calvo, un vecino de Badajoz que hoy puede contar su historia con una sonrisa.

Su vida cambió por completo a finales de 2022, cuando las dificultades laborales y personales lo llevaron a tocar fondo. “No le echo la culpa a nadie. Todo fue por mis circunstancias y mis errores”, admite.

Antes de que su vida diera un vuelco, Luis trabajaba como montador y soldador en una empresa del País Vasco. Durante años se dedicó a ese oficio, alternando temporadas fuera de Extremadura con otros trabajos en Badajoz, donde llegó a formar parte del servicio de limpieza municipal. “Estuve muchos años en FCC, limpiando calles, pero tuve problemas personales y una cosa llevo a la otra", recuerda.

Tras una etapa de adicciones y soledad, encontró en Cáritas “una puerta abierta” y la oportunidad de empezar de nuevo. “Allí vi el cielo abierto, como quien dice. Me encontré muy bien entre los trabajadores, que son grandes profesionales y también hice amigos”, explica.

“Gracias a Dios y a Cáritas no he tenido que volver a dormir en la calle"

Luis Calvo

— Vecino de Badajoz y usuario de Cáritas Diocesana

En el centro de emergencia de Bravo Murillo pudo volver a dormir en una cama y recuperar poco a poco la estabilidad: “Como vieron que yo quería salir de donde estaba metido, me ayudaron mucho. Primero estuve en Centro Hermano y después me pasaron a un piso compartido”. Con el tiempo, logró un pequeño sueldo y una vivienda en alquiler. “Gracias a Dios y a Cáritas no he tenido que volver a dormir en la calle y tampoco me ha faltado la comida”.

Luis valora no solo la ayuda material, sino también la atención personal recibida. “Me han ayudado psicológica y económicamente. Se vuelcan con todo el mundo, con todo aquel que quiera dejarse ayudar”, matiza.

"Se puede salir"

Su paso por Cáritas, asegura, le ha cambiado la vida: “De caer en un pozo sin fondo pasé a ver las cosas de otra manera. Ahora, cada mañana, doy gracias a Dios por un nuevo día”, confiesa y recomienda la organización de la iglesia a quienes atraviesan momentos difíciles. “Están haciendo una gran labor, a mí me han devuelto las ganas de vivir”.

Asegura que, cuando ve a personas en la calle, intenta animarlas a acudir al centro. “Veo a gente comiendo de los contenedores y les digo dónde tienen que ir, pero muchos no quieren porque hay que cumplir unas normas y unos horarios”, lamenta. “Yo les digo que no dejen pasar la oportunidad, porque si quieren salir adelante, aquí pueden conseguirlo”.

Hoy, a sus 66 años y ya jubilado, dedica su tiempo a sus cuatro hijos y seis nietos, participa en actividades del centro de empleo del Cerro de Reyes y disfruta de la vida. “Me gusta ir al parque con mis nietos, salir a andar y valorar cada momento. Aunque parezca que no, la vida puede ser muy bonita”, concluye.

Día de la Iglesia Diocesana

La Archidiócesis de Mérida-Badajoz atendió el pasado año a más de 15.000 personas a través de sus 122 centros y proyectos sociales y asistenciales, según recoge su memoria de actividades, presentada este viernes con motivo del Día de la Iglesia Diocesana, que se celebra este domingo día 9 en todas las parroquias.

Entre los beneficiarios figuran 889 personas orientadas en la búsqueda de empleo, 2.326 mayores o enfermos crónicos, 1.805 inmigrantes, 509 mujeres en centros de promoción, 221 menores en centros de atención y tutela y 48 reclusos acogidos por la pastoral penitenciaria. Además, 240 personas fueron atendidas a diario en los tres comedores sociales.

En el ámbito de Cáritas Diocesana, con 1.414 voluntarios, se acompañó a 4.348 personas en exclusión social, alcanzando un total de 9.564 beneficiados; mientras que Manos Unidas, con 205 voluntarios, destinó 446.000 euros a proyectos de cooperación al desarrollo. El Fondo Diocesano de Solidaridad financió seis proyectos por valor de 74.000 euros.

En su labor pastoral, la archidiócesis cuenta con 211 sacerdotes, 202 parroquias, 13 monasterios, 480 religiosos, 2.240 catequistas y 39 misioneros, además de seis seminaristas mayores. Durante el año se celebraron 3.567 bautizos, 2.845 confirmaciones, 2.845 primeras comuniones y 680 matrimonios.

El vicario general de la Archidiócesis, Francisco Maya, presenta la memoria anual con motivo del Día de la Iglesia Diocesana.

El vicario general de la Archidiócesis, Francisco Maya, presenta la memoria anual con motivo del Día de la Iglesia Diocesana. / Cedida

En el ámbito educativo y cultural, mantiene 25 centros educativos, uno de ellos universitario, y los museos catedralicios y diocesanos recibieron a más de 36.000 visitantes.

En cuanto a los datos económicos, la Archidiócesis obtuvo 17,3 millones de euros, procedentes en su mayoría de aportaciones de los fieles (49,3%) y de la asignación tributaria (29,9%). Los gastos, que ascendieron a 17,2 millones, se destinaron principalmente a actividades pastorales y asistenciales (43,6%), conservación y funcionamiento (19,4%), y retribuciones del clero y personal seglar (28,5%).

El 8,4% restante se empleó en amortizar préstamos parroquiales.

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