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Actividad innovadora

Cuando la robótica cura: el colegio Lope de Vega introduce tecnología en el Materno de Badajoz

Los alumnos de este centro explican a los menores pacientes cómo crear sus propios robots

Nacho López Tejeda e Iván durante el taller de robótica en el Hospital Materno Infantil de Badajoz.

Nacho López Tejeda e Iván durante el taller de robótica en el Hospital Materno Infantil de Badajoz. / Santi García

Jonás Herrera

Jonás Herrera

Badajoz

Ocho alumnos del colegio Lope de Vega de Badajoz han acercado la robótica a los pacientes del Hospital Materno Infantil en la mañana de este martes. Lo han hecho a través de las aulas hospitalarias que se disponen en este centro sanitario y con la colaboración de sus docentes.

La actividad busca fomentar valores de solidaridad, empatía y compromiso social, acercar la robótica a los entornos hospitalarios y promover la creatividad y el pensamiento lógico entre los participantes, entre otros muchos objetivos. A lo largo de nueve sesiones, los escolares de quinto y sexto de Primaria de dicho centro explicarán cómo construir los robots y programar sus funciones a algunos de los pacientes ingresados en este hospital.

Una actividad muy necesaria

Hoy Iván y Carla acudían a clase con una ilusión extra, poder ser formadores por un día de otros chicos como ellos. "Vamos a construir un robot de carrera de saltadores", decía Iván a Nacho López Tejada mientras abría la caja que contenía cientos de piezas y encendía una tablet. El joven paciente de Villanueva de la Serena se sentaba en la silla del aula hospitalaria para comenzar junto a él la sesión de robótica.

Alumnos y docentes del colegio Lope de Vega con los menores hospitalizados del Materno Infantil.

Alumnos y docentes del colegio Lope de Vega con los menores hospitalizados del Materno Infantil. / Santi García

"A través de la tablet vamos a manejar cómo funciona el robot. Que vaya adelante, hacia atrás...", le explicaba el alumno del Lope de Vega. López Tejeda tiene 13 años y lleva un mes hospitalizado por un absceso que surgió "por detrás del hueso frontal". Según cuenta Vanesa López, su madre, ha tenido que ser intervenido en dos ocasiones, una vez por la nariz y otra por la cabeza. Es de esta operación de la que se recupera actualmente.

"Le viene muy bien, necesita actividades de ocio que hagan más llevadera su estancia aquí. Además, interactúa con otros niños", valora la madre. En este sentido, reconoce que le "emociona ver cómo otros niños vienen a ayudar" a su hijo. Lo hacen haciendo algo que "le apasiona", utilizar juegos de construcción.

"Me aburro, esto viene muy bien"

"Me encanta Lego, he hecho el robot de carrera saltadora y estoy haciendo el robot superlimpieza", contaba en mitad de la sesión, mientras admitía que estar tanto tiempo en el hospital se le hace pesado: "Me aburro un poco y esto viene muy bien". Nacho montó el primer robot en poco más de 10 minutos. Tras ello, lo programó y después de varios ajustes, pulsó en la tablet y se hizo la magia: el juguete se puso a caminar por el aula del Materno.

Mientras tanto, la alumna Carla explicaba a Sofía Aakrout cómo hacer un robot "con un ventilador para refrescar la clase". Ambas se sientan a un lado y a otro de las mesas para juntas ponerse manos a la obra. Aakrout es diabética y hace menos de una semana ingresó por una subida importante de azúcar. Está hospitalizada para controlarle esos niveles, aunque está deseando que le den el alta para volver a Monesterio donde vive. Su madre, Milouda, valora muy positivamente esta iniciativa: "Es una actividad muy bonita y la va a entretener mucho, porque los días aquí se hacen muy largos".

No es la primera vez que tiene que acudir a las aulas hospitalarias, ya que ha estado ingresada en otras ocasiones y asegura que aprende muchas cosas. Aunque el taller en el que ha participado es más atractivo: "Me está gustando mucho. Estoy haciendo robot y además he podido conocer a una compañera", decía y señalaba que pese a que le "gusta poco la tecnología" le está pareciendo sencillo.

Los 'profes' son los alumnos

La otra parte del taller son los alumnos que han acudido para enseñar una de sus actividades favoritas. Carla tiene 10 años y ya conocía este espacio del Materno Infantil: "Estuve ingresada por una operación de apendicitis y conocía la sala", afirmaba. Así, reconocía que estar allí le parecía muy oportuno. "Me parece muy bien enseñar todo lo que sé de robótica a otros chicos". Su compañero de clase, Iván, añadía que "es muy chulo poder ayudar a otros niños que a lo mejor pueden estar pasando malos momentos. Es un día superchulo".

Detrás de ellos están los docentes que participan en este proyecto educativo. Al frente del mismo, Daniel Pérez Leitón, su coordinador e impulsor. Hace unos años comenzó a desarrollar la formación de robótica en el centro y más recientemente realizó un taller de robótica inclusiva para docentes. Fue a raíz de ahí que pensaron en la posibilidad de hacer un taller en el Hospital Materno Infantil. Esto fue aprobado por las consejerías de Educación y Salud y se puso en marcha en el curso 2023-2024.

Grupo de alumnos y docentes del colegio Lope de Vega de Badajoz en la puerta del Hospital Materno Infantil.

Grupo de alumnos y docentes del colegio Lope de Vega de Badajoz en la puerta del Hospital Materno Infantil. / Santi García

"Se utiliza la robótica educativa como medio de integración social. Lo más bonito del proyecto no es la robótica en sí, sino cómo interactúan los alumnos y los niños hospitalizados", reconoce Pérez Leitón emocionado. Además, señala que junto al propio desarrollo de las habilidades de la construcción y programación de robots también tienen como objetivo dar visibilidad al papel que desarrollan las docentes de las aulas hospitalarias.

Una clase como válvula de escape

En el caso de la séptima planta del Materno, la profesora que la atiende es Mercedes Casasaltas. Lleva 11 años trabajando en esta aula y define su trabajo como "muy gratificante porque los niños muchas veces no saben que hay colegio. Aquí llegan deseando acudir a la clase para aprender y para jugar". Asegura que en ocasiones se trabaja y en otras se disfruta: "Les doy facilidades porque también vienen bien esos momentos".

Para ajustar el trabajo que se hace en el hospital con el que desarrollan en su centro educativo, normalmente es el propio paciente el que facilita el material porque suelen ser de cortas estancias, dice. "En el caso de que sea más de un mes nos ponemos en contacto con el centro para intentar seguir con el ritmo del menor teniendo en cuenta las condiciones médicas en las que se encuentre", razona Casasaltas.

Este docente tiene su plaza en otro colegio, pero solicitó la comisión de servicio para enseñar en el Materno y la mantiene desde hace más de una década. El aula está vinculada al colegio San José de Calasanz a donde tiene que acudir periódicamente. Además, explica que dentro de sus funciones también se encuentra las de realizar acompañamiento escolar en el domicilio de algunos niños que están convalecientes. Para ella, es un trabajo muy gratificante y muy extenso, ya que debe controlar los contenidos que estudian los escolares desde los 2 hasta los 15 años.

Esta es la primera de las nueve ocasiones en las que los alumnos del Lope de Vega acudirán al Hospital Materno Infantil para acercar la robótica a los menores hospitalizado.

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