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XV Premios Empresario de Badajoz. Premio Empresario 2025

Joaquín Pérez Arroyo: "No solo depende del trabajo, en la vida también hay que tener suerte"

Da nombre a una de las constructoras de referencia para la cadena de hoteles Riu. Su trabajo en el situado en la plaza de España de Madrid les supuso un antes y un después. En su curriculum, la fábrica de diamantes de Trujillo, el gran matadero de vacuno de Almaraz o el antiguo hotel Lisboa de Badajoz. Su eficiencia avala su profesionalidad

Joaquín Pérez Arroyo, en su despacho de Puebla de la Calzada.

Joaquín Pérez Arroyo, en su despacho de Puebla de la Calzada. / LA CRÓNICA DE BADAJOZ

Ascensión Martínez Romasanta

Ascensión Martínez Romasanta

Badajoz

Joaquín Pérez Arroyo estará mañana en el Edificio Ibercaja, en cuya construcción participó la empresa que lleva su nombre. Irá a recoger el premio Empresario de Badajoz 2025, el máximo galardón de los XV Premios Empresario, que organiza La Crónica de Badajoz.

Existen muchas referencias de su trabajo. Acaban de terminar la obra de reforma del antiguo Lisboa en Badajoz, que está pendiente de algún permiso y retoques de decoración. Firma además la fábrica de diamantes de Trujillo, cuya primera fase han acabado.

La semana pasada han entregado una obra en Fuerteventura, del hotel Riu Nautilus. Es una de las tres constructoras de confianza de esta cadena para los trabajos de rehabilitación. De hecho, en el buque insignia de Rius, en la plaza de España de Madrid, participó la empresa de Puebla de la Calzada. Estuvieron año y medio. «Esa fue una obra cumbre para nosotros, supuso un antes y un después, por la confianza de Riu con nosotros». Desde entonces han participado en más de una docena de puestas a punto de sus hoteles. Esta relación no solo se traduce en trabajo, sino en imagen de marca. «Que confíen en una empresa como la nuestra, por la rapidez con la que Riu hace las obras, es muy importante», defiende.

La conexión se produjo porque esta constructora trabajaba con la cadena Tryp, a la que hacía las obras El Corte Inglés de Badajoz. La explotación de Tryp se la dieron a Sol Meliá, con 75 hoteles en propiedad, «con lo cual teníamos experiencia». Joaquín tenía entonces 35 años «y estaba haciendo obras por toda España». Llegó la crisis y la actividad se paró. Pero a él lo cogió «con los deberes hechos, tenía mi colchoncito y podíamos aguantar». La empresa estaba saneada. Casualidades de la vida, un día comentó a un estructurista que le gustaría volver a los hoteles. Su hermano era arquitecto de Riu y le habló de la empresa de Joaquín. «De ahí hasta ahora, casualidades de la vida, que a veces es suerte, siempre digo que hay que trabajar pero también hay que tener la suerte de estar en el sitio en el momento justo y después demostrarlo». Porque reconoce que «no es fácil llegar al mundo de los hoteles, es un área muy restringida, son obras muy rápidas, de muchísimo dinero y confiar en empresas que te solucionen rápido, te tienen que conocer bien».

«Con 26 años ganaba 400.000 pesetas, pero me aburría cobrar un sueldo, yo tenía que hacer más cosas»

Aun teniendo proyección nacional e incluso internacional (con Riu han trabajado en Madeira y Cabo Verde) su sede sigue en Puebla de la Calzada. En Cabo Verde tienen una sociedad para poder trabajar allí. El Grupo Pérez Pilo (los apellidos de sus hijos) está integrado por Joaquín Pérez Arroyo SL, Explotación Turística Lobón (hotel Don Pepo) y Proyectos Maja (promociones). Don Pepo es su experiencia en hostelería. «Fue una ilusión, como hacíamos hoteles nos decidimos, pero a día de hoy, aunque funciona bien, hay un problema con la mano de obra en la hostelería, es muy complicado y los márgenes tampoco son muy grandes».

Como otras muchas empresas del sector, también tienen problemas para encontrar trabajadores de la construcción. Más en Extremadura que fuera. En las islas y en Madrid contratan a chinos y sudamericanos. «Fuera no tenemos problemas con la mano de obra, porque hay muchos extranjeros, que ya van aprendiendo cómo se trabaja en España».

Tener el centro de operaciones en Puebla de la Calzada nunca le ha supuesto ningún inconveniente. Para él no existen las distancias. «La burrada más grande que he hecho ha sido ir por la mañana a Almería y volver por la noche»

Sus inicios

Joaquín estudió hasta COU. «Mi ilusión era ser aparejador», pero económicamente su familia no podía. Se fue voluntario a la mili, a la Base Aérea de Talavera. No continuó la carrera militar y entró en la empresa de construcción en la que trabajaba su padre. Estuvo 5 años como peón albañil (hasta los 25 años). A la vez, superó los cursos a distancia de Técnico de Construcción (ya no existen). Se casó y se salió de la constructora con la idea de prepararse una oposición. Aún quería ser aparejador. Pero entró en una empresa de instalaciones comerciales y decoración, donde estuvo año y medio. Lo nombraron jefe de personal y de ventas. Recuerda que en aquella época ganaba 400.000 pesetas al mes, «una burrada». Tenía 26 años. Por su forma de ser no podía estarse quieto. Pensó entonces en montar una empresa de construcción «y hasta ahora». «Empecé con mi padre, con mi tío, con un amigo de mi tío y con dos primos: cinco personas». Joaquín era el jefe «y de ahí arrancamos». De eso hace 34 años. «Así fueron los comienzos».

Era y es una persona echada para adelante. «A mí me aburría cobrar un sueldo, yo tenía que hacer más cosas». De ahí se fueron metiendo «sin miedo ninguno» en proyectos. Empezaron a trabajar con El Corte Inglés en la cadena Tryp. «Se dieron cuenta de que nosotros teníamos fuerza para hacer cualquier tipo de hotel en poco tiempo». ¿Eso cómo se consigue? «Requiere mucha coordinación, que esté el proyecto muy claro y que haya un equipo dirigiéndolo en condiciones». Todo eso lo ofrece su empresa. «Al principio era yo el que organizaba todo y ya hay un equipo de técnicos muy cualificados, el hotel de Fuerteventura ni lo he pisado y ha salido muy bien».

De todas las obras que llevan su nombre, la de la plaza de España de Madrid sigue siendo su referencia. En su despacho tiene un cuadro con la fachada. «Ver el nombre de tu empresa allí, es importante». Y tanto que lo es. Por eso es Empresario de Badajoz 2025. Un premio que no esperaba y que le supone «una gran satisfacción». Es un reconocimiento «al tiempo que llevo dedicado a Extremadura, nosotros siempre hemos apostado por esta región y por llevar su nombre todo lo arriba posible». Tan arriba como la planta 26 del Hotel Riu de la plaza de España de Madrid.

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