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Tribuna

La construcción de una realidad compartida

En tiempos de fragmentación y etiquetas, Extremadura reafirma su fuerza en lo común: construir juntos una realidad compartida que perdure

Blanca Martín Delgado, presidenta de la Asamblea de Extremadura.

Blanca Martín Delgado, presidenta de la Asamblea de Extremadura. / EL PERIÓDICO

Blanca Martín Delgado*

Líquida, del rendimiento, del cansancio, de la posverdad… se acumulan en este tiempo los adjetivos que eruditos y pensadores de esta era se afanan en emplear para definir la realidad en la que habitamos.

No es nuevo, nuestro empeño por clasificar viene de antaño. De tal suerte que nos describimos en función de etapas históricas y nos ubicamos en ellas como si al hacerlo encontrásemos un asidero al que aferrarnos en esta especie de presente continuo repleto de etiquetas para todo.

A pesar de ellas, o precisamente por ellas, ha prevalecido hasta ahora un calificativo que parecía perenne. El que precisa la realidad como compartida. Es así como nos percibimos en ella, formando parte de la misma. Todos y todas, hijos e hijas de un tiempo común.

Sin embargo, pareciese que ahora, en este tiempo de mil maneras definido, se quiebra esa máxima que nos reunía en torno a un espacio-tiempo común en el que convivíamos y se configuran burbujas donde individuos o colectivos aislados perciben el mundo, esa antaño realidad compartida, de formas diferentes y, pareciese, irreconciliables.

La creación de compartimentos estancos, con prismas y visiones, a priori, incompatibles, conlleva la incapacidad para observar retos y problemas comunes y, por ende, la imposibilidad de encontrar soluciones a los mismos.

Es quizás simbólico que precisamente los galardones de esta XV edición de los Premios Empresario de Badajoz reconozcan el valor de la construcción a través de empresas y personas de un sector cuya prioridad es edificar. Y hacerlo, además, en el más amplio sentido de la palabra.

Joaquín Pérez Arroyo, desde un pueblo de Badajoz, Puebla de la Calzada, se convirtió en referente de algo más que un sector, pues su tesón y trabajo también construye Extremadura y España.

Como la capacidad de repensar de Manuel Carmona, de reinventarse para cumplir más de medio sigo haciendo región. O la imaginación de Pilar Gerona y Natalia Martínez para fabricar en la comunidad mochilas de porteo ergonómicas para bebés que se venden en el mundo entero. Marca Extremadura.

La que cimenta Urbasa siendo artífice del crecimiento de Badajoz y Carmen García desde Campillo de Llerena cada vez que se sube al taxi o se pone frente al mostrador de su negocio de materiales de construcción.

Ellos y ellas son ejemplos de una ciudadanía que se percibe como parte de un proyecto común: Extremadura. Al que dedicó también su vida Antonio Masa. Es la conciencia de pertenencia la que nos proporciona el impulso para trabajar por ideas, ideales, que nos acercan a una sociedad, a una realidad, donde todos y todas tenemos cabida.

Hace apenas unas semanas despedimos al expresidente de la Junta de Extremadura Guillermo Fernández Vara. Siempre decía que los proyectos compartidos basados en la igualdad y la solidaridad son la clave para alcanzar el progreso colectivo.

Son esas nociones en las que creemos, esos principios comunes que un día marcaron la acción, lo que permite, confío que aún lo siga haciendo, la historia de progreso conjunto que como región hemos vivido en los últimos cuarenta años.

Deseo que, a pesar de los adjetivos que empleamos para definir la era que nos ha tocado vivir, preservemos siempre lo que nos permitió avanzar: la conciencia de formar parte de una realidad compartida. La necesidad de reconocernos en el otro, de comprender que las diferencias no impiden construir de forma conjunta.

Nos dice la etimología que la palabra construir deriva del latín y tiene que ver con la disposición en capas sucesivas, es decir, con la unión. Ha sido la unión nuestra fortaleza. Destruir implica lo contrario, vernos como compartimentos estancos que no conviven, sino que sobreviven en realidades paralelas, distantes e impermeables la una a la otra.

Establezcamos alianzas, puentes de entendimiento y diálogos permanentes para preservar la realidad compartida, la de una sociedad que rehúye de la política del algoritmo porque entiende que en los matices están las semillas del progreso. La que reniega de la unidimensionalidad porque se reconoce en la diversidad que nos engrandece y construye Extremadura.

Nos dejaron los cimientos, una sólida estructura democrática que nos garantiza ser aquello que elijamos ser, que nos permite seguir materializando anhelos, aspiraciones convertidas en realidades como los proyectos de las y los extremeños a quienes reconocemos hoy.

Sus éxitos son los nuestros, representan el orgullo de una comunidad que convive, confío, en una realidad compartida cuya construcción persiste todavía en los sueños de quienes hoy les dan forma y los de quienes aún están por llegar.

*Blanca Martín Delgado es presidenta de la Asamblea de Extremadura

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