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ENTREVISTA | Pepe Carballo Presidente de Carballo Comercial de Bebidas

«A mi hijo siempre le recomiendo que mime a la plantilla y comprenda lo duro que es el trabajo»

Un pacense muy querido por sus vecinos y un referente en el sector de la distribución de bebidas. Ahora su hijo José Juan está al frente del día a día de Carballo Comercial de Bebidas, un negocio que ha evolucionado mucho en las últimas décadas y del que ha sido testigo preferente. Como presidente de la compañía asesora con su veteranía y experiencia en un mundo complejo como es el de la distribución a la hostelería

Pepe Carballo, presidente de Carballo Comercial de Bebidas.

Pepe Carballo, presidente de Carballo Comercial de Bebidas. / Santiago García Villegas

Juan José Ventura

Juan José Ventura

Badajoz

Ha pasado ya un tiempo desde que recibió el Premio a la Trayectoria, ¿cómo recuerda aquel momento y qué le hizo sentir realmente?

Fue una de las alegrías más grandes que me he llevado en mi vida, porque mi empresa comenzó siendo pequeña y se ha hecho grande gracias al esfuerzo realizado.

Cuando repasa su vida y su carrera, ¿qué recuerdos son los primeros que le vienen a la mente?

Empecé de la nada, literalmente. Los antecedentes familiares corresponden a otro gremio profesional, muy distinto. Fui yo quien tuvo que iniciarse en ese mundo. Ahora tengo una empresa bonita que mi hijo lleva muy bien. Nada fue fácil entonces y ahora somos líderes en el sector, estando muy orgullosos de haber llegado donde hemos llegado. Actualmente yo soy el presidente de la sociedad con 72 años. Mi hijo, que se ha formado específicamente, ha dado un paso al frente al hacerse cargo de la gerencia.

¿Cuál diría que ha sido la mayor satisfacción personal de todo este camino recorrido?

No sería capaz de definir una en concreto. Todo ha sido satisfactorio, desde empezar de menos cero y llegar a tener la importante plantilla que tenemos ahora. No son nuestros empleados, son nuestra familia y así los tratamos. Me acuerdo mucho de cuando celebré mi cincuenta aniversario junto a mis colaboradores. Ese día no lo olvidaré nunca, aunque ha habido varios como ese.

¿Hubo algún sacrificio que le costó especialmente, pero que hoy ve con perspectiva como necesario?

Como tal no ha habido sacrificios, pero sí momentos muy difíciles. Era complicado el día a día en ocasiones. Yo no venía del mundo de la empresa y para ciertas cosas no estaba preparado. Esos fueron momentos complicados, que han sido superados por las satisfacciones.

¿Qué papel han jugado su familia, plantillas, amigos o personas cercanas en su trayectoria vital y profesional?

Todo. Si he llegado donde he llegado ha sido por ello. Tenemos las marcas líderes en Extremadura: Cocacola, Heineken, Cruzcampo o Amstel, entre otras. Eso solo se consigue con un equipo de medio centenar de personas, que cada día lo dan todo. Yo voy todos los días a mis instalaciones y estoy con ellos. Gracias a ellos hemos llegado donde estamos.

A lo largo de los años, ¿cómo cree que ha cambiado usted como persona gracias a lo que ha vivido en su profesión?

Eso habría que preguntárselo a las personas que están a mi alrededor. Me siento orgulloso y es un placer cómo estoy, pero sigo siendo el mismo de siempre. De cuando estaba en La Codosera, mi pueblo, a la actualidad no habido ningún cambio.

¿Qué enseñanzas le han dejado los momentos difíciles que también forman parte de una trayectoria larga?

Yo no he estado en la Universidad ni he tenido ninguna preparación empresarial. Lo que tengo ha sido con las enseñanzas de la vida.

¿Qué siente cuando ve que su trabajo ha dejado huella en Badajoz y en quienes lo rodean?

Lo que siento no lo sé explicar. Tenemos 800 clientes en Badajoz. Llevaba sirviendo a sitios mucho tiempo y los propietarios de esos establecimientos no pensaban que yo, que les servía personalmente, era el jefe de la empresa que les surtía.

Más allá de los reconocimientos, ¿qué le sigue ilusionando hoy en día en su vida cotidiana?

A mí me sigue ilusionando la plantilla. A mi hijo siempre le pido que la mime. Nuestro trabajo es muy duro y no es fácil. Un conductor que reparte 500 cajas de Cocacola en un día, bar a bar, merece todos mis respetos. Si ha hecho algo mal tienes que perdonarlo, porque hace un gran sacrificio todos los días.

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