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Testimonios desde la impotencia

«No puedo aprender en casa»: historias de alumnos de Artes y Oficios de Badajoz que siguen sin escuela y sin respuestas

El colectivo sigue protestando cada lunes en la plaza de España para reivindicar que el centro abra cuanto antes. "El retraso y la falta de información son una falta de respeto total hacia el alumnado y hacia toda la ciudad", critican

Fátima Craveiro, Carmen Mata y Manolo Zambrano. Alumnos de Artes y Oficios de Badajoz.

Fátima Craveiro, Carmen Mata y Manolo Zambrano. Alumnos de Artes y Oficios de Badajoz. / Santi García

Rebeca Porras

Rebeca Porras

Badajoz

“Después de tanto tiempo, esto ya es indignante”, cuenta Manolo Zambrano, alumno de Dibujo y Pintura de la Escuela de Artes y Oficios Adelardo Covarsí de Badajoz, que lleva once años acudiendo a sus clases, encadenando cursos, concursos y rutinas que han dado sentido a su jubilación.

Hoy, sin embargo, habla desde la impotencia. “Eran todos los días viniendo a clase y ahora llevamos casi dos años sin saber nada. Dos cursos perdidos. No es normal”.

Su testimonio refleja el sentir de decenas de alumnos que han vuelto a concentrarse frente al consistorio para protestar por el cierre de un centro que sigue sin fecha de apertura y del que el ayuntamiento no ofrece información clara. La escuela, que se trasladó de sede con obras eternas y promesas incumplidas, permanece cerrada mientras sus estudiantes ven cómo se detiene un aprendizaje que, para muchos, es también una forma de vida.

Manolo recuerda el "desconcierto" del curso pasado. “El concejal de Cultura nos dijo que el 1 de octubre empezaríamos, aunque fuera con casco de obra”, rememora. “Pero no hubo clases. Y este año tampoco. Estamos ya en noviembre y seguimos igual”. A ello se suman bajas sin cubrir, meses sin profesorado, reuniones constantes por el traslado y una pandemia que también dejó huella. “Nunca hubo devolución de nada ni explicación. Y ahora otra vez cerrados”.

Pese a todo, él sigue pintando en casa, porque habilitó una habitación como estudio. “Pero no es lo mismo. El profesor, los compañeros… ahí aprendes de todos”. La pintura, que nació para él como refugio tras la crisis de la construcción, se convirtió en una pasión que le llevó incluso a ganar premios en la escuela. Hoy teme que esa motivación se apague.

“Mi paso por la escuela ha sido un juego de interrupciones”

Carmen Mata

— Alumna de la escuela de Artes y Oficios.

La historia de Carmen Mata, alumna de Joyería, es distinta pero igual de frustrante. “Mi paso por la escuela ha sido bastante desigual”, resume. Empezó con ilusión, pero pronto chocó con uno de los problemas recurrentes: la falta de bolsa de trabajo para sustituir profesores. “Mi primer año duró hasta diciembre. Estuvimos meses sin docente. Luego llegó otra profesora para mayo y junio. Y al año siguiente, otra vez lo mismo”. Entre bajas, retrasos y una intervención quirúrgica, su aprendizaje quedó partido en pedazos. “El año pasado no hubo clases; este año tampoco”.

Carmen trabaja en el ámbito de la acción social y, como muchos, accedió a la escuela en un momento de su vida en el que por fin podía dedicar tiempo a algo para ella. “La joyería fue algo sobrevenido, un descubrimiento precioso. Pero en casa no puedo practicar: necesitas herramientas, soldar, pulir… es imposible en un piso”. A eso se suma la preocupación por la accesibilidad de la nueva sede, donde -dice- ni siquiera se ha habilitado una plaza específica de aparcamiento para personas con movilidad reducida. “Es complejo. Todo suma”.

“Es una falta de respeto a la ciudad”

A Carmen le cuesta incluso hacer previsiones: “No me atrevo a decir si abrirán en enero. No tengo elementos para especular. Y quien los tiene, no los da”. Lo que sí tiene claro es que esta situación condiciona el currículum de los alumnos: “Los años pasan. Hay un límite de tiempo en la escuela. Yo no voy a tener las mismas oportunidades que otros tuvieron. Es una pena”.

Mientras tanto, el grupo de estudiantes ha decidido organizarse y concentrarse cada lunes para reivindicar algo tan simple como poder volver a aprender. No buscan confrontación política, solo soluciones. “Es una enorme falta de respeto al alumnado y a Badajoz”, resume Carmen.

"Durante un año estuve pendiente de la web y de las redes sociales y apenas había otra noticia que no fuese que se posponía la apertura”

Fátima Craveiro

— Alumna Artes y Oficios de Badajoz.

Fátima Craveiro, de 26 años, una de las últimas alumnas que se han incorporado a la Escuela de Artes y Oficios de Badajoz, relata la situación de incertidumbre que vive desde hace más de un año tras los continuos retrasos en el inicio del curso de Diseño de Moda.

Según explica, realizó las pruebas de acceso cuando el antiguo centro aún estaba operativo. “Nos indicaron que la información sobre los admitidos y el inicio de las clases se publicaría en la web. En ningún momento se mencionó el traslado del centro”, afirma.

Tras salir las listas de admitidos, se solicitó el pago de la matrícula “para no perder la plaza”. Sin embargo, en los meses siguientes la única información disponible en la web era un nuevo aplazamiento del inicio del curso. Fátima permanecía en lista de espera, en primera posición, a la espera de que la escuela contactara con ella en cuanto surgiera un hueco. “Durante un año estuve pendiente de la web y de las redes sociales y apenas había otra noticia que no fuese que se posponía la apertura”, lamenta.

Con la entrada del nuevo curso, finalmente la escuela se puso en contacto con ella para ofrecerle una plaza disponible. Pagó de inmediato la matrícula para asegurarla. Desde entonces no ha vuelto a tener noticias más que un "os avisaremos con tiempo suficiente del comienzo de las clases”, afirma.

Fátima asegura que, durante todo este tiempo, podría haber solicitado plaza en cursos de patronaje o costura de la Universidad Popular, pero descartó hacerlo ante la aparente inminente apertura del centro. “La escuela ofrece una formación más completa así que, no vi bien solicitar una plaza en otro sitio para abandonar a la mitad”, añade.

Ahora afirma sentirse “en tierra de nadie”, sin poder formarse en aquello que le gusta y sin información clara sobre cuándo comenzará el curso ni los motivos del retraso.

Imagen de una de las últimas protestas del colectivo frente al Ayuntamiento de Badajoz.

Imagen de una de las últimas protestas del colectivo frente al Ayuntamiento de Badajoz. / Rebeca Porras

A la espera de una fecha que no llega, Manolo, Carmen y Fátima representan ese lado humano que a menudo queda oculto tras los plazos administrativos. Voces que esperan que la creatividad vuelva a tener un hogar en Badajoz.

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