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El 13 de noviembre

"Yo veía que me iba a violar": el desgarrador testimonio de Belén Santos, la trabajadora de limpieza de Badajoz que escapó de su agresor

Consiguió grabarlo en vídeo, lo identificó, fue detenido e ingresó en prisión

Vídeo | Belén Santos, la operaria de limpieza que escapó de su agresor en Badajoz

Jonás Herrera

Jonás Herrera

Jonás Herrera

Badajoz

Belén Santos, trabajadora de limpieza en el parque Rivillas–Calamón de Badajoz, ha decidido hacer público su testimonio tras sufrir una agresión sexual para alertar a otras mujeres y reivindicar la importancia de denunciar. El pasado jueves 13 de noviembre, una jornada laboral aparentemente rutinaria se convirtió en un episodio traumático que aún hoy le provoca insomnio y ansiedad. "Yo estaba, como todos los días, haciendo mi jornada laboral", relata. "Iba muy tranquila, limpiando, porque este es un parque bastante grande, cuando de pronto apareció un chico y me vino a pedir para una cuchilla. Le dije que no tenía nada y se fue".

Hasta ese momento, nada hacía presagiar lo que estaba por ocurrir. Pero al dirigirse a su vehículo de trabajo, "un porte", para continuar por otra zona del parque, volvió a encontrárselo. "Cuando voy a meter las herramientas me encuentro al tío haciéndome un gancho", recuerda con voz temblorosa. "Me empieza a toquetear por todos sitios, por los pechos, me lleva contra su miembro viril, me empieza a babosear por la cara y el cuello. Yo digo babosear, porque eso no era besar".

"Tenía que tomar una decisión"

Durante los primeros segundos, admite que se quedó bloqueada. "Yo tenía que tomar una decisión", afirma. "Yo veía que este tío me arrastraba para adentro y me iba a violar. Es lo que quería, venía a culminarlo". Belén Santos, que practica distintos deportes como CrossFit, piragüismo, atletismo o bicicleta, asegura que su fortaleza física fue determinante: "Soy una mujer fuerte y eso me dio energía. Yo no podía venirme abajo".

Comenzó entonces un forcejeo intenso: "Empecé a golpear para atrás hasta que conseguí tirarlo al suelo". En cuanto logró liberarse, se subió al vehículo de trabajo y salió huyendo. Pero a los pocos metros, algo la frenó: "Dije: no me puedo ir. Tengo que volver y hacerle un vídeo a este sinvergüenza, porque le puede pasar a otra persona". Regresó al lugar y decidió grabarlo. "Tuve las agallas de hacerle fotografías y varios vídeos. El tío se escondía detrás de las columnas".

Consciente del riesgo que había corrido, Belén regresó finalmente a su casa "descompuesta, con los nervios en el estómago, sin poder dormir". Contó lo sucedido a su madre y a un amigo, pero no fue hasta el día siguiente cuando habló con su jefe, que la acompañó de inmediato a comisaría. "Pusimos la denuncia y la Policía Nacional ha hecho un trabajo extraordinario", asegura. La UFAM, la Unidad de Atención a la Familia y Mujer, asumió el caso y el hombre fue detenido el viernes. "El sábado tuvimos una declaración ante el juez. Yo no podía mantener el llanto”, recuerda. "Son momentos muy especiales y afectan".

"Voy por la calle y miro para atrás. Ya no me fío"

Tras el ataque, Belén ha desarrollado inseguridad y miedo: "Voy por la calle y miro para atrás. Ya no me fío". Explica que durante la agresión se sintió completamente sola: "No pensaba en nada ni en nadie. Solo en que tenía que quitarme al tío de encima porque veía que me iba a violar". Añade que no tenía ninguna herramienta a mano: "Estaba indefensa por completo".

Belén insiste en la importancia de que las víctimas no callen: "La ley del silencio no puede existir", reivindica. "Si no denunciamos, esto no avanza". También alerta sobre el peligro de determinadas zonas: "No paséis por zonas oscuras, ni parques al amanecer o anochecer. No sabes lo que te puedes encontrar". Incluso le han recomendado llevar un spray de defensa personal: "Me dicen que lleve spray de pimienta, es muy eficaz y que muchas personas que trabajan en la calle lo llevan".

"Los agresores son psicópatas"

Para ella, estos agresores no actúan al azar: "Los agresores son psicópatas que saben lo que hacen. Estudian el terreno", sostiene. Asegura que había visto al hombre merodeando días antes: "Este agresor a mí ya me tenía vista. Esto no lo hacen de momento", piensa.

Ahora, reforzada por el apoyo de su familia, amigos, compañeros de FCC y los cuerpos y fuerzas de seguridad, Belén Santos quiere que su testimonio sirva a otras mujeres: "A mí me tocó uno, pero podrían haber sido tres. Estamos en riesgo. Que nadie piense que no le va a pasar, porque te pasa cuando menos te lo esperas".

"A mí me tocó uno, pero podrían haber sido tres. Estamos en riesgo. Que nadie piense que no le va a pasar, porque te pasa cuando menos te lo esperas"

Belén Santos

— Víctima de una agresión sexual

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