Obituario
Fallece el hermano José Pérez Peña, figura esencial de la comunidad marista de Badajoz y creador del grupo musical Mosebey
Permaneció en la ciudad durante 33 años y aquí cuenta con una calle a su nombre

Fotografía de archivo del hermano marista José Pérez en un acto en el colegio Maristas de Badajoz. / La Crónica

La comunidad marista y numerosos antiguos alumnos de Badajoz lloran la muerte del Hermano José Pérez Peña, referente educativo, musical y espiritual para varias generaciones. Falleció en Benalmádena el 26 de noviembre de 2025 a los 97 años de edad y con 78 de vida religiosa, tras haber dedicado su existencia a la enseñanza, la música y la formación humana dentro de la Familia Marista.
Nacido el 19 de marzo de 1928 en Las Hormazas (Burgos), inició su camino en la congregación el 8 de septiembre de 1946 y profesó perpetuamente en Huelva el 15 de agosto de 1951. Tras pasar por diversas comunidades educativas maristas en España, recaló en Badajoz en 1971, ciudad en la que dejó una huella imborrable.
Creador del grupo Mosebey
Dos años después, el 27 de noviembre de 1973, germinó allí la idea que marcaría para siempre a cientos de jóvenes: la creación del grupo musical Mosebey, una iniciativa nacida en un recreo del colegio gracias a una conversación improvisada entre el Hermano José y el alumno Chema Delgado Parrilla. "¿Qué te parece si hacemos un grupo que, además de cantar, sea una pandilla unida por inquietudes humanas, relaciones sólidas y un mensaje evangélico?", le propuso Pepe. La respuesta fue inmediata: "Cuenta conmigo". Es algo que conocen muy bien quienes formaron parte de esta agrupación y quienes compartieron esos primeros compases musicales.
A partir de ahí, y con la incorporación de Antonio Márquez, los hermanos Campillo Reino y otros compañeros, empezó a tomar forma aquel proyecto que acabaría convirtiéndose en una auténtica familia intergeneracional. El nombre MO-SE-BE-Y surgió del amor del hermano José por la música clásica: "MO por Mozart, SE por Sebastián Bach, BE por Beethoven y la Y por todos los demás grandes compositores que admiraba", recuerdan.
Los primeros ensayos se celebraban en el sótano del colegio. Cuando algunos hermanos de la comunidad mostraban su sorpresa por la presencia de chicos y chicas —procedentes muchas de ellas del colegio de las Josefinas—, el hermano José respondía con serenidad: "Solo se cocina amistad, solidaridad, educación, compañerismo y música".
La mayor herencia
Esa fue precisamente su mayor herencia. "Con Pepe aprendimos a ser amigos, a cantar, a tocar instrumentos, a convivir, a reír y también a llorar", recuerdan quienes formaron parte de Mosebey. Muchos evocan aún las noches de Navidad recorriendo Badajoz con guitarras y acordeón tras la Misa del Gallo, o las visitas al asilo de ancianos, donde el hermano José insistía en que la música debía ponerse siempre al servicio de los demás.
De aquel grupo salieron artistas como los hermanos Campillo, fundadores de Tam Tam Go, o la mezzosoprano Elena Grajera, hoy reconocida internacionalmente. Pero también surgieron amistades inquebrantables y numerosas parejas que formaron sus propias familias. "La primera generación tenemos cerca de 68 años y seguimos reuniéndonos —explican—. La amistad que nos inculcó Pepe no se puede romper".
Reconocimiento de la ciudad
El reconocimiento de la ciudad llegó también desde fuera del colegio: por iniciativa de antiguos alumnos y del alcalde Miguel Celdrán, se dio su nombre a una calle próxima a los Maristas.
Uno de los miembros históricos de Mosebey compartía esta semana un testimonio que resume su legado afectivo y educativo: "Hace una semana hablé con él y me dijo: si volviera a nacer mil veces, crearía de nuevo el grupo Mosebey". Esa frase refleja la profunda convicción con la que el Hermano José vivió su vocación y la confianza absoluta en el poder transformador de la música y la amistad.
Su fallecimiento deja un inmenso vacío, pero también una estela luminosa en quienes crecieron a su lado. Badajoz despide así a un educador excepcional, un religioso entregado y un hombre que, con humildad y amor, marcó para siempre la vida de varias generaciones. Su legado seguirá resonando, como una melodía aprendida en la juventud, allí donde haya un antiguo componente de Mosebey dispuesto a cantar y recordar.
Su funeral se celebra el día 27 en la residencia Marista de Benalmádena en la que residía desde hace años. Por el momento, se desconoce cuándo se celebrará la eucaristía en Badajoz, aunque todo hace indicar que así se hará en los próximos días. El deseo del hermano Pepe, como lo conocían popularmente, era que sus cenizas descansaran en la ciudad según ha podido conocer este diario de uno de aquellos jóvenes que se formó con él, pero no sabe si esta petición pudo plasmarlas de manera legal en algún documento antes de su fallecimiento.
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